Desmontando bulos del coche eléctrico, ¿por qué su precio es más alto que el de un coche de combustión?

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Analizamos los factores que explican que el precio del coche eléctrico sea más alto que es de un coche de combustión. El más importante es la batería, pero no es el único. Es probable que en los próximos años se igualen las tarifas.
Desde que comenzaron a proliferar los coches eléctricos, han destacado tres inconvenientes que impiden, hasta hoy, su mayor difusión: la autonomía, el precio y la falta de una extensa red de cargadores. En seguida, nos vamos a centrar en el segundo punto para explicar por qué el precio de un eléctrico es más alto que el de un coche de combustión.
Sí. Es cierto que el precio de los coches eléctricos ha empezado a bajar en los últimos años y ya encontramos modelos en el mercado con una tarifa por debajo de los 25.000 euros.
Y no hablamos de utilitarios muy pequeños, como el Dacia Spring, sino de coches como el nuevo Citroën ë-C3, que sigue siendo un vehículo concebido para la ciudad, pero más grande y equipado que el rumano.
Igualmente, para dentro de poco se espera una oleada de vehículos similares, como el Fiat Grande Panda o el Hyundai Inster, más otros que aterrizarán en los próximos años, como el Renault Twingo, el Skoda Epiq o el Volkswagen ID.2.
A todo esto, hay que sumar los coches chinos que están desembarcando en Europa a un precio más competitivo, aunque hay que decir que, por el momento, no han irrumpido con demasiada fuerza y han empezado por modelos más premium.
Además, habrá que ver cómo afecta la imposición de los nuevos aranceles de la Unión Europea a los vehículos eléctricos chinos si, finalmente, no se alcanza un acuerdo entre los autoridades europeas y chinas antes de noviembre, fecha tope.
Los coches eléctricos son más caros que los de combustión: ¿por qué?

Sin embargo, el precio de los coches eléctrico sigue siendo más elevado con respecto a otro equivalente de combustión. Y será siempre así, a menos que la tarifa de los segundos no dejen de subir, como de hecho está ocurriendo, y llegue ese momento en el que queden igualados.
Esto ocurre, principalmente, porque los coches eléctricos equipan una enorme y pesada batería que representa la mayor parte del coste de producción. Luego podremos hablar de otras tecnologías adyacentes, chips y componentes, pero, básicamente, la batería es lo que explica su elevado precio.
Una batería para cuya elaboración se necesitan una serie de materias primas que suelen escasear y, por tanto, son caras. Además, hay que sumar que, tanto las materias primas como las baterías en sí están controladas por China.
Aun así, el precio de las baterías ha bajado significativamente en la última década, gracias a la mejora en la tecnología de almacenamiento de energía y al aumento de la producción de celdas para satisfacer la demanda cada vez mayor de vehículos eléctricos e híbridos enchufables.
Para entenderlo mejor, sirva como ejemplo el Nissan Leaf. La primera generación no llegó, tan siquiera, a cubrir el coste de las materias primas. Por entonces, el precio de éstas era tan elevado que la compañía japonesa no sólo no obtuvo beneficios, sino que no consiguió cubrir el coste de esas materias.
Otros motivos

La batería es el factor principal que explica el precio más alto de los coches eléctricos, con respecto a los equivalentes de combustión. Sin embargo, hay otros que también influyen.
Por un lado, las marcas suelen ofrecer modelos eléctricos con niveles de equipamiento intermedios y altos, lo cual encarece también la tarifa. La ausencia de versiones más básica impide que haya precios de partida más bajos.
Esto se debe, en parte, a que los fabricantes se dirigen a un público con un poder adquisitivo medio-alto y no tiene sentido ofrecerles un producto ‘básico’.
Por otro lado, la diversidad de oferta es escasa. Mientras en un coche de combustión es posible elegir entre varias opciones mecánicas, cajas de cambios y acabados, los eléctricos suelen estar más limitados, si bien esto ha empezado a cambiar.

Ahora hay algo más de variedad y empiezan a aparecer modelos con, al menos, dos niveles de potencia y dos tipos de batería. Lógicamente, nos referimos a marcas generalistas, ya que las premium sí ofrecen una mayor oferta, pero son mucho más caras.
Relacionado con lo anterior, hay que señalar también que las marcas se han centrado hasta ahora en vehículos grandes de segmento C o superiores, y la mayoría en formato SUV, ya que es el tipo de vehículo de moda. Pero hay pocos modelos del segmento B y, sobre todo, del A, que son los más económicos.
Esto es lo que ha empezado a cambiar ahora, con la llegada de todos los modelos mencionados al principio. En teoría, con la llegada de coches más pequeños y económicos, más el aumento de la oferta de mecánicas y acabados y la reducción del coste de las materias primas, deberíamos ver coches eléctricos más baratos.
Esto, unido al previsible aumento de los precios de los vehículos de combustión, hará que se recorte cada vez más la diferencia con los eléctricos.
