Odio las soluciones a problemas que no existen

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 Una dirección electrónica con un triple sistema de seguridad, parches a problemas que no existen, conductores desarrolladores. Si solo escucharan a los usuarios...

En el mundo del automóvil hay soluciones que aportan y otras que, en mi opinión, arreglan problemas que no existían hasta que las propias marcas decidieron crearlos. Por ejemplo: el sistema ‘steer by wire’. La dirección ya no está unida al eje mediante una columna de dirección, sino que es como en un videojuego.

Pero claro, eso tiene varios inconvenientes. El principal, que si por lo que sea el sistema se bloquea, te puedes quedar sin dirección. Una cosa que siempre les va a gustar a los amigos de las sensaciones fuertes. 

La solución, poner un segundo sistema redundante... que en ocasiones tiene todavía otro por detrás, como en el caso del Lexus RZ, el primer SUV eléctrico de Lexus que lanzó el año pasado y que pude probar durante su presentación a la prensa.

Tres sistemas de 'back-up' para algo que en realidad no es tan necesario: muchas veces son las ADAS (hablando de soluciones a problemas inexistentes) las que requieren este cambio. 

Por ejemplo, en el Toyota Land Cruiser de 2025 que conduje hace un par de semanas. La generación 250 cambia su dirección hidráulica por una eléctrica. 

Por tacto y funcionamiento no tiene pegas, pero se me ocurrió comentarle a un ingeniero de la marca que el 'feeling' de un hidráulico no se puede comparar, y me contó que el paso a la actuación eléctrica se debía a que un sistema convencional necesitaba mucha energía para poder gestionar, por ejemplo, el sistema de mantenimiento de carril.

Otra solución a un problema que no existía es el i-Cockpit de Peugeot. “Vamos a poner el cuadro de relojes muy arriba para que la gente no pierda tiempo en bajar la mirada para saber a qué velocidad va”, debieron pensar.

Total: en las primeras generaciones, una postura de conducción extraña en la que el aro del volante o no te deja ver el cuadro de relojes o lo llevas en una posición tan baja que es hasta gracioso. Por no hablar de la ausencia de botones físicos y la dependencia total de un sistema de 'infotainment' lento, complicado y farragoso de utilizar.

Esto lo han ido afinando con el tiempo y es cierto que en los modelos de última hornada no es tan grave. Pero en vez de ser el coche (o los encargados de su desarrollo) el que se adapta a ti, eres tú el que te tienes que adaptar al coche.

Muchas veces, cuando nos juntamos algunos colegas de profesión y recordamos tiempos pasados (no necesariamente mejores), solemos hablar de esas cosas que se desarrollaban para facilitarle la vida al usuario.

Por ejemplo, la luneta trasera practicable, algo que se puso de moda en modelos de todo tipo, desde algún Hyundai al siempre elegante BMW Serie 3 Touring... Hasta que desapareció.

Por no dejar a los amantes de Peugeot con mal sabor de boca, tengo que decir que cuando probé el Peugeot e-Rifter, miraba con lágrimas de emoción en los ojos que habían mantenido este ‘invento’. 

Y ya que estoy en plan negativo y he mencionado eso de los sistemas de 'infotainment'... deja que me queje también de esto, porque mi sensación es que parece una solución a algo, aunque no sé exactamente a qué. 

Ha quedado claro que no es para mejorar la usabilidad, tal y como puedes leer en este tema acerca de cómo algunos fabricantes están dando marcha atrás y volviendo a los botones físicos. Por ejemplo, Volkswagen con la vuelta a los controles convencionales en el volante y dejando de lado (salvo en el Golf R) unos pulsadores táctiles hápticos tan difíciles como desagradables de utilizar. 

En ocasiones he dado por imposible sintonizar una emisora de radio y, en otras, directamente, la pantalla se ha bloqueado, se ha quedado activa la cámara de marca atrás (incluso a velocidades de autopista) o simplemente se reiniciaba completamente.

¿Mi sensación? Soluciones, pero no a las necesidades de los conductores, sino a las de los economistas de las marcas, que exigen resultados y ganar dinero sea como sea. Te ahorras los botones, su diseño, su desarrollo, su estudio de ergonomía...

A cambio, te quitas horas de desarrollo y de test: los compradores-probadores se encargan de sufrir el 'software' en sus primeras etapas hasta que se lanzan actualizaciones vía conexión de datos (las famosas OTA)... y a esperar que funcionen bien...

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.