Oliver Zipse, CEO de BMW, lo tiene claro: "Como tecnología independiente, la movilidad eléctrica conduce a un callejón sin salida"

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El jefe de BMW ha señalado las diferencias entre los mercados como una de las razones por las que no es posible apostar exclusivamente por los coches eléctricos.
Al final, tenían razón quienes hace años decían que no era buena idea apostarlo todo al coche eléctrico. En este sentido, BMW está en una posición más cercana a las marcas japonesas que a las europeas y el CEO de la firma bávara, Oliver Zipse, lo tiene claro: "Como tecnología independiente, la movilidad eléctrica conduce a un callejón sin salida".
En esto del vehículo eléctrico, hay dos visiones totalmente diferentes: la europea, junto con Estados Unidos, de centrarse exclusivamente en las baterías, y la japonesa, de no renunciar a ninguna tecnología. En esta última podríamos incluir a los chinos también, mientras los coreanos están en una vía intermedia.
De todos los fabricantes europeos, BMW ha sido uno de los más prudentes a la hora de desarrollar coches eléctricos, lo cual le ha costado algunas críticas en el pasado, pese a contar con una gama eléctrica interesante.
También ha sido una de las pocas marcas que no anunciaron una fecha a partir de la cual sólo venderían vehículos sin tubo de escape.
Ahora, mientras algunos de sus rivales se retractan de sus promesas de vender únicamente vehículos eléctricos e, incluso, han comunicado que seguirán vendiendo vehículos de combustión, podemos afirmar que el enfoque de BMW era el adecuado.
“La movilidad eléctrica conduce a un callejón sin salida”, dice Zipse

Los bávaros creen desde hace tiempo que se necesita una amplia gama de tecnologías de propulsión y durante su reunión anual ante los accionistas, celebrada la semana pasada, el jefe Oliver Zipse reafirmó esta perspectiva.
Así, BMW seguirá fabricando vehículos de gasolina, diésel, híbridos y también de hidrógeno, además de la gran cantidad de nuevos vehículos eléctricos que ya está preparando, basada en la Neue Klasse.
“Nos tomamos en serio los objetivos políticos ambiciosos, pero no creemos en las regulaciones técnicamente unilaterales que limitan la oferta”, espetó Zipse.
"El mismo principio se aplica a la economía circular. También en este caso, sólo un enfoque integral puede permitir y estimular la inversión, porque, como tecnología independiente, la movilidad eléctrica conduce a un callejón sin salida. Las diferencias son demasiado grandes, incluso dentro de Europa".
El CEO de BMW puso los ejemplos de Bélgica e Italia. En Bélgica, los generosos incentivos hicieron que los eléctricos y los híbridos alcanzaran una cuota de mercado superior al 60% el año pasado. Por su parte, en Italia sólo representaron el 4% de las ventas.
Añadió que la cuestión más importante es cómo reducir eficazmente las emisiones de CO2 y que la respuesta no es “pensar en blanco y negro”.
“Los responsables políticos empiezan a entrar en razón”

Oliver Zipse tiene claro que, “mientras otros fabricantes dan marcha atrás o ajustan su estrategia, nosotros vamos exactamente por el buen camino”.
"Incluso los responsables políticos están empezando a entrar en razón: El nuevo gobierno federal alemán apoya un enfoque amplio de la tecnología, mientras que la Comisión Europea intenta que Europa sea más competitiva”, dijo, refiriéndose al nuevo gobierno presidido por Friedrich Merz.
La demanda de modelos eléctricos de BMW va en aumento. En el primer trimestre, los vehículos electrificados representaron más del 25% de todos los coches nuevos que vendió la marca, de los cuales casi una quinta parte de ellos eran totalmente eléctricos.
Para 2028, BMW tiene previsto lanzar al mercado su primer vehículo de producción de hidrógeno, cuyo desarrollo cuenta con la ayuda de Toyota, que ya vende el Mirai desde hace años.
Recordemos que BMW ya tuvo una primera experiencia con el hidrógeno hace dos décadas, cuando produjo el BMW Serie 7 Hydrogen, que equipaba un motor V12 de 6.0 litros procedente del 760i adaptado para funcionar con hidrógeno, con una potencia de 260 CV.
