La Citroën C15 de Sbarro es lo más bizarro que encontrarás en la historia de esta furgoneta creada en España y que ya quisiera la del Equipo A

Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

En 1986, el Salón del Automóvil de París acogió la presentación de la Citroën C15 de Sbarro, un extraño prototipo basado en la mítica furgoneta con acabados muy lujosos.

En la década de los 80, Citroën, ya integrada en Peugeot, lanzó una serie de modelos que le permitieron salir del hoyo en el que estaba. El más importante fue el Citroën BX, pero hubo una pequeña furgoneta que terminaría convirtiéndose en el mejor aliado de muchos profesionales. Ahora bien, el Citroën C15 de Sbarro era otra cosa.

Cómo exponía su primer anuncio en España, la Citroën C15 "se lo carga todo". Nació en 1984 sobre la base del Citroën Visa, un pequeño utilitario que se comercializaba desde 1978 y del que llegó a haber una versión GTI con hasta 115 CV que era un verdadero coche de rallys.

Pero, volviendo a la C15, esta furgoneta ocupa un lugar importante en la historia de la marca de los chevrones, ya que fue muy apreciada por quienes tuvieron una y hoy muchos la recuerdan

De hecho, Citroën preparó su relevo en 1996 con la Berlingo, pero la C15 siguió recibiendo tantos pedidos que la producción se mantuvo y ambas furgonetas convivieron, hasta que cesó la fabricación de la C15 en 2004.

Sin embargo, no venimos hoy a hablar de la mítica furgoneta francesa, sino de una versión muy especial, firmada por el carrocero suizo de origen italiano, Franco Sbarro. Posiblemente, no sabías de la existencia del Sbarro Citroën C15.

La Citroën C15 de Sbarro, lujo extremo para una furgoneta comercial

En 1986, dos años después del lanzamiento de la C15 y en plena era dorada del fútbol francés, con Michel Platini a la cabeza, se presentó en el Salón del Automóvil de París una extraña criatura.

En aquella época los salones no eran como ahora. Todavía tenían mucha importancia y los fabricantes aprovechaban para presentar novedades. En aquella ocasión, Citroën acudió con un as en la manga, un prototipo desarrollado por el carrocero Sbarro, basado en la robusta y fiable Citroën C15, pero que poco tenía que ver con el modelo de serie.

El diseñador suizo convirtió la mítica C15 en algo difícil de calificar, un turismo a medio camino entre un shooting brake y un monovolumen de tres puertas, muy lujoso y refinado, con siete plazas

En realidad, viendo el aspecto exterior, cuesta creer que la base fuese una C15, ya que la transformación es total. Pero, si sorprendente era le exterior, no menos lo era el interior. 

Siete plazas y un interior lleno hecho con mucho esmero

Una peculiaridad era que se podía acceder a los asientos traseros desde el portón, el cual se abría en 90 grados y dejaba un amplio espacio para entrar y salir. Una vez dentro, podíamos ver un habitáculo que nada tenía que ver con la furgoneta original.

Estaba revestido con unos materiales de primera calidad, combinando el cuero en los asientos, el salpicadero y los paneles de las puertas con unas grandes molduras de madera real en las puertas, el salpicadero y en los laterales de los asientos, además de unas gruesas alfombrillas para descansar los pies.

Los asientos traseros se podían abatir en proporción 60:40 y había otros dos asientos plegables en los laterales que se podían orientar hacia el sentido de la marcha. Y, por si fuera poco, en el interior del gran portón trasero había una lujosa maleta de viaje, también fabricada con materiales de primera calidad.

Un motor de 115 CV procedente del 205 GTI

Esta Citroën C15 de Sbarro tampoco recurría a los fiables motores de gasolina o diésel que ofrecía la furgoneta original, sobre todo, el 1.7 diésel atmosférico que tanta aceptación tuvo.

En su lugar, montaba el motor del Peugeot 205 GTI de ese momento, que era también el que tenía el Citroën Visa GTI. Era un bloque de cuatro cilindros y 1.6 litros, atmosférico y ya con inyección indirecta monopunto, en vez de carburador, y encendido electrónico.

El motor producía una potencia de 115 CV a 6.250 rpm y se caracterizaba por su elasticidad y su nervio. Aunque el rendimiento sería bastante diferente del que ofrecía en los Visa y 205 GTI, al ser éstos más pequeños y mucho más ligeros.

Por suerte o por desgracia, aquel Sbarro Citroën C15 nunca pasó de ser un prototipo, un one-off diríamos hoy, y la marca francesa jamás llegó a plantearse, siquiera, llevarlo a producción. 

Otros artículos interesantes:

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España