Honda tiene reputación de hacer coches sólidos tanto en Japón como fuera de ese país. Pero todo podría haber cambiado por culpa del Crossroad

A principios de los 90, Honda se asoció con Land Rover para desarrollar un todoterreno basado en el Discovery y casi acaba con la reputación 

Las alianzas son habituales en la industria del automóvil. Sin ir más lejos, Honda estuvo a punto de fusionarse con Nissan y Mitsubishi a principios de año, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto, finalmente. En cambio, otro acuerdo que sí cuajó en el pasado estuvo a punto de acabar con la reputación de Honda.

La marca japonesa siempre ha sido reconocida por hacer buenos coches, sólidos y robustos, con motores fiables, sobre todo, los de gasolina atmosféricos que eran una verdadera delicia.

Incluso cuando la compañía se adentró en el Downsizing la pasada década y comenzó a producir motores más pequeños, de tres cilindros y sólo un litro de cilindrada, el rendimiento era bastante bueno.

Pero hay momentos en que una marca decide aliarse con otra por diferentes razones, normalmente, para reducir costes de producción y lanzar un producto más competitivo. Esto es algo que ocurre en el sector de la automoción desde hace muchas décadas. Pero no siempre sale bien.

En busca de un todoterreno

El Honda Crossroad fue un todoterreno basado en el Land Rover Discovery que estuvo a punto de acabar con la reputación de la marca japonesa labrada con tanto esfuerzo durante décadas.

A principios de los 90, Honda era un fabricante que sólo ofrecía turismos en su catálogo, más compactos y más grandes, de cuatro puertas o coupés… pero sólo turismos. 

No tenía ningún todoterreno, lo cual era un problema, ya que sus principales competidores sí lo ofrecían desde los años 80, y la popularidad de este tipo de vehículos subía como la espuma.

Los responsables de Honda comprendieron que era necesario lanzar un 4x4, pero la situación económica no era muy boyante que digamos. Además, este momento coincide con el inicio de una gran crisis económica en Japón.

Así que la dirección de Honda decidió buscar un socio para reducir costes y eligieron Land Rover, que ya ofrecía el Discovery, un todoterreno que había adquirido cierta fama por sus apariciones en la Camel Trophy desde 1989

En principio, parecía una idea razonable. De hecho, esta alianza Honda-Land Rover era más natural de lo que se pueda pensar, ya que la marca japonesa había ayudado a la industria británica a fabricar los Triumph Acclaim y algunos modelos de Rover.

Honda Crossroad, el todoterreno que casi acaba con la reputación de la marca japonesa

El Honda Crossroad se presentó oficialmente en Japón en 1993 y era básicamente el mismo coche que el Land Rover Discovery de primera generación, con apenas leves modificaciones estéticas casi imperceptibles, como los logos. Algo similar a lo que ocurre actualmente con algunos coches de Mitsubishi, como el ASX. 

El Crossroad comercializó en versiones, una de tres y otra de cinco puertas, y compartía el motor V8 de 3.9 litros y 182 CV del modelo británico, unido exclusivamente a una transmisión automática de cuatro relaciones.

Como decimos, la idea de asociarse con Land Rover nos podría parecer buena. El problema era que en aquella época la marca británica no pasaba por un buen momento y los problemas de calidad y fiabilidad en sus coches eran más de sobra conocidos.

Lógicamente, esos mismos problemas los importó el Honda Crossroad, en una época en que la compañía nipona ya tenía una alta reputación fabricando coches fiables y bien diseñados. Una reputación que quedó muy tocada.

El primer todoterreno de Honda fue un absoluto fracaso comercial, debido a la mala calidad de construcción. Materiales de una calidad cuestionable y un nivel de ajustes mejorable, además de fallos como el de la puerta del conductor, que se podía abrir sola, lo cual obligó a la marca a hacer una llamada a revisión en 1997. Encima, era un coche caro. 

La tortura acabó en 1998

La relación entre Honda y Land Rover se deterioró más cuando BMW compró a la británica, tanto que la japonesa quiso acabar con el Crossroad. Desde luego, ganas no les faltaron a los directivos, pero tuvieron que aguantar hasta que terminó la primera generación del Land Rover Discovery en 1998.

Ese año terminó la aventura del Honda Crossroad y la relación entre ambos fabricantes. Un poco antes, en 1995, debutó el Honda CR-V. 

Hoy es muy difícil encontrar una unidad del Crossroad, por no decir imposible, porque muchas terminaron en Nueva Zelanda, donde les cambiaron las insignias por las de Land Rover.

Fuente: La Escuderia.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España