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Prueba: Mazda3 2019. Apuesta (casi) todo al gasolina

La tercera generación del compacto de Mazda

¡Menudo cambio! La prueba del nuevo Mazda3 2019 me ha dejado claro que, aunque difícil, hay buenos coches que con el cambio de generación puede llegar a ser incluso mejor.

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No, no lo digo por decir. Personalmente siempre me ha gustado el Mazda3, especialmente la última generación, que aún hoy se puede comprar, ya que ofrece un diseño atractivo que sigue la línea 'Kodo' de la marca, y una solvencia dinámica bastante elevada. 

El Mazda3 2019 es una evolución del anterior en todos los aspectos. Por ejemplo, la carrocería prescinde de aristas y está repleta de paneles fluidos que le dan un aire más sólido y maduro. Además, utiliza una gama de motores de lo más sencilla: un bloque de gasóleo y otro de gasolina.

Prueba del Mazda3 diésel

El Mazda3 con el motor Skyactiv-D de 116 CV puede que sea uno de los modelos más exóticos de nuestro país: en la marca estiman que van a vender en torno a un dos por ciento de estos, y es que donde se han volcado realmente es en los nuevos propulsores Skyactiv-G de los que más adelante te cuento más.

El modelo turbodiésel utiliza un cuatro cilindros de 116 CV que es agradable de utilizar. Como es lógico, en frío se deja notar con el sonido típico de estos motores. Más allá de esto, empuja con ganar y no presenta mayores problemas a la hora de llanear. En autopista, a 120 km/h gira en torno a las 2.250 rpm con un nivel sonoro contenido.

Si sales a una carretera con curvas, los 24 kilos extra del coche con respecto al gasolina (son 1.299 kilos, igual que el gasolina automático, pero en este caso no existe esta opción) no suponen un cambio radical. Entra obediente en las curvas y sale con fuerza de las curvas si vas en la zona buena del motor. 

El manejo del cambio es rápido y preciso, pero algo menos fino que la otra variante. En todo caso, es agradable de utilizar y, seguramente, los que escojan esta versión quedarán plenamente satisfechos.

Prueba del Mazda3 gasolina

¿Y cual es la razón por la que en la marca apuestan tan fuerte por la gasolina? El Skyactive-G utiliza un sistema mild hybrid de 24 voltios que permite reducir el consumo y arrancar el coche más rápidamente cuando entra en funcionamiento el i-Stop, que es como llaman en la marca el sistema Start/Stop. La razón es que el alternador y el cigüeñal están unidos por una polea, que es la que reduce el esfuerzo del motor a la hora de acelerar y, de paso, le proporciona la deseada pegatina Eco.

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La manera de ser un coche híbrido que tiene Mazda es peculiar. Olvídate de motores  eléctricos que ayudan a mejorar el consumo y las prestaciones, al estilo del nuevo Toyota Corolla. Es más, de este modelo se diferencia bastante en cosas como el uso del cambio: mientras que el Corolla utiliza el poco agradecido CVT (en términos de agrado de conducción), en la marca de Hiroshima han apostado por utilizar un cambio manual de seis velocidades que es muy suave y agradable de utilizar.

¿Y en marcha? Durante la prueba del nuevo Mazda3 he podido disfrutar de una puesta a punto muy buena. No es un coche deportivo y se nota cuando subes el ritmo, pero eso no quiere decir que sea aburrido de conducir. Entra en las curvas casi sin balancear y el eje trasero le sigue obediente. Apenas sentirás subviraje si te despistas y atacas una curva más rápido de lo normal y el ESP actúa con suavidad.

La tercera generación del compacto de Mazda

En cuanto a la dirección, personalmente hubiera preferido algo más de peso, pero supongo que si el ejército de ingenieros ha decidido este set-up será por algo.

Y ahora el corazón del coche. Es curioso que en los tiempos que corren hayan optado por un bloque atmosférico de 2,0 litros con 122 CV. A priori pueden parecer pocos caballos... Y bueno, lo son. Los entrega a 6.000 rpm y el par máximo de 213 Nm llega a 4.000 vueltas. Pero eso no quiere decir que sea un coche lento. Estira con alegría y ganas y tiene una zona media generosa. Es cierto que alcanzar el régimen máximo (llega como a 6.500 rpm) le cuesta y a partir de las 5.500 cvueltas notas demasiado sonido y vibraciones, pero lo cierto es que te permite ciertas alegrías.

Como conclusión, tras la prueba del Mazda3 2019, te aseguro que se trata de un coche mucho más maduro y solvente que el modelo al que sustituye, lo que es mucho decir. En la marca quieren compararse con rivales premium como el Mercedes Clase A, el BMW Serier 1 o el Audi A3 Sportback. Quizá podría ser algo aventurado, pero verdaderamente pienso que se sitúa en algún punto por encima de la media y muy, muy cerca de esos compactos en todos los aspectos, menos en uno: el precio.

 

 

 

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