He probado el Omoda 5 EV: ahora comprendo por qué la marca sube como la espuma. Precio, equipamiento... ¡y sinceridad!

Es un SUV eléctrico más que decente, con unos acabados más que dignos y un motor razonable. Así es el Omoda 5 EV que tanto me ha sorprendido.

El Omoda 5 EV es un SUV eléctrico de tamaño compacto que me ha dejado la cabeza llena de dudas. ¿Cómo es posible que me haya gustado tanto un modelo que a priori no está llamado a volverte loco? Tras haberlo probado, he llegado a varias conclusiones. Una de ellas es que su éxito se basa en que va a lo que va, sin falsas promesas.

Reconozco que la primera vez que me subí a un Omoda 5 (era de gasolina) fue con una ceja levantada. Una marca creada desde cero con Europa en el radar, con unos precios como poco llamativos y con un origen controvertido: sería absurdo negar que los coches de China sigue poniéndonos en alerta.

Y también reconozco que esa sensación de escepticismo me duró exactamente lo mismo que tardé en empezar a conducirlo. Y con el Omoda 5 eléctrico de 2025 me ha pasado lo mismo: de primeras, lo que veo me parece más que adecuado, tanto en diseño como en calidad percibida. 

Esto último también ocurre si te centras en el tacto. Las superficies tienen materiales de calidad razonable y solo si te acabas de bajar de un Bentley Bentayga podrías torcer un poco el gesto.

Un interior con el que es fácil convivir

La primera buena noticia que me da el 5 EV es que utiliza un sistema operativo diferente al de la versión de gasolina, lo cual es genial, porque es como la noche y el día.

Es cierto que no es el sistema de infotainment mejor diseñado del mundo, porque es lioso de manejar y poco intuitivo incluso cuando lo conoces, pero al menos da un pasito adelante con unos accesos directos que te facilitan un poco la vida (como por ejemplo silenciar el aviso de velocidad con un par de toques).

Pero al volante vas cómodo. Los asientos delanteros son cómodos y tienen un buen tamaño, aunque puestos a pedir, me gustaría que hubiera un ajuste lumbar y que la banqueta fuera un poco más larga para que los muslos acaben de apoyar bien.

Nada grave, como el hecho de que el volante está muy vertical y que puede que parte del aro te moleste al mirar un cuadro de relojes que muestra la información necesaria (y la innecesaria para mi gusto, como la posición del coche en el carril).

En las plazas traseras también hay aspectos positivos. El acceso está bien y la posición en el asiento es adecuada. Como siempre, la plaza del centro es incómoda y se te hará largo un viaje en ella, pero en los lados hay espacio para las piernas y la cabeza.

La postura es cómoda. Es tirando a relajada y en líneas generales está conseguida, pero le pasa como a las plazas delanteras: quizá son un poco cortas y puede que bajas.

En cuanto a utilidad, aparte del reposabrazos central tiene una doble salida de aireación (en el Omoda 5 de gasolina hay solo una) y asientos con calefacción (en el caso del acabado Premium, que es el que ves en las fotos).

En marcha: suave, tranquilo... y con una velocidad de carga mejorable

Al hablar de un eléctrico, puede que lo primero que te venga a la cabeza sea el tema de la autonomía. En teoría, un Omoda 5 EV hace 450 km con el 100% de la carga, aunque lo cierto es que es complicado alcanzar esa distancia a no ser que hagas una conducción enfocada exclusivamente a conseguir esa cifra.

Durante la prueba, he medido un consumo mixto de 17,2 kWh/100 km (el oficial es de 15,5), un dato que tampoco está tan mal, pero con los 61 kWh de la batería vas a hacer unos 355 km. 

El tema de la recarga también es algo mejorable: 80 kW en continua (DC, la carga rápida) es una cifra en a zona baja, lo que tampoco quita para que en 45 minutos puedas llegar al 80%.

En cuanto a la prueba en carretera, creo que la versión eléctrica es mucho más agradable de la de gasolina, ya que te quitas las asperezas relacionadas con los valores NVH (sonido, vibraciones, etc) y además tienes un motor de 204 CV dispuesto para reaccionar de manera más instantáneamente y con mayor garra que el 1.6T  de la versión de combustión.

Lo que no quita para que este coche sea un SUV siquiera moderadamente prestacional. Con 204 CV, sí que acelera con brío, sobre todo si tienes en cuenta que pesa 1,8 toneladas, y se mueve con soltura: nunca vas a necesitar más potencia (quererla, es otra cosa).

Pero la buena calidad de rodadura que te ofrece en autopista y en carreteras secundaras poco reviradas y con asfalto en buen estado, se convierte en incomodidad si le exiges en zonas retorcidas.

La dirección está bien, sí, pero la puesta a punto del chasis, con unas suspensiones pensadas más para la comodidad que para la efectividad, va a balancear demasiado. El eje delantero, que tenderá a abrir la trayectoria, y el tacto del pedal de freno, poco preciso, tampoco van a ayudar a disfrutar subiendo el ritmo.

Hablemos de precio: razonable por lo que ofrece

Antes del espectáculo político que echó por tierra la estrategia de electrificación del parque móvil español, hacerse con un Omoda 5 eléctrico era posible a partir de 30.000 euros con ayudas, aunque el precio de tarifa es de 37.000 euros.

En términos absolutos, eso es bastante dinero, sobre todo si tienes en cuenta que tienes SUV de marcas tradicionales y de este tamaño en la zona baja de los 30.000, e incuso por debajo de esa barrera.

Pero si buscas un competidor eléctrico, creo que vas a encontrar pocos SUV con semejante relación calidad-precio-equipamiento.

Como resumen, diría que este es un coche muy decente de una marca muy nueva que está entrando con fuerza en el mercado. Yo tengo mis gustos, como es lógico, y se podría decir que están muy alejados de un SUV eléctrico. 

Pero también tengo que reconocer que entiendo perfectamente a quien prefiere hacerse con un Omoda 5 EV como el de esta prueba antes que gastarse varios miles más en un modelo que le va a dar menos en el día a día. 

Valoración

Nota 7.5

Quien espere encontrarse un coche 'low cost' se sorprenderá al entrar en un modelo de buen precio, bien acabado y con pocas cosas que envidiar a otros modelos más asentados. Creo que debe afinar el sistema de infotainment y mejorar la potencia de carga para conseguir un producto mejor que bueno.

Lo mejor

Relación precio-calidad-equipamiento, consumo, capacidad del maletero, acceso y vida a vordo detrás

Lo peor

Banquetas cortas, velocidad de carga lenta que perjudica en viajes largos, dinámica poco dada a alegrías, tacto del freno, manejo infotainment

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.