27 ayuntamientos españoles tienen más coches censados que habitantes y esta es la razón

En Madrid hay un municipio de 83 habitantes en el que si se reparten todos los coches censados tocan a 50 por vecino. ¿Esto es posible? Sí. ¿Es legal? También. Te explicamos cómo y por qué
¿Cómo es posible que un municipio de 83 habitantes tenga índices de motorización superiores a Estados Unidos o Japón? En España pasa y no una vez, sino en 27 ayuntamientos que tienen censados muchos más coches que habitantes y es por una razón.
Estos 27 municipios son los llamados paraísos fiscales del automóvil, pequeñas localidades que cobran menos por el numerito y que, por eso, atraen a un buen número de conductores. Uno de los ejemplos más sangrantes lo encontramos en Madrid, en La Hiruela, un municipio de 83 habitantes en las que si se reparten todos los vehículos censados tocan a 50 por vecino...
A punto de acabar el plazo para presentar la declaración de la renta (ojo si el año pasado cobraste las ayudas del Plan Moves III porque tendrás que tributar por ellas) se abre otra pestaña en el calendario de gastos para los conductores. Es el momento de pagar por tener coche y esto se hace a través del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), popularmente conocido como numerito.
Ingresos de 4000 millones de euros cada año
El numerito es una tasa municipal, es decir, se paga a la localidad en la que tienes inscrito el vehículo y la cuantía pasa a engordar las arcas del ayuntamiento. Cada año por estas fechas, la asociación Automovilistas Europeos Asociados (AEA) presenta un informe en el que analiza los ingresos que recibe cada localidad.
En los municipios con las tasas más bajas se pagan menos de 4 euros por los coches menos potentes, mientras que en los más pedigüeños la cifra supera los 25 euros. En el otro extremo, para los vehículos con más caballos la horquilla de precios abre en 28 euros y cierra en casi 180 euros. Este año calcula que cuando haya terminado el período de cobro del IVTM los ayuntamientos españoles habrán recaudado en torno a los 4000 millones de euros.
El numerito es un impuesto que pagan los titulares de cualquier vehículo a motor: desde ciclomotores hasta camiones de gran tonelaje, pasando por motor, furgonetas y, por supuesto turismos que son los aportan el mayor montante. Se paga por el mero hecho de tener el vehículo dado de alta en la base de datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), sin importar si se utiliza o está parado en el garaje desde hace meses.

Al ser una tasa municipal, cada Ayuntamiento marca sus tarifas. Hay una regla nacional que fija que, en el caso de los turismos, el impuesto de vehículos de tracción mecánica se paga en función de la potencia fiscal del vehículo. Hay también una tarifa mínima para todo el territorio nacional, a excepción de País Vasco y Navarra y es sobre este mínimo sobre el que los ayuntamientos pueden hacer variaciones.
El informe de AEA revela que las variaciones dan lugar a diferencias de hasta un 900% entre municipios. Por ejemplo, un automovilista donostiarra paga un 49% más que uno de Madrid o un 158% más que uno de Tenerife. Las diferencias son todavía más señaladas cuando se trata de municipios pequeños, lo que ha dado lugar a la aparición de los llamados paraísos fiscales del automóvil en los que hay muchos más coches censados que habitantes empadronados.
Los paraísos fiscales del automóvil
AEA señala la existencia de, al menos, 25 paraísos fiscales. Especialmente destacable es la situación de 10 municipios pequeños (de entre 600 y 150.000 habitantes) que concentran el 39% de las matriculaciones nacionales.
Los expertos de la asociación explican cómo se produce este fenómeno. "Numerosas empresas de alquiler y renting han concentrado la matriculación de sus flotas en pequeños municipios en los que han abierto sucursales por su favorable tratamiento fiscal", aseguran. "A cambio, a los ayuntamientos cada año les toca la lotería del numerito por el ingreso que reciben por el impuesto de unos vehículos que ni circulan, ni van a circular nunca, por esa población".
AEA explica que el origen de los paraísos fiscales del automóvil se remonta a setiembre del año 2000 cuando se eliminó de las matrículas españolas el indicativo provincial. Esto permitió a los propietarios de grandes flotas de vehículos destinados al alquiler de coches y al renting concentrar la matriculación de sus coches en municipios con una baja fiscalidad.