Mazda CX-60 o Ebro S800: salta la sorpresa con un recién llegado que pone las cosas muy difíciles a su rival

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Los SUV grandes con 7 plazas no abundan, pero los pocos que hay ahora tienen un nuevo contrincante que viene pisando fuerte en el Ebro.
Ebro es una de las marcas de moda. Aunque fuera parte de la historia de España, la que otrora hiciera tractores y maquinaria pesada no era de conocimiento popular. Sin embargo, al resurgir como fabricante de SUV se ha colado directamente en el candelero. El Ebro S800 está dando mucho que hablar y está poniendo las cosas difíciles a rivales como el Mazda CX-60.
Lógicamente, por tamaño y configuración interna de 7 plazas, no son modelos con un público potencial muy amplio, pero dentro de este nicho de mercado se postulan como dos opciones muy sólidas. ¿Cuál de los dos es mejor?
Diseño
Por lo dicho, ambos son vehículos familiares, pero eso no significa que se olviden del estilo. Esto es especialmente claro en el Mazda que, a pesar de las proporciones necesarias para hacer hueco interior, presenta una línea bastante estilizada y que incluso transmite cierta deportividad, con una caída de techo que busca cierto atletismo.
El Ebro, en cambio, si cumple más con el formato estándar de todocamino, siendo bastante voluminoso, más cuadrado en líneas generales y destacando sobre todo por su imponente frontal. De los dos, es el que se podría decir que tiene menos personalidad y en conjunto se siente más genérico.
Dimensiones
Como ya hemos comentado, son dos modelos de tamaño considerable, algo que también obedece a la voluntad de establecer tres filas de asientos. Sin embargo, de la dupla, es el CX-60 el más grande en conjunto, aunque las proporciones de ambos son ligeramente diferentes.
El japonés tiene una longitud de 4.745 mm, una anchura de 1.890 mm y una altura de 1.680 mm; a lo que añade una distancia entre ejes de 2.870 mm. El español, por su parte, mide 4.725 mm de largo, 1.860 mm de ancho y 1.705 mm de alto; con una batalla de 2.710 mm.
Por lo que respecta a maletero, aunque por tamaño exterior no lleve a pensarlo, la diferencia que hay entre ambos modelos es enorme. Con cinco asientos hábiles el Mazda ofrece 570 litros que, al abatir la segunda fila, crecen hasta los 1.148 litros. Sin embargo, en las mismas condiciones su rival tiene una capacidad de 889 y 1.930 litros, respectivamente.
Motores
Este apartado sigue siendo, hoy por hoy, el principal debe del S800. El SUV solo está disponible con un motor de gasolina que, además, está sin electrificar, por lo que su oferta es limitada tanto en variedad de opciones como de etiquetas de la DGT.
Bajo el capó solo puede montar un motor 1.6 TGDI de 147 CV y 275 Nm de par máximo que va combinado con una transmisión automática de doble embrague y siete marchas, con lo que homologa un consumo de 7,8 l/100 km en ciclo WLTP.
Dentro de apenas un mes, en abril, su situación será muy distinta, puesto que añadirá a la ecuación una versión híbrida enchufable de 347 CV que promete unos 90 km de autonomía eléctrica.
Pero, como todavía no está disponible, este tanto se lo apunta el modelo japonés, que tiene dos variantes diferentes, ambas electrificadas y cuenta tanto con la etiqueta ECO como con la CERO de la DGT.
Su motor de acceso es el 3.3 e-Skyactiv D, un diésel microhíbrido que desarrolla 200 CV de potencia, siempre va asociado a una caja de cambios automática de ocho velocidades y a un sistema de tracción trasera y homologa un consumo de 5 l/100 km.
La versión superior es el 2.5 E-Skyactiv PHEV de 352 CV, también con cambio automático de ocho relaciones pero con tracción integral. Homologa una autonomía en modo eléctrico de hasta 64 km (69 si se circula por ciudad), lo que le permite anunciar un consumo combinado de tan solo 1,4 l/100 km.
Precio
En este punto la diferencia es tal que difícilmente se puede pasar por alto. El Ebro S800 está disponible desde 32.990 euros. En cambio, el Mazda CX-60 más barato implica desembolsar 20.000 euros más, puesto que su tarifa parte de los 52.948 euros.
Equipamiento
El acabado de acceso del S800 se denomina Premium e incluye lo siguiente: llantas de aleación de 19 pulgadas, faros LED automáticos, raíles de techo, cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas, pantalla táctil central de 15,6 pulgadas, compatibilidad con Apple Carplay y Android Auto, tapicería Eco Skin para los asientos y ajuste eléctrico y calefacción para el asiento del conductor.
Además, la dotación también cuenta con aire acondicionado bizona, acceso y arranque sin llave, cámara trasera con imagen panorámica de 540 grados, sistema de sonido con 8 altavoces, sistema de reconocimiento de voz y 24 asistentes de conducción.
El nivel de equipamiento básico del CX-60 es el Prime-Line e integra esto: llantas de aleación de 18 pulgadas, tapicería de tela negra, pantalla central de 12,3 pulgadas con reconocimiento por voz, conexión inalámbrica con Android Auto y Apple CarPlay, cámara trasera, sistema de sonido con 8 altavoces, navegador y sensor de aparcamiento trasero.
Además, entre los ADAS de los que dispone destacan el control de ángulo muerto con detector de tráfico trasero y función de ayuda al salir del habitáculo, el reconocimiento de señales de tráfico y el detector de fatiga.
¿Cuál es mejor?
Puede que los dos sean dos SUV medios/grandes pensados para llevar hasta a 7 pasajeros, pero por muchas similitudes que tengan (entre las que podemos incluir esa voluntad premium y un equipamiento bastante completo), juegan en ligas completamente distintas.
La diferencia de 20.000 euros en su precio de acceso es sencillamente insalvable y juega muy a favor del Ebro S800, que se postula con una opción muy interesante por una tarifa muchísimo menor.
Es cierto que su motor es un bloque de gasolina sin ningún tipo de electrificación y con 147 CV, pero, aunque el propulsor básico del Mazda sea más potente (200 CV) y tenga microhibridación (y etiqueta ECO), la diferencia de precio es muy difícil que un potencial comprador la pase por alto.
De hecho, habrá que ver qué precio tiene la alternativa PHEV del Ebro cuando se ponga a la venta, pero visto lo visto seguramente sea incluso más barata que la diésel del Mazda, lo que terminaría por desequilibrar la balanza del todo.


