Prueba

Mercedes S 500 Coupé, un gigante para viajar

Raúl Salinas

Llega el coche perfecto para realizar grandes viajes rodeado de todo el lujo imaginable: el Mercedes S 500 Coupé. Ya lo hemos probado: tiene muchas luces... y alguna sombra.

Hay una categoría de coches exclusivos de los que no te quieres bajar nunca. El nuevo Mercedes S 500 Coupé pertenece a este grupo, sin ninguna duda. Es una obra de arte sobre ruedas, probablemente uno de los modelos más bonitos que la marca ha fabricado en toda su historia. Y, claro, cuesta como tal: mínimo 151.500 euros.

La carrocería más exclusiva del buque insignia de Mercedes adopta las excelencias del Mercedes Clase S, pero no por ello resulta un modelo similar. Mientras la berlina es un coche para dejarse llevar, con el Mercedes S 500 Coupé no querrás soltar el volante. Y no porque las plazas traseras tengan muy poco espacio para las rodillas y sean más aptas para dejar el maletín que para viajar en ellas, sino por las alegrías que te proporciona su conducción, como he podido comprobar en esta primera prueba. El chasis es levemente más rígido y el motor V8 me deleita con su sonido en toda su intensidad. Rinde 455 caballos, que se notan más en la zona alta del cuentavueltas, pues hasta 4.500 rpm no se siente en plena explosión. Gracias a esta mecánica, el Mercedes S 500 Coupé es capaz de ponerse a 100 km/h es solo 4,6 segundos, todo un logro para un modelo que supera los cinco metros de largo y las dos toneladas de peso.

Mejor conducirlo que ser conducido

El Mercedes S 500 Coupé proporciona diversión tanto en carreteras de curvas como en amplias autopistas, gracias a la buena puesta a punto del chasis y a la eficacia de su suspensión neumática. Y si quieres confort absoluto y una conducción relajada, este gigante también te lo dará. El Mercedes S 500 Coupé es la versión básica del nuevo modelo de Mercedes. Si todavía buscas más, apunta el Mercedes S63 AMG Coupé: con 630 caballos y tracción integral: supera los 200.000 euros.

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