Prueba

BMW X5 2013: el rey cambia de corona

Vicente Cano

03/02/2014 - 11:15

El BMW X5 está a la venta en España desde finales de 2013. Su estética no varía en exceso respecto a su predecesor, pero destaca por la suspensión neumática en el eje posterior, así como por sus nuevas soluciones aerodinámicas y, sobre todo, por un batallón de novedades tecnológicas que elevan la conectividad al máximo.

AUTOBILD.ES ha viajado a Vancouver (Canadá) para ser uno de los cuatro primeros medios españoles que conduce la nueva generación del BMW X5. La prueba del BMW X5 2013 en sus versiones BMW X5 xDrive50i y BMW X5 xDrive30d me ha dejado con ganas de más, pero no más coche, que sobra, sino más carreteras sinuosas, caminos sin asfaltar, pistas forestales e, incluso, autopistas porque el nuevo SUV de BMW puede ser el coche ideal en cualquiera de estos terrenos gracias a la incorporación de una suspensión neumática de respuesta variable en eje posterior.

Tanto en su versión diésel, como el potente motor V8 de gasolina, el nuevo BMW X5 es un coche intachable. Te pueden gustar más o menos los cambios en el diseño, pero lo que me ha quedado claro es que para encontrarle fallos, hay que buscarlos con ahínco. La progresividad de la dirección hace que casi en ningún momento tengas que hacer ejercicio al volante –solo en maniobras-; el chasis se adapta tan rápidamente a las condiciones de la vía y a la velocidad, que tengas el reglaje que tengas, casi nunca buscas en el tablero para cambiar el programa. Fuera de camino, el BMW X5 2013 se comporta a la perfección, solo las ruedas de carretera y un ángulo de ataque algo reducido para un SUV –se buscaba la aerodinámica por encima de todo- hacen que tengas que pensártelo un poco para meterte en algunas zonas.

Durante esta presentación, he tenido ocasión de conducir tanto el BMW X5 xDrive 5.0i (449 CV), como el BMW X5 xDrive 3.0d (258 CV), a lo largo de más de 200 km y en ambos casos se trata de coches poderosos y confortables. El sonido del diésel se cuela en el habitáculo sin llegar a ser molesto ni siquiera cuando adelantas a fondo de gas en una ligera subida. El empuje que ofrece este motor -560 Nm disponibles entre las 1.500 y las 3.000 rpm- te permite aprovechar cualquier hueco para dejar atrás en un periquete a cualquier vehículo que te propongas. Prácticamente no se perciben vibraciones cuando gira a muchas vueltas y ni se nota al ralentí. Además, la insonorización del nuevo BMW X5 es excelente, si vas con las ventanas cerradas del todo casi no oyes los coches con los que te cruzas.

El sonido del V8 que hay bajo el capó del BMW X5 xDrive 5.0i se deja notar un poco más, de hecho, llega a estar presente en todo momento. Eso sí, el ronroneo del motor no se vuelve tosco ni demasiado agresivo cuando pisas a fondo. Tampoco es que los 740 Nm disponibles entre las 2.000 y las 3.000 rpm que produce te peguen al asiento como si se tratara de un deportivo –este coche pesa 90 kg menos que el anterior X5, pero aun así siguen siendo unos 2.100 kg de media en toda la gama-, pero el extra de fuerza que ofrece se nota claramente.

En todo caso, la capacidad de remolque del nuevo X5 con ambos motores es exactamente la misma: 2.700 kg. La caja de cambios que viene de serie con todos los acabados del nuevo BMW X5 2013 es una automática con ocho relaciones, que incluye levas en el volante y función launch control. A veces, la entrega de potencia puede demorarse unas décimas de segundo al iniciar la marcha, pero casi en cada tipo de recorrido resulta de lo más confortable. En noviembre, este modelo llegará a España con un precio base de 65.600 euros para el BMW X5 xDrive30d y de 91.300 euros para el BMWX5 xDrive50i. Antes de final de 2013, se pone a la venta el X5 M50d que, con un precio de 98.700 euros, tiene una potencia elevada hasta los 381 CV.

La estética del BMW X5 2013

Por fuera, el BMW X5 2013 no va a marcar ninguna revolución respecto a sus dos generaciones previas, pero sí que representa una importante evolución. En el frontal, las ópticas, las líneas que recorren el capó y la parrilla de color aluminio que sobresale exageradamente en sus característicos riñones son sus elementos más característicos. En el lateral, las ventanas parecen haber engordado un poco y los materiales y ajustes han ganado en calidad, aunque lo que más llama la atención es la apertura que hay justo detrás del cuadrado paso de rueda delantero. Se trata de uno de los canales de desalojo de flujo de aire -air breathers-, y es que el nuevo BMW X5 es el primer SUV de la marca en incorporar la cortina de aire, una solución ideada en el túnel de viento que elimina las turbulencias producidas por las ruedas. Gracias a esta cortina, el gran alerón posterior y otras medidas de la paleta de EfficientDynamics, el nuevo X5 tiene un Cx de solo 0,31 (versión 3.0d).

En el interior, el diseño en varias capas y volúmenes de todas las superficies me ha parecido de lo más acertado, con una muy lograda sensación envolvente en las plazas delanteras donde el salpicadero parece prolongarse por las puertas.

Los materiales son de muy buena calidad y en cada rincón imaginable hay una pequeña luz LED de cortesía cuyo color puedes cambiar desde el mando central a azul, blanco o naranja. Hay nueve diferentes combinaciones con las que puedes llegar a tener la impresión de estar en un coche diferente según el día. La segunda fila es ahora mucho más cómoda que en la anterior generación del BMW X5. Los asientos son calefactables –por primera vez en el modelo-, disponen de algo más de espacio para las piernas y, además, pueden inclinarse hasta 10º grados y desplazarse horizontalmente hasta 80 mm.

Si se pide en opción, bajo el fondo del maletero pueden escamotearse dos asientos, con cinturones de seguridad automáticos válidos para dos pasajeros de hasta 1,50 m de altura. Por primera vez en la historia del BMW X5, los respaldos de la segunda fila pueden abatirse 40:20:40 para dejar el volumen del maletero en hasta 1.870 litros desde los 650 que tiene en configuración normal. No me parece tan útil el portón posterior en dos partes, salvo que tengas que cargar barras o listones porque con un maletero tan grande resulta mejor tener huecos y facilidad para hacer pequeños compartimentos, al menos, para el día a día. Eso sí, la parte superior del portón se acciona eléctricamente y puede cerrarse o abrirse desde el asiento del conductor, también, novedad en este BMW X5 2013.

 

 

Al volante del BMW X5 2013

Cuando te sientas al volante del nuevo BMW X5 y arrancas el motor, lo primero que te llama la atención es enorme cantidad de información que ya es posible proyectar en la pantalla Head-up. La del BMW X5 2013 es capaz hasta de mostrarte los contactos de tu agenda y los programas y emisoras de radio favoritos. Y es que en un coche con Driving Assistant Plus, que incluirá a final de este año el nuevo asistente de tráfico en autopistas, si te diriges al trabajo en medio de una retención puedes dejar que tu X5 siga un rato al coche de delante –funciona hasta a 40 km/h por ahora y es capaz de girar solo el volante- mientras te dedicas a otras tareas.

 


En el Control Display, la gran pantalla de hasta 10,5 pulgadas que hay en el salpicadero, puede navegarse por los menús habituales de BMW, aunque en el caso del nuevo X5 hay algunas funciones nuevas, faltaba más. Hay en opción un asistente que te busca direcciones y hasta te puede reservar habitación en un hotel –Concierge Services-, información sobre el tráfico en tiempo real y las imágenes de la cámara de visión nocturna parecen más nítidas que en la Serie 7, pero sin duda lo que más mola de todo lo que encontrarás en esta pantalla es la información relativa a la tracción y la inclinación, solo disponible en modelos con tracción total. Ahora, hasta el más torpe conductor todoterreno no tiene excusa si vuelca porque el BMW X5 2013 indica en todo momento cuál es la inclinación longitudinal y lateral del coche. En el Control Display también puedes visualizar la entrega de par o la de potencia en dos relojes analógicos.

Prueba en profundidad: BMW X5 xDrive30d (por Enrique Trillo)

El BMW X5 2013, por su configuración de suspensión, el tipo de neumáticos que monta y el tacto de conducción que tiene, queda claro que está orientado a volar bajo en carretera y no a hacer excesos fuera del asfalto. No es que vaya duro como una tabla, pero sí sorprende lo bien que agarra en las curvas y lo poco que oscila la carrocería pese a medir casi 1,8 metros de alto y pesar más de dos toneladas. Podría ser incluso confortable con unos neumáticos de más flanco que los opcionales de 19 pulgadas (1.479 euros) que lleva la unidad que he probado, que, además, al ser Runflat se muestran demasiado rígidos y no ayudan a filtrar los baches como sería deseable.

En esa línea de firmeza, como es habitual en BMW, el nuevo BMW X5 ofrece un tacto de conducción preciso y directo, apoyado en una dirección que es una auténtica delicia. Sorprende ver cómo es capaz de dirigir a este grandullón con el más mínimo gesto. Fuera del asfalto tampoco es que le falten aptitudes, porque el sistema xDrive funciona francamente bien y sabe repartir la potencia de manera adecuada cuando alguna rueda pierde tracción. Algo que he podido comprobar al pasar por algún tramo algo más complicado, con cruce de ejes incluido.

Su altura libre al suelo no es mala (22 cm), pero si el tren trasero no quedara tan descolgado se incrementaría notablemente y eso ayudaría a aumentar el ángulo de salida para poder afrontar pendientes más pronunciadas sin riesgo de rozar atrás. Aunque esto es algo que solo apreciarán los que se ven obligados a rodar por campo de forma habitual, quienes también agradecerán contar con el control de descenso, que permite limitar la velocidad a la que se encara una bajada entre 8 y 25 km/h sin que tengas que preocuparte por nada salvo del volante (también funciona marcha atrás entre 5 y 25 km/h).

Lo que más me ha gustado de este coche es, sin duda, el motor 30d de 258 CV. ¡Qué empuje! Ya desde parado te deja pegado al asiento al acelerar a fondo, como si fuera un deportivo. Y desde tan solo 1.500 rpm te ofrece nada menos que 560 Nm de par. Es una opción perfecta, porque gracias a los modos de conducción, si aprovechas la función ECO Pro al máximo y realizas una conducción tranquila, sin necesidad de hacer esfuerzos logras que el consumo real se quede en unos razonables 7,3 litros, lo cual es fantástico teniendo en cuenta su peso y su potencia. Aunque está claro que el Start- Stop de serie ayuda.

Desde luego, el BMW X5 2013 ha dado un importante salto adelante en el apartado tecnológico y de conectividad, ya que está equipado con iDrive táctil y Connected Drive con conexión a Internet incorporada y aplicaciones propias. Gracias a él puedes leer (o el sistema incluso las lee por ti) las últimas noticias y los movimientos de la Bolsa al instante.

 

 


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