¡Qué envidia me da EEUU!

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Hay quien se va ahora de vacaciones, pero yo acabo de volver de las mías en Estados Unidos y solo puedo decir una cosa: ¡qué envidia me da EEUU!

Estamos en verano y es posible que estés de vacaciones. Si es así, espero que las disfrutes; si no, espero que las tengas pronto o que la vuelta a la rutina se te haga tan amena como sea posible. En mi caso, acabo de volver de las mías y vuelvo con una frase que me ha venido a la mente muchas veces durante estos días de descanso: ¡qué envidia me da EEUU!

Después de tantos meses de viajar de aquí para allá y de estar rodeado de coches 24/7, necesitaba desconectar. Aunque este trabajo te hace sentir muy afortunado, todo acaba cansando en exceso, así que decidí hacer algo diferente: un viaje  en el que tampoco han faltado los coches. Supongo que no tengo remedio, aunque no todo ha girado en torno a las cuatro ruedas.

En concreto, me he ido un par de semanas a Estados Unidos. He estado en el estado de Pennsylvania, pero también he visitado estados como Nueva Jersey, Nueva York, Virgnia e incluso he pasado por Washington D.C.. No he descansado, pero no me arrepiento, ya que Estados Unidos siempre es un país que he querido explorar.

Esta vez he tenido la oportunidad de conocerlo un poco más y he vuelto a España sintiendo mucha envidia de cómo son algunas cosas allí. Por supuesto, no hablo de ningún tema político, que bastante de eso tenemos ya en nuestro día a día. Hablo de coches y de cómo de diferentes son las cosas en el país de las barras y estrellas.

En España y en todo Europa cada vez se impone más la electrificación y se ve al coche más como un mero medio de transporte y no tanto como un objeto de disfrute. Al otro lado del charco, mientras tanto, la cosa es diferente. 

Como quizás te imagines, escuchas coches y pick-ups con motores V8 constantemente y deportivos como el Ford Mustang, el Dodge Charger de la pasada generación e incluso el Chevrolet Corvette son muy comunes. 

Ahora bien, no todo son deportivos sedientos de gasolina. También hay coches modestos y ves eléctricos, aunque son muy diferentes a los nuestros. Sobre estos últimos, destacan los Tesla Cybertruck y me ha sorprendido ver varias unidades del Ford F-150 Lightning que pude probar hace unos años. Del nuevo Charger eléctrico, eso sí, solo he visto uno.

Una reflexión

Más allá de la diferencia del panorama automovilístico en las carreteras estadounidenses, lo que realmente me hizo sentir envidia del país norteamericano es la cultura automovilística que se respira muchas veces.

Lo notas en muchos aspectos. Ves cómo mucha gente usa con frecuencia clásicos sorprendentes (oh, conducir sin restricciones medioambientales...) y los ves guardados en garajes o patios traseros. Además, en las tiendas puedes encontrar mucha variedad de revistas de coches y no es raro encontrar circuitos junto a ciudades pequeñas.

Luego está la gente. Muchas personas tienen historias de juventud con aquellos primeros coches que arreglaron y modificaron. Y quien es un quemado de verdad, lo deja claro: visité un museo de coches en Allentown y el guía llegó en un precioso Chevrolet Chevelle Malibu SS. Me dijo que también tenía un Chevrolet Corvair descapotable y su mujer conduce un Corvair Rampside Pickup.

Sin duda, tienen que ver con todo esto cuestiones como la diferencia de salarios, el hecho de que EEUU sea un país construido en torno al coche y el precio de algunos modelos, ya que un Ford Mustang GT cuesta 47.250 dólares (40.584 euros) y en España ya cuesta 61.828 euros. Asimismo, hablamos de un país más grande y que ha contado con una industria del motor muy fuerte que sigue siendo relevante.

Por supuesto, no se puede comparar EEUU con España, ya que son países muy diferentes. Sin embargo, como aficionado al motor no puedo evitar sentir un poco de envidia de ese mayor protagonismo de las cuatro ruedas que se respira al otro lado del Atlántico. Aquí no es igual, pero también es interesante ver las diferencias del mundo del motor entre países.

Un consejo

Voy a dejar de divagar sobre la cultura automovilística estadounidense para hablarte de algo relacionado con la vuelta de vacaciones. Si te has movido en coche, ya sabrás cómo preparar tu vehículo antes de afrontar un trayecto largo hacia tu destino preferido para descansar, pero la cosa no acaba ahí.

Tras las vacaciones, conviene revisar de nuevo el coche para asegurar que todo está correcto. Lo primero son los neumáticos, que pueden sufrir más desgaste por el mayor uso y las temperaturas. ¿Y si has llevado el coche muy cargado? Puede que hayas puesto más presión atrás, así que conviene volver a la recomendada para el uso normal por el fabricante para no sufrir un desgaste desigual.

Más allá de esto, no está de más comprobar los niveles y puede que sea necesaria una buena limpieza interior y exterior. Esta última no es cuestión de estética, ya que los insectos que quedan de recuerdo en el frontal o la sal que puedes haber acogido si te has movido en zonas costeras pueden deteriorar el vehículo a largo plazo. Como se suele decir, ¡más vale prevenir que curar!

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor