Cuando la tecnología se pasa de la raya y los conductores dicen basta. Vuelven los botones a los sistemas multimedia de los coches

El dominio de los controles táctiles llega a su fin, muchas marcas vuelven a los analógicos y en parte se debe a exigencias de seguridad de EuroNCAP.

Que la industria del automóvil va de la mano de la industria tecnológica es algo que ha sido siempre así, pero que en la última década se ha acentuado todavía más, llegando a niveles extremos en los que la frase “un coche es una tablet con ruedas” se ha escuchado en más de una ocasión.

Sin embargo, esta tendencia ha ido demasiado lejos y en los últimos años ha habido marcas que, recibiendo feedback de los consumidores y haciendo caso a sus críticas, han tenido que dar marcha atrás especialmente en un aspecto: el de los controles de los sistemas multimedia.

Motivados por el auge de los smartphones con pantallas cada vez más grandes y por la popularización de las tablets, en los últimos años la práctica totalidad de fabricantes de automóviles empezó a apostar por la presencia de pantallas en sus vehículos, de tamaño creciente y que han terminado por integrar cuadro de instrumentos y display central en uno.

Esto tiene ciertas ventajas, principalmente de diseño. Por una parte, permite a los fabricantes crear habitáculos de aspecto mucho más moderno y tecnológico, con un puesto de conducción mucho más despejado que entra por los ojos. 

Por otra, emplear controles táctiles da la posibilidad de personalizarlos puesto que, en muchos casos, el sistema permite al usuario configurarlos y así elegir, por ejemplo, accesos rápidos para las funcionalidades que más utiliza en su día a día, como el navegador, una aplicación como Spotify, etc.

Ahora bien, las ventajas paran ahí y quedan opacadas por las desventajas, que tienen un peso mayor: un control táctil es mucho menos intuitivo, más difícil de utilizar y crea muchas más distracciones que los botones físicos de toda la vida; por lo que afectan a la seguridad en carretera.

Ya hace tiempo que surgieron las primeras voces apuntando en esta dirección, pero las marcas de automóviles se han mostrado reticentes a “recoger cable” hasta ahora… y en parte van a cambiar su dirección por “culpa” de EuroNCAP, el organismo encargado de evaluar la seguridad de todos los coches nuevos que se lanzan al mercado.

Matthew Avery, Director de Desarrollo Estratégico del organismo, escribía hace unos meses al respecto en su cuenta de LinkedIN.

“Recuperar botones. EuroNCAP fue invitado en el sofá al desayuno de la BBC en la soleada Salford esta mañana y habló sobre la excesiva dependencia de las pantallas en los últimos coches. Por eso, estamos trabajando con los fabricantes para alentar a los automóviles más seguros a utilizar ‘Bring Back Buttons’”, explicaba.

“Los accidentes por distracción están aumentando y las grandes pantallas táctiles fomentan la conducción distraída. Y cada coche es diferente, por lo que puede ser como aprender a conducir de nuevo. En 2026, EuroNCAP introducirá nuevas evaluaciones de la HMI (Human-Machine Interfaces) de los vehículos y estamos trabajando con la industria para hacer que la conducción sea más segura”, concluía.

Y es que, como recogía The Times, a partir de dicho año, las nuevas pruebas que se incorporarán a los test de seguridad penalizarán a los coches que utilicen pantallas y controles táctiles para funciones que se consideran indispensables y relevantes en materias de seguridad vial.

El organismo apunta a funciones como las luces de emergencia, los intermitentes o el sistema de llamada de emergencia como algunas cuya utilización debe ser intuitiva, motivo por el que aquellos coches que no dispongan de controles analógicos para activarlas, no podrán obtener la puntuación máxima en los test de seguridad.

Teniendo en cuenta el valor que los fabricantes otorgan a conseguir las 5 estrellas en los resultados de Euro NCAP, lo lógico sería que todas ellas pasaran por el aro para conseguirlo.

Las marcas que han dado marcha atrás

Hay multitud de ejemplos de marcas que han hecho prácticamente un “all-in” por los controles táctiles, siendo los más destacados los de Tesla, Rivian o marcas premium y de lujo como Porsche, BMW o Mercedes. Sin embargo, ya hay firmas que han empezado a deshacer el camino andado.

Uno de los casos más notables es de Volkswagen, que en el volante de sus coches nuevos apostó por colocar botones hápticos en lugar de los normales, algo muy tecnológico pero que a la hora de la verdad dificultada el uso de unos mandos que originalmente fueron concebidos para utilizarse sin tener que desviar la atención de la carretera.

En los nuevos Tiguan, Golf y Passat se han retomado unos controles “de los de toda la vida”, algo que agradecen los compradores.

Hyundai también se ha sumado a la tendencia con la puesta al día del Ioniq 5, que cuenta con más controles analógicos que antes.

Un ejemplo de equilibrio es el de Peugeot y su i-Cockpit, que tiene botones táctiles configurables en su pantalla, pero que dispone de una fila de controles físicos, a modo de teclas de piano, para acceder de manera sencilla e intuitiva a las funciones principales.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España