Motor híbrido frente a motor gasolina, estas son las tres grandes diferencias

Te explicamos las tres grandes diferencias que hay entre un motor híbrido y un motor de gasolina convencional. 

¿Motor híbrido o motor de gasolina? En la actualidad, la gran variedad de sistemas de propulsión complica la decisión de compra, a lo que hay que añadir las normativas anticontaminación, que restringen cada vez más el uso de algunos vehículos. 

Desde hace un tiempo, los coches híbridos son muy demandados por el público en España, ya que se benefician de la etiqueta ECO de la DGT, la cual ofrece una serie de ventajas.

Sin embargo, no siempre un coche eco es la mejor opción o no todo el mundo puede acceder a él y tienen que conformarse con uno de gasolina normal. 

Centrándonos en la mecánica, te vamos a explicar las tres grandes diferencias que hay entre un motor híbrido y un motor de gasolina convencional.

Funcionamiento

La primera diferencia está en el funcionamiento de cada motor. El de gasolina es más simple, es un motor de combustión interna que funciona por chispa, es decir, el aire se mezcla con la gasolina en la cámara de combustión y esa mezcla se activa con la chispa que inicia la bujía.

Por su parte, un motor híbrido combina dos tecnologías: por un lado, un motor de gasolina que puede ser como el explicado arriba y, por otro un motor eléctrico, junto con una batería y un sistema que permite la coordinación y combinación entre ambos. 

La batería tiene poca capacidad y alimenta al motor eléctrico, pero éste sólo mueve las ruedas en determinadas situaciones, por ejemplo, durante unos minutos después de arrancar. 

Esta batería se recarga durante la conducción, sobre todo, en fases de frenada y desaceleración, lo que permite al motor eléctrico intervenir constantemente, en apoyo del motor térmico.

Consumo en ciudad

Otra diferencia importante entre un motor híbrido y otro de gasolina es el consumo de combustible, más bajo en el primero. Pero, eso sí, solamente cuando se circula en ciudad, cuando se hace en vías rápidas, la balanza se equilibra.

Esto se debe al funcionamiento del sistema híbrido que hemos explicado antes. La batería se recarga constantemente y de manera automática durante la conducción, al frenar, en las desaceleraciones, en las retenciones… y en algunos momentos, mientras la batería dispone de energía, el motor eléctrico mueve al vehículo.

En algunas ocasiones, la conducción será 100% eléctrica y sin emisiones, por ejemplo, al arrancar o cuando se circula a baja velocidad. En otros casos, el motor eléctrico asistirá al motor de combustión para disminuir la dependencia de éste y minimizar el gasto de combustible.

Esto explica que el consumo urbano sea claramente más bajo, comparado con un motor de gasolina convencional que no tiene ninguna asistencia eléctrica. Pero, insistimos, la cosa se iguala al abandonar la ciudad.

Mantenimiento

La tercera diferencia entre un motor híbrido y un motor de gasolina que destacamos es el mantenimiento. La presencia del motor eléctrico en el híbrido hace que pueda prescindir de algunos elementos, como el turbo, algunos filtros, el motor de arranque o el alternador.

Por tanto, los coches híbridos no sufren el desgaste de estas piezas. Asimismo, también es menor el desgaste de componentes como las pastillas de freno y los discos, gracias al uso constante del sistema de frenada regenerativa.

La batería es el elemento más importante y que, en caso de avería, su reemplazo sí puede provocar un fuerte dolor de cabeza, algo de lo que carecen los coches de gasolina. Sin embargo, también es cierto que las baterías son muy duraderas y los fabricantes suelen dar una garantía de unos ocho años o 160.000 kilómetros.

Otros artículos interesantes:

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España