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Prueba: Opel Combo Life. Mucho más que espacio

Al volante del Opel Combo Life

En el nuevo Opel Combo Life son el potente diésel y un moderno cambo automático, las familias vivirán algo muy parecido al lujo. ¿Exageramos? Te lo contamos al volante. Prueba: Opel Combo Life.

Nuestra unidad de pruebas extrae 130 CV del 1.5 D de cuatro cilindros, y los reparte con su cambio automático. Y en este acabado, incluye unos cuantos extras, a saber: climatizador automático, y un completo sistema multimedia que incluye sincronización con el 'smartphone' y pantalla táctil. También una segunda puerta deslizante en el lado izquierdo, y el concepto de asientos individuales para la segunda fila.

VÍDEO: Opel Combo vs Volkswagen Caddy... ¡En circuito!

Practicidad a raudales

El respaldo, abatible en tres partes, más el asientos del conductor plegable opcional convierten al Combo en un transportista muy polivalente. Y nos ha sorprendido lo fácil que es plagar los asientos traseros. Cuando los abates, se hunde también la superficie de la banqueta, y lo cierto es que toda la mecánica trabaja de forma ágil y cómoda.

Una cubierta separa inteligentemente la zona de equipaje, y los asientos desaparecen hacia los lados. Así de sencilla puede ser la polivalencia. Una pena: Opel ha sido un poco dejado con el mullido de los asientos delanteros. Apenas recogen el cuerpo y no invitan a hacer viajes muy largos.

Al volante del Opel Combo Life

Aquí pueden ir cuatro ocupantes además del conductor, como es habitual en este tipo de coches, con espacio suficiente para las piernas, y un espacio enorme para las cabezas. Y si pliegas alguno de los asientos puede meter objetos larguísimos, de has 2,70 metros. Con todos los asientos plegados, el Combo cubica nada menos que 2.126 litros. Solo la Fiat Ducato y alguna más, que sí están destinadas exclusivamente al transporte, tienen más capacidad.

¡Arrancamos!

Lo cierto es que el comportamiento de este Opel sí que tiene cierto toque industrial. Pero hay que decir que su suspensión tiene una respuesta bastante decente sobre asfalto en mal estado. Solo de descompone un poco sobre baches de recorrido corto, como adoquines. En este caso la carrocería se mueve más, y echamos de menos que las ruedas de 17 pulgadas tengan un rodar algo más suave. También el nivel de ruido es bastante elevado, y el motor siempre está muy presente en el interior. En este apartado es cuando sí que recuerda mucho a una furgoneta de reparto.

Al volante del Opel Combo Life

Es bastante atronador, y las vibraciones se hacen patentes. A velocidad de autovía es el viento el que entra en escena, también suena al pasar por las barras del techo, y el ruido de rodadura es considerable. Pero la parte buena es la respuesta viva de este diésel de 1,5 litros y sus generosos 300 Nm de par máximo.

El cambio automático aprovecha bien su fuerza, e inserta cada marcha con suavidad. No es tan fluido, por desgracia, el sistema Start-Stop: cada vez que vuelve a despertar al motor, te avisa con cierta sacudida. Y después de la fase arranque no sucede nada, y luego tarda en volver a estar a un buen régimen de vueltas y recuperar el brío.

A quien acostumbre a circular ágilmente por calles con semáforos, esto le parecerá un tanto entorpecedor. En autovía, una última marcha muy larga, unida a su carrocería, que en vez de derivar el viento se pega con él, también le resta brío. Por una alemana, no hemos logrado pasar de los 180 km/h de velocímetro.

Mejor disfruta del paisaje...

Pero no nos importa, porque el Combo puede ser un coche cómodo y relajado. En recta se lleva con un dedo,  y el consumo es contenido. A pesar de su elevado peso (1,6 toneladas) y su techo tan alto, este Opel no se vuelve tragón en ningún momento y le hemos sacado una media de 6,4 litros de diésel. En curvas, tiende al subviraje de forma natural, así que es mejor no tomarlas con muchas alegrías.

Al volante del Opel Combo Life

Los frenos, eso sí, son excepcionales: 35 metros para pasar de 100 km/h a 0 nos parecen una proeza en esta categoría. Y es que, si te lo tomas con tranquilidad, sin subir el motor mucho de vueltas para que no se vuelva ruidos, y circulando a velocidades contenidas, sí que llega a ser un coche cómodo. Y muy espacioso y polivalente. Para familias y aventureros, sí que podría ser el coche de sus sueños.

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