Leyendas del automóvil que nadie conoce, FixLight 1180, el intermitente más friki del mundo

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Dentro de un coche hay multitud de elementos que damos por hecho: tan su existencia, como su formato y ubicación. Hay cosas tan estandarizadas que ni siquiera nos planteamos que haya otra manera de llevarlas a cabo, aunque siempre hay quien “piensa fuera de la caja”. En el caso de los intermitentes esa fue Volvo y el resultado fue el FixLight 1180.

Pensemos por un momento en un intermitente, ¿qué es lo primero que se nos viene a la cabeza? Cuatro señales luminosas y anaranjadas colocadas en los cuatro extremos del automóvil, con formas más o menos complejas y que, como mucho, tienen la peculiaridad de ser secuenciales, simulando un movimiento que les da un toque más vistoso.

Estamos en 2022 y esa definición lleva siendo más o menos la misma desde que en 1939 Buick fuera la primera marca que empezó a montar estos dispositivos de serie en sus vehículos de producción. Sin embargo, durante esa época temprana en la que no todo era sota, caballo y rey, Volvo se animó con un formato inédito y que nunca se ha vuelto a replicar.

FixLight 1180, un intermitente único

En lugar de los intermitentes tradicionales, la firma sueca optó por un dispositivo único que reunía los cuatro habituales en el techo, en una estructura con forma de ‘T’ cromada que en los laterales incorporaba las luces.

Lo cierto es que la ubicación tenía una ventaja, solo una: al encontrarse en una posición central, bastaba con dos bombillas para hacer las funciones que antes hacían cuatro, por lo que, al menos en ese aspecto, era un sistema más económico que el tradicional.

Sin embargo, a la hora de la verdad se trataba de unos intermitentes de un tamaño muy pequeño, lo que hacía que su visibilidad fuera muy baja, sobre todo a la luz del día, por lo que no servía para llevar a cabo su cometido de manera eficiente.

La marca lo lanzó al mercado a principios de 1950 y era parte del equipamiento del modelo PV444, pero no duró más que dos o tres años al mercado, puesto que entre 1952 y 1953 Suecia directamente prohibió este tipo de intermitentes de techo. No hay datos que digan que fue a causa del FixLight 1180, pero parece obvio que pudo ser así.

Tras la prohibición, Volvo tampoco dio su brazo a torcer y no se conformó con el formato convencional: su siguiente “invento” consistió en instalar los intermitentes en los pilares B del coche.

Una pieza de museo

Tal fue la rareza del FixLight 1180, que Volvo tiene un ejemplar guardado en su museo. A continuación, esta es la descripción que allí hacen de él.

“El Fixlight 1180 fue un indicador de dirección montado en el techo del PV444 durante algunos años a principios de la década de 1950. El humor popular le dio rápidamente el nombre de ‘Cuco en el tejado’”, explica.

Y continúa: “Se fabricó Fixtabriken en Majorna, Gotemburgo. El propietario de la fábrica era un buen amigo de uno de los fundadores de Volvo, Assar Gabrielsson. El dispositivo nunca fue un éxito. Tenía poca visibilidad a la luz del día, provocaba fugas de agua e imposibilitaba tener un portaequipajes en el techo, ¡pero creaba mucha alegría con su apariencia!”.

El FixLight 1180 es una rareza dentro de la historia de la automoción, un movimiento arriesgado por parte de una marca que quiso innovar y que acabó en un rotundo fracaso.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España