Ir a 150 por la autopista es inviable en España. En otros países de Europa se va a empezar con pruebas piloto el año que viene

Europa busca reducir la velocidad en las carreteras, pero países como Alemania resisten. Chequia e Italia debaten subir límites a 150 km/h en algunas autopistas.

Aunque hoy en día los coches son más seguros que nunca, en Europa se está impulsando una tendencia hacia la reducción de la velocidad en carreteras y zonas urbanas. Esta corriente, al igual que la decisión de prohibir la venta de coches de combustión para 2035, ha generado resistencias en algunos países que no comparten la visión de las autoridades europeas.

Europa reduce su velocidad en las carreteras

La República Checa ha dado luz verde a circular a 150 km/h en ciertas autopistas. Italia aún debate esta posibilidad, mientras que en Alemania, algunas secciones de la famosa Autobahn siguen sin límites de velocidad, manteniéndose como una excepción en el continente.

En cuanto a la seguridad, no cabe duda de que los coches actuales, homologados en Europa, están equipados con una amplia gama de tecnologías que contribuyen a que sean los más seguros de la historia. 

Entre estos sistemas destacan el frenado automático de emergencia, el asistente de mantenimiento de carril y el limitador de velocidad inteligente, el cual aún genera cierta controversia por su posible implementación futura.

Sin embargo, en los últimos tiempos, Europa ha apostado por una política de reducción de velocidad, tanto en áreas urbanas como en autopistas, en línea con la iniciativa Visión Cero, que pretende eliminar las muertes en accidentes de tráfico. 

Parte de esta estrategia incluye medidas como los limitadores de velocidad, que podrían evitar que los conductores superen los límites establecidos. Fabricantes como Ford han propuesto utilizar GPS para regular la velocidad en las ciudades, asegurando que los vehículos no superen los márgenes permitidos.

En las ciudades, la reducción de la velocidad se enfoca en reducir los riesgos de atropellos, mientras que en carreteras de alta velocidad, países como España han adoptado medidas similares, disminuyendo los límites permitidos en los últimos años.

Alemania y República Checa entre las más permisivas 

A diferencia del resto de Europa, Alemania sigue permitiendo que los conductores circulen sin restricciones de velocidad en algunos tramos de la famosa Autobahn. Aunque, por supuesto, siempre que las condiciones lo permitan. 

Este enfoque ha generado debates sobre la sostenibilidad y el consumo de combustible, sobre todo impulsados por los partidos ecologistas, aunque hasta la fecha, las restricciones no se han generalizado. 

En 2022, un conductor alcanzó los 400 km/h en un Bugatti, lo que reavivó las discusiones sobre la conveniencia de imponer límites. En el caso de República Checa, ha comenzado a preparar el terreno para permitir que los coches circulen a 150 km/h en ciertos tramos de autopistas. 

Aunque todavía no se ha aplicado de manera generalizada, se espera que en el segundo semestre del año se implementen pruebas piloto, con señales variables que ajusten la velocidad según las condiciones meteorológicas.

Aumenta el consumo de combustible y las emisiones de carbono

Italia sigue un camino similar. Desde hace algunos meses, se estudia la posibilidad de aumentar el límite de velocidad en ciertas autopistas a 150 km/h. Matteo Salvini, ministro de Infraestructuras, ha liderado la iniciativa, argumentando que este cambio sería aplicable sólo en las vías con ciertas características. 

Con ello se refiere a carreteras que tengan tres carriles, y que se trate de tramos largos y rectos. Sin embargo, sería necesario modificar el Código de circulación para que esta propuesta se pueda llevar a cabo. 

Otros países del continente, como Polonia y Bulgaria, ya cuentan con límites de 140 km/h, los más altos en Europa después de Alemania. En tanto, Italia y la República Checa están en vías de elevar estos límites, pero las críticas no se han hecho esperar, especialmente por motivos de seguridad. 

A 150 km/h, los conductores recorren 42 metros por segundo, lo que aumenta considerablemente el riesgo en caso de distracción. Otra crítica frecuente tiene que ver con el impacto ambiental. En la República Checa y en Italia, se argumenta que elevar la velocidad a 150 km/h supondría un aumento del 20% en el consumo de combustible

Esto se traduce en un aumento de las emisiones de CO2. En Alemania, los ecologistas han calculado que el país podría ahorrar hasta dos millones de toneladas de CO2 anuales si se estableciera un límite de 130 km/h en las Autobahn.

Una cuestión polémica

En España, la discusión sobre la velocidad también ha surgido en repetidas ocasiones. En 2022, el aumento en el precio del combustible hizo que se reconsiderara la posibilidad de reducir el límite a 110 km/h, una medida que ya se había probado en 2011 con resultados mixtos. 

Finalmente, la propuesta fue desestimada, aunque el debate sobre los límites de velocidad sigue siendo un tema recurrente. En definitiva, la cuestión de si reducir o aumentar los límites de velocidad sigue siendo objeto de controversia en Europa. 

En Italia, encuestas realizadas entre conductores han mostrado apoyo para elevar el límite a 150 km/h, aunque este tipo de estudios, realizados en plataformas especializadas en motor, suelen reflejar la opinión de un público más afín a estas medidas. 

Por otro lado, en Alemania, las opiniones están divididas: el 54% de los socios del club automovilístico ADAC se muestran a favor de imponer un límite en las autopistas, mientras que el 41% está en contra

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