Hispano Suiza Alfonso XIII, el primer deportivo de la historia fabricado en España

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El “coche de los reyes”.

Seat es la marca española más reconocida, pero no ha sido la única en la historia del país. Mucho antes hubo otras, entre las que destacó sobre todo Hispano Suiza. Ésta desapareció durante décadas, pero ha resurgido en los últimos años. Sin embargo, si hablamos hoy de ella es por su etapa original, en la que creó el que posiblemente sea el primer deportivo de la historia fabricado en España.

El vehículo en cuestión es el Hispano Suiza Alfonso XIII, un modelo que, como su nombre indica, tiene una relación bastante estrecha con el rey.

La denominación oficial del automóvil es Hispano Suiza 15/45, pero se le conoce de manera común con el nombre del monarca. ¿A qué se debe? Cuando la compañía estaba desarrollando el modelo, en 1909 le cedió un ejemplar a su majestad que, tras probarlo, encantado con su rendimiento, encargó una unidad para su uso y disfrute.

Ante un encargo de este calado, el fabricante decidió tomar de nuevo su coche y realizar mejoras para que tuviera un rendimiento mayor. En el año 1911 ya se tenía el modelo definitivo, el rey volvió a probarlo y, encantado con su funcionamiento, autorizó a la marca a utilizar el nombre comercial ‘Hispano Suiza tipo Alfonso XIII’.

La publicidad ya estaba echa por sí sola, algo que aprovechó la propia Hispano Suiza para darlo a conocer bajo el lema de “El rey de los coches y el coche de los reyes”.

Esta extraña unión, por mucho que lo parezca, no es tan extraña como cabría imaginarse. A principios del siglo XX la afición por el automovilismo experimentó un crecimiento importante, especialmente por las competiciones de motor.

Sin embargo, en aquella época no había mucha gente que pudiera permitirse un coche, solo en la alta sociedad europea, en la que se incluían burgueses y empresarios, pero también nobles y, como no, la realeza. 

Alfonso XIII nunca ocultó su pasión por los automóviles y con Hispano Suiza tuvo una relación muy estrecha, teniendo muchos de los modelos del fabricante e incluso siendo accionista de la empresa (tuvo el 8% de la propiedad de la misma). Así, tener un automóvil con su mismo nombre no fue si no el culmen de una dilatada trayectoria entre ambos.

Pero, ¿cómo era el Hispano Suiza Alfonso XIII? Su concepción surgió de una idea sencilla sobre el papel, pero algo más compleja de llevar a la realidad: crear un coche de corte deportivo, que tuviera el lujo de Hispano Suiza y un buen comportamiento, que no se condujera como un camión.

El resultado fue un vehículo compacto, que en su configuración básica tenía una longitud de 4.100 mm y un interior con hueco para dos personas, aunque a lo largo de su historia también se crearon variante de batalla extendida en la que podían ir cuatro pasajeros.

Su tamaño y su peso relativamente contenido consiguieron que su manobrabilidad fuera buena, aunque esto no hubiera servido de nada sin un motor a la altura.

Colocado en posición longitudinal por detrás del eje delantero se encontraba un bloque de 3.418cc y cuatro cilindros en línea que desarrollaba una potencia de 40 CV. Se trata de una cifra que vista desde la actualidad parece escasa, pero que en aquella época era notable.

El propulsor sufrió evoluciones posteriores, aumentando su cilindrada hasta los 3.619cc y su potencia hasta los 60 CV, lo que le permitía alcanzar velocidades de hasta 120 km/h, algo para lo que había que tener arrojo teniendo en cuenta cómo eran las carreteras y el hecho de que el bólido no tenía frenos en las ruedas delanteras.

El bloque se podía combinar tanto con una caja de cambios manual de tres velocidades como con otra de cuatro.

Aunque es un coche que se considera español, lo cierto es que solo se produjeron en Barcelona sus 15 primeras unidades, ya que después de ellas, debido a las huelgas que azotaron la ciudad condal en aquella época, la compañía decidió trasladar la producción a Francia.

Como ocurrió con la mayoría de coches de esa época, la producción del Hispano Suiza Alfonso XIII fue bastante limitada, aunque desde 1910 a 1914, cuando dejó de fabricarse, llegaron a ver la luz 607.

Sin embargo, el paso del tiempo es implacable y actualmente solo se tiene constancia de que sigan existiendo 36. 

Una de ellas está expuesta en Mobility City, en Zaragoza, concretamente el chasis original nº 2.181 de batalla intermedia (2.660 mm), que fue pedido a la sucursal de París de la marca y fue matriculado en Barcelona en marzo de 1914.

En los últimos años se han subastado algunos, como es el caso de este ejemplar, el RM Sotheby’s en 2020, que se estimaba que se vendería por entre 650.000 y 900.000 euros, pero que finalmente no se llegó a vender.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España