¿Nos comen los chinos? No. Nos han comido los chinos

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Después de mi visita al Salón de Shanghái puedo asegurar que la frase de Julián Álvarez “¡Nos comen los chinos, nos comen los chinoooos!” debería ser: "Nos han comido los chinos".
“¡Nos comen los chinos, nos comen los chinoooos!”, decía Julián Álvarez en un monólogo del ‘Club de la comedia’. Después de mi viaje a Shanghái para acudir al salón del automóvil que se celebra en dicha ciudad -aquí te dejo las mayores novedades-, de haber asistido al Omoda Day, celebrado en Wuhu y de haber probado unos cuantos coches de la República Popular que se venden en España como el Jaecoo 7 o el Ebro s800, puedo decir: “Nos han comido los chinos”.
- Porque el despliegue que han hecho sobre todo las firmas chinas en la feria de Shanghái ha sido impresionante. Han llenado ocho pabellones que suman 360.000 m². Un total de 1,01 millones de visitantes -superando los 906.000 registrados en la edición anterior, la de 2023-, incluyendo 63.000 procedentes de 97 países y regiones fuera de China, lo han visitado. Y en él han participado alrededor de 1.000 empresas de 26 países y regiones y han sido presentados 1.366 vehículos.
- Porque los coches que se comercializan en España, y los que lo harán en los próximos años, ya no son copias burdas con escasa fiabilidad y sí coches con diseño propio y bien hechos. Y es que, tan seguros están de su fiabilidad, que incluyen hasta siete años de garantía.
- Porque sus interiores desprenden calidad. Utilizan materiales como el cuero, algunas veces incluso Nappa, y plásticos gomosos y blandos en muchas partes del puesto de mandos, superando, en algunos casos, a marcas premium de Europa. No sé si conoces el Omoda 9, pero aquí te dejo la prueba.
- Porque vienen con todo. Como me expresó Charlie Zhang, vicepresidente de Chery (Omoda, Jaecoo y Ebro), en la entrevista que pude hacerle, “está sobre la mesa” comprar alguna marca, o incluso ciertas fábricas de grupos como Stellantis, Ford o Volkswagen. Además, tras la llegada a Europa de Omoda, Jaecoo y Ebro, preparan Exlantix y quizá iCAR.
En otro orden de cosas. ¡Ay! Los ADAS. Esos sistemas avanzados de ayuda a la conducción que tantas vidas salvan. No podrás notar mi tono irónico, porque hablo totalmente en serio. Porque hay alguno realmente interesante que puede evitar accidentes como el detector de peatones y coches al dar marcha atrás, el de monitorización de ángulos muertos, el aviso o la frenada ante una colisión frontal de peatones y ciclistas, el de advertencia de abandono del carril, el de frenada de emergencia en ciudad y fuera de ella, la alerta de tráfico cruzado o el de advertencia por somnolencia y distracción.
Pero hay uno que es obligatorio desde julio de 2024 que es un maldito incordio. Se trata del pitidito que te avisa cuando superas la velocidad máxima permitida de la vía. Y ya se sabe que cuando algo molesta, dejas de prestarle atención. Es más, lo eliminas.

Propongo al Parlamento Europeo que se modifique la intensidad del pitido cuanto mayor sea la diferencia de la velocidad a la que se circula y la permitida. Porque no es lo mismo circular a 22 km/h en una calle limitada a 20, que a 90 en una de 50. El otro día leí un post en LinkedIn que decía que así no educas, sino agotas. “Y si agotas, la gente deja de escuchar”. Estoy totalmente de acuerdo con ello. ¿No crees?

