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¿Eran los superdeportivos de los 80 mejores que los de ahora?

Eran los superdeportivos de los 80 mejores que los de ahora

Duelo generacional.

“Cualquier tiempo pasado nos parece mejor”, que diría Karina en su archiconocido ‘Buscando en el baúl de los recuerdos’, pero, ¿es verdad? Vivimos un momento muy dulce en el mundo de la automoción, con innovaciones técnicas y tecnológicas por doquier pero, aún así, miramos al pasado y a veces es inevitable pensar si los modelos de entonces no ganarían el duelo contra sus contrapartidas actuales. Centrémonos en una década concreta: ¿eran los superdeportivos de los 80 mejores que los de ahora?

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Es una cuestión difícil de responder, por múltiples factores. Con 30 años por medio el desfase entre unos y otros coches es enorme, lo que se traduce en pros y contras por igual para ambos bandos. Los modelos actuales son mucho más tecnológicos, mientras que los 80 eran mucho más puros: mecánica, electrónica (si eso) y poco más. Esto a su vez hace que los actuales sean mucho más democráticos, permitiendo a más gente disfrutar de ellos, mientras que sus antepasados eran salvajes. También hay que tener el cuenta el factor nostálgico, y es que los deportivos de los 80 tienen ese halo místico que los actuales todavía no han tenido tiempo de tener.

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Y por último está la estética, seguramente el aspecto más subjetivo posible, pero un elemento clave. No nos engañaremos, los representantes de una y otra década entran por los ojos, pero el tiempo de evolución enfrenta formas angulosas y aristas contra superficies más fluidas y orgánicas. ¿Con cuáles te quedas tú?

Lamborghini Countach VS. Lamborghini Aventador

Eran los superdeportivos de los 80 mejores que los de ahora

El Countach era la exageración hecha coche, radical como pocos, sus versiones más tardías eran bastante barrocas gracias a kits de carrocería todavía más agresivos y a alerones enormes… aunque igual de incómodas si había que hacer muchos kilómetros en ellas. Nació con 375 CV pero llegó a superar por bastante esa potencia. Su nieto, el Lamborghini Aventador, mantiene su radicalidad, pero mucho más sofisticada. Como su antepasado cuenta con un motor V12 pero que casi le dobla en potencia: 700 CV que se transmiten a las cuatro ruedas.

Porsche 911 Carrera VS. Porsche 911 Carrera

Eran los superdeportivos de los 80 mejores que los de ahora

De los pocos en la lista que se comparan contra una versión anterior de sí mismo, el Porsche 911 es atemporal. Sus formas en general se han mantenido, pero los cambios son notables. El actual es muy elegante, pero el ochentero tiene rasgos como el voluminoso alerón, los abombados pasos de rueda con los faros integrados o las características llantas que ya son míticas. Su refinamiento también se nota en la conducción, además de un aumento de potencia, siendo el Carrera básico moderno (370 CV) mucho más salvaje que el de hace tres décadas (231 CV).

Ferrari Testarossa VS Ferrari 812 Superfast

Eran los superdeportivos de los 80 mejores que los de ahora

Las branquias de los laterales… ¿hay alguno superdeportivo más ochentero que el Testarrossa? Difíclmente: su estilo era inigualable y haber sido el protagonista de ‘Corrupción en Miami’ le ayudó a consolidarse con estandarte de la década. Pero no solo eso, también era rápido gracias a su motor V12 (a 180 grados) de 390 CV: alcanzaba los 329 km/h de punta y aceleraba de 0 a 100 en 5,3 segundos. Pero no tanto como el Ferrari 812 Superfast, el más potente de la historia de la marca (con permiso del LaFerrari) gracias a un V12 de 800 CV, que hace el 0-100 en 2,9 segundos y sobrepasa los 340 km/h de máxima.

Corvette C4 VS. Corvette C7

Eran los superdeportivos de los 80 mejores que los de ahora

Seguramente la comparación en la que los 80 quedan peor parados. El C4 era bonito (y mucho, además), pero quizá se quedaba pequeño, en la categoría de ‘deportivo’ debido a un motor que en un primer momento solo entregaba 250 CV y que en su versión más potente, el ZR-1 llegaba a los 375 CV. La verdad es que parece un coche ‘de juguete’ puesto al lado del imponente C7, que parece un vehículo sacado directamente de competición, mucho más agresivo y cuyo ZR-1 dobla a su ancestro con 755 CV.

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