Grandes coches que no triunfaron, Fiat Croma

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Vivimos en una era dominada por los todocaminos. Antes de ellos, los monovolúmenes se movían con suficiencia por las calles. Sin embargo, con el protagonista que traemos hoy, hay que remontarse incluso más atrás, a una época en la que las berlinas llevaban la voz cantante. Esta es la historia del Fiat Croma.
Heredero de una larga línea de berlinas (Fiat 130, 132 y Argenta), en 1985 la marca italiana lo presentaba con la difícil tarea por delante de plantar cara a berlinas de marcas de mayor renombre, cuando no directamente de firmas premium. Lo bueno es que no llevó a cabo tal cometido sola.
El desarrollo del Croma fue un proyecto común de cuatro marcas, la propia Fiat, Lancia, Alfa Romeo y Saab; que dio como resultado cuatro berlinas de características muy parecidas, aunque con estilo propio. Sus primos fueron los Alfa Romeo 164, Lancia Thema y Saab 9000.
Todos compartían la misma plataforma, denominada Type Four, eran modelos grandes y todo fueron destinados al segmento E, todos menos el Fiat, que compitió en el D, alcanzando los 4.495 mm de largo, los 1.755 mm de ancho y los 1.425 mm de alto; con un peso que rondaba la tonelada.
Su diseño corrió a cuenta de Giugiaro, que llevó a cabo un trabajo práctico, pero que no destacaba especialmente. Protagonizado por las líneas rectas, era un modelo voluminoso, con un frontal ocupado al completo por el conjunto de faros rectangulares y la parrilla protagonizada por el antiguo logo de la firma.
El diseño de las llantas, similar a tapacubos, y detalles exteriores como el plástico negro de las protecciones o los tiradores, hacían que se quedara un poco descolgado del segmento de las berlinas premium que teóricamente iba a atacar.
En el interior, esta sensación se recalcaba por la presencia de tapicerías de tela o de unos acabados algo justo en los plásticos, aunque era un coche realmente espacioso, con unos asientos cómodos en la parte delantera y una amplia bancada trasera con tres plazas. Su habitabilidad (y capacidad de carga) fue su principal punto fuerte.
Sin embargo, por lo que respecta a equipamiento, estaba por encima de la media de la época: cierre centralizado, elevalunas eléctricos delanteros, dirección asistida en las versiones diésel y opcionales como el aire acondicionado.
Su gama de motores (a lo largo de las distintas puestas al día que recibió) incluía opciones tanto diésel como gasolina, con potencias que oscilaban entre los 83 y los 160 CV, además de con bloques especialmente interesantes como el Croma Turbo D i.d., el primer motor turbodiésel en serie para coches diésel de inyección directa.
Llegó a recibir dos lavados de cara, uno en el 88 y otro en el 91, éste el más importante, pues renovaba la parrilla, ahora con un marco cromado que le daba más estilo, así como unos faros que suavizaban sus rasgos. Se comercializó hasta 1996, cuando Fiat lo sacó del mercado.
El regreso del Fiat Croma
Hubo que esperar casi una década para que un modelo volviera a llevar el nombre de Fiat Croma, aunque el automóvil que empezó a comercializarse en 2005 poco o nada tenía que ver con el original.
Era un cruce entre una berlina y un familiar, con un diseño mucho más abombado, en la línea de los lanzamientos de la marca por aquel entonces. Se mantenía en el segmento D (4.755 mm de largo), pero ya sin aspiraciones premium.
Lo que sí montó fue una gama de motores de mayor rendimiento, con bloques tanto diésel como gasolina que no bajaban de los 120 CV y llegaron hasta los 200. Su trayectoria fue mucho más corta: en 2010 cesó su producción.
Desde entonces, Fiat se apartó del sector de las berlinas (hasta la llegada del Fiat Tipo, que tiene un concepto muy distinto), primero apostando por utilitarios y compactos y actualmente centrándose sobre todo en la familia Fiat 500.

