Ferrari podría volver con un modelo exclusivo y limitado... O simplemente dejarnos con la ceja levantada. Ha registrado el nombre de Testarossa en Islandia

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La marca italiana ha registrado ‘849 Testarossa’ en Islandia, una decisión que genera más preguntas que respuestas, pero que tiene todo el sentido legal.
En la industria del motor hay ciertos nombres que se pueden considerar míticos. De ellos, muchos corresponden a Ferrari, hasta tal punto que cuanto se nombra uno de ellos a los seguidores con cierta trayectoria se les enciende la bombilla. Esta ocasión no es para menos: Ferrari ha vuelto a registrar el nombre de Testarossa… pero la industria no sabe ni que pensar al respecto.
Tras un largo litigo para volver a tener la propiedad intelectual sobre el nombre de icónico modelo (más abajo os contamos todo al respecto), la firma italiana vuelve a tenerlo en su poder y no ha tardado en darle uso, aunque de una manera algo peculiar que hace arquear la cejar y tener más dudas que respuestas.
Y es que Ferrari no ha registrado ‘Testarossa’ como tal, si no que el registro es de ‘849 Testarossa’. Lo más raro, sin embargo, es que lo ha registrado en Islandia, lo que genera todavía más dudas. Empecemos el análisis para intentar arrojar algo de luz sobre el asunto.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el registro de ambos érminos es distinto. La solicitud ‘849 Testarossa’ tiene el número de serie V0139247, mientras que el de ‘Testarossa’ es el registro 910752 y está vigente hasta el 17 de octubre del año que viene, por lo que tampoco es una extensión de la misma.
Lo segundo es que los registros se han hecho e instituciones diferentes. La del modelo de toda la vida se presentó en la sede de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que tiene su sede en Madrid, mientras que ésta se presentó en la Oficina Islandesa de Propiedad Intelectual el pasado 21 de julio.
¿A qué se podría deber esto? A una cuestión territorial que le permitiría cubrirse las espaldas.
Islandia es, de manera oficial, parte de Europa, pero su territorio se extiende a ambos lados de las placas tectónicas norteamericana y europea. Esto hace que, dado que la solicitud ante la OMPI no garantiza automáticamente una marca registrada en todos los países, con ésta de Islandia, que está vigente hasta el 16 de enero de 2025, tendría un seguro que cubriría también Norteamérica.
Con esto aclarado, surgen las siguientes cuestiones: ¿va a haber un nuevo Ferrari Testarossa? ¿Por qué concretamente ‘849 Testarossa’? Ya adelantamos que lo siguiente es humo y especulación.
Mientras que el registro del nombre tiene sentido por sí solo, para mantener la propiedad intelectual, poner un número delante es muy específico, tanto como para que los mentideros de internet ya hayan empezado a hacer sus conjeturas. Señalando que podría ser el nombre del vehículo, que podría ser una edición especial basada en uno ya existente.
Se especula con el 812 Superfast, pero hay quien apunta a, ya que el original tenía motor central, que se trate de una versión modificada del 296, con cambios estéticos que recuerden al mito. Sin embargo, como hemos dicho, todo esto son especulaciones y finalmente la cosa podría quedar en nada.
El problema de Ferrari con la patente ‘Testarossa’
Testarossa es un nombre que, desde donde alcanza la memoria, ha estado unido a Ferrari. Sin embargo, el problema es que la marca italiana ha estado muchos años manteniéndolo, pero sin hacer uso real de él, lo que hizo que un miembro de una compañía juguetera iniciara un litigio hace una década para hacerse con los derechos de uso.
El alemán, de nombre Kurt Hesse, solicitó que se revocara la marca registrada de Ferrari para su uso en juguetes y otros artículos, para poder utilizarlo él sin tener que pagar licencias. Sin embargo, el fabricante registró la patente por primera vez en 1987 y en 2006 volvió a renovarla en todas las categorías en las que figuraba antes.
Sin embargo, Hesse argumentaba que Ferrari no lo usaba realmente. Así, recudía a la legislación de marcas de la Unión Europea, que establece que si no se tiene un uso genuino de una marca durante cinco años consecutivos, se puede perder. Hesse atacó por ahí en 2015, ganó los casos y la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE dictaminó que Ferrari no usaba el nombre, por lo que su uso era gratuito.
Como es de esperar, a Ferrari no le sentó nada bien perder la marca registrada, así que durante años intentó apelar al organismo para que se anulara la sentencia y le devolvieran el nombre. Al principio fue inútil, pero tras mucho insistir, finalmente este mismo mes de julio ha conseguido su objetivo, vuelve a tener ‘Testarossa’ en su poder y ahora ha registrado un nombre que no ha hecho más que generar expectación.

