Hace años casi nadie lo tenía, y ahora no eres nadie sin uno: ¿pero sabes cómo funciona el GPS de los navegadores?

Los navegadores GPS forman parte del equipamiento de serie de cada vez más coches nuevos, pero no todo el mundo sabe cómo funciona esta tecnología.
La tecnología se ha vuelto parte indispensable en nuestras vidas. No vamos a ningún lado sin el teléfono móvil, pequeños dispositivos de bolsillo con conexión a internet a través de los cuales puedes hacer casi cualquier cosa, desde reservar un hotel a una transferencia bancaria. También tienen navegación GPS, algo que llevan ya la mayoría de coches, pero que no todo el mundo sabe cómo funciona.
Como te decía, los coches ahora son algo más que un mero medio de transporte que nos llevan del punto A al punto B. Incorporan avanzados sistemas de información y entretenimiento que son el centro neurálgico a partir del cual se puede realizar la mayoría de funciones de un vehículo. Algunos incluso cuentan con Inteligencia Artificial que aprende y predice lo que vas a necesitar en el futuro.
Algo que forma parte de esta cada vez más imponente dotación tecnológica que tienen los coches como parte de su equipamiento de serie, más allá incluso de los asistentes a la conducción (ADAS), es la navegación GPS.
Estos sistemas están disponibles a través del sistema multimedia del vehículo, ya sea como una característica instalada o a través de nuestro teléfono móvil, es decir, integrando el navegador del smartphone en la pantalla del sistema mediante Android Auto o Apple CarPlay.
Ahora, nos subimos al coche y nada más arrancar tenemos al alcance de nuestra mano un ordenador con todo lo que podemos necesitar para el viaje. Uno de los indispensables es el GPS, un sistema que nos permite saber dónde estamos en todo y, sobre todo, llegar a un destino con indicaciones en tiempo real.
¿Cómo funciona el GPS de los coches?
Basta con abrir el navegador, introducir el destino e iniciar la ruta. Del resto se encarga la tecnología que hay detrás, un sistema que muy pocos conocen cómo funciona y que es más complejo de lo que parece. Sin embargo, más allá de su complejidad se esconde una tecnología eficiente y fiable que garantiza que podamos viajar incluso sin saber el camino hasta nuestro destino.
Para entender mejor cómo funciona el GPS del coche debemos tener en cuenta que hay dos elementos que hacen que esta tecnología tenga sentido. Por un lado, un sistema de posicionamiento que indica al sistema dónde se encuentra en todo momento. Por otro lado, un software que se encarga de calcular las rutas y buscar el camino hasta el lugar que le hayamos introducido.
GPS responde a las siglas de Global Positioning System, o lo que es lo mismo, Sistema de Posicionamiento Global. Su funcionamiento se basa en una completa red de satélites que orbita alrededor de la Tierra, a unos 20.000 kilómetros de altura. Estos satélites son responsables de indicar la posición exacta, además de recibir la identificación y la hora de reloj que necesita el sistema para calcular la hora de llegada.
Con estos datos, el navegador puede realizar el cálculo con el que se hace la trilateración inversa. Esta permite determinar la posición del vehículo respecto a los satélites a los que se ha conectado y, apoyado por las coordenadas que envía cada uno de estos satélites, se puede determinar dos elementos: la posición exacta o las coordenadas del navegador.
Y esto no es todo. El segundo elemento que permite al navegador GPS de los coches funcionar es la cartografía. Con las coordenadas y el sistema cartográfico es posible conocer el posicionamiento del vehículo.
Sistemas conectados cada vez más inteligentes
A esto hay que añadir el software de navegación que, por defecto, incluyen todos los GPS de los coches. Esta tecnología es la que se encarga de realizar los cálculos de ruta, es decir, decide cuál es el camino más corto o el más rápido hasta nuestro destino, además de ofrecernos rutas alternativas en caso de encontrar retenciones en el camino, por ejemplo.
El software también se ocupa de personalizar la ruta en base a nuestras preferencias. Podemos indicarle que evite las carreteras con peaje o que solo viajemos por autopista. De hecho, estos sistemas son tan avanzados que en los coches eléctricos incluso pueden calcular la ruta para hacer paradas en el camino a recargar la batería en los puntos de carga que haya durante el viaje.
También hay variedad de navegadores GPS en el mercado. Están los que forman parte del sistema multimedia del coche (instalados anteriormente), los que cuentan con mapas guardados o los que se actualizan gracias a la conexión a internet, como también ocurre en los teléfonos móviles, por eso estos dispositivos electrónicos siempre tienen los mapas actualizados.

