Si vas por una carretera en coche y te encuentras con un incendio, ¿sabes lo que tienes que hacer?

Te contamos algunos pasos esenciales de actuación en caso de encontrarte con un incendio durante la conducción.
Encontrarse de golpe con un incendio forestal mientras se conduce por carretera es una situación de extremo peligro que exige actuar con absoluta frialdad y rapidez. La velocidad con la que se propaga el fuego, impulsada por vientos cambiantes y elevadas temperaturas estivales, puede convertir un trayecto habitual en una trampa mortal en cuestión de escasos minutos.
Ante una emergencia de esta magnitud en la vía, tanto el Real Automóvil Club de España como la Dirección General de Tráfico subrayan que la prioridad absoluta es la autoprotección y la toma de decisiones inmediatas basadas en los protocolos oficiales para evitar quedar atrapado entre las llamas. La primera regla infranqueable cuando se vislumbra fuego o una densa humareda en la vía es evitar a toda costa intentar atravesar la zona afectada. La evolución de un incendio es impredecible y la visibilidad en la calzada puede reducirse a cero de forma repentina.
Ante esta contingencia, lo correcto es efectuar un cambio de sentido de forma segura para alejarse del peligro o detener la marcha en la población más cercana o en un lugar despejado. Si la maniobra de retorno resulta imposible, se debe buscar una superficie asfaltada y amplia, lo más distante posible de las masas forestales, a la espera de instrucciones de rescate.
Tan pronto como el vehículo se encuentre fuera del peligro inminente, el conductor debe llamar inmediatamente al teléfono de emergencias 112. Un error habitual entre los automovilistas es asumir que otros usuarios ya habrán notificado el suceso, pero cada aviso aporta información geográfica vital para ubicar los focos activos. Para agilizar este proceso, las autoridades recomiendan el uso de herramientas como la aplicación móvil My112, un recurso tecnológico que transmite automáticamente la posición GPS exacta del automóvil a los centros de respuesta, permitiendo que los bomberos y los servicios de tráfico localicen el incidente con máxima precisión.
Si el humo empieza a invadir la calzada y dificulta la maniobra, es imprescindible adoptar medidas de autoprotección en el interior del coche sin perder un instante. Resulta prioritario encender la iluminación del vehículo, incluyendo las luces de cruce y los indicadores de emergencia, para alertar sobre la posición a otros conductores. Asimismo, se deben subir todas las ventanillas e interrumpir por completo el funcionamiento del sistema de aire acondicionado y calefacción. Esta acción bloquea la entrada de aire exterior, impidiendo que el monóxido de carbono y los gases tóxicos procedentes de la combustión penetren en el habitáculo.
En caso de verse obligado a estacionar el automóvil cerca de la zona afectada, la elección del lugar es clave para la supervivencia. Debe optarse siempre por tramos asfaltados y jamás aparcar sobre arcenes de tierra, pastos o hierba seca. Las elevadas temperaturas del tubo de escape y del motor pueden prender la maleza seca debajo del coche y desencadenar un nuevo foco. Además, al huir o estacionar, hay que evitar dirigirse hacia cotas elevadas o cumbres de montañas, ya que el aire caliente y las llamas ascienden con enorme rapidez por las laderas y lomas.

Por norma general, permanecer en el interior del automóvil ofrece una protección bastante superior contra la radiación térmica que estar expuesto a la intemperie, por lo que el vehículo solo debe abandonarse como último recurso si las llamas lo rodean de forma inminente. En el supuesto inevitable de tener que evacuar el coche, todos los ocupantes deben cubrirse completamente la piel con ropa, proteger su nariz y boca con un paño húmedo para poder respirar y dirigirse a pie hacia zonas que ya se hayan quemado, donde el fuego no puede reincidir por falta de materia vegetal. Es fundamental evitar buscar refugio en pozos, celdas o depresiones del terreno donde el consumo de oxígeno es tan rápido que genera atmósferas asfixiantes.
La prevención antes de salir a la carretera constituye la última capa de seguridad ante el riesgo estival de incendios. Consultar los avisos meteorológicos y las alertas de tráfico de la DGT permite planificar rutas alternativas y evitar zonas de riesgo. Asimismo, viajar con la batería del teléfono móvil cargada, disponer de agua potable en el habitáculo y mantener la calma para seguir disciplinadamente las indicaciones del personal de emergencias desplegado en la zona son factores determinantes para garantizar la seguridad de todos los ocupantes frente a una amenaza de origen forestal en carretera.

