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Aire acondicionado del coche: qué es, cómo funciona y sus componentes

Aire acondicionado coche

El aire acondicionado del coche es un sistema básico de confort en cualquier vehículo, se encarga de enfriar o calentar el habitáculo en función de lo que demanden conductor y pasajeros, y es algo que en los meses de calor del verano es prácticamente imprescindible. Te contamos todo lo que tienes que saber de él.

Lo primero es tener claro que aunque cumple una función similar, no es lo mismo que el climatizador del coche. Ambos sistemas permiten adaptar la temperatura, pero lo hacen de maneras concretas. Echa un vistazo a la diferencia entre climatizador y aire acondicionado para salir de dudas.

¿Qué es el aire acondicionado del coche?

La función básica del aire acondicionado del coche es la de tomar aire del exterior e introducirlo en el habitáculo, existiendo la posibilidad de regular la temperatura a la que entra y el “caudal” de aire con el que lo hace.

Esto hace que sea un sistema algo básico, puesto que solo introduce aire de manera constante, sin parar a no ser que se actúe. En cambio, un climatizador lo que hace es permitir elegir la temperatura objetivo a la que se quiere llegar, y es el propio sistema el que regula grados y potencia de aire para conseguirlo. Una vez llega, se regula para mantenerla.

¿Cuáles son los componentes del aire acondicionado del coche?

Antes de entrar en materia sobre cómo funciona el aire acondicionado del coche, hay que conocer las distintas partes que conforman el sistema.

El elemento central es el gas refrigerante, que puede cambiar de estado continuamente y con facilidad y es el que permite variar la temperatura. Está alojado en tuberías que varían su diámetro en función de si son de alta presión (más estrechas) o de baja presión (más anchas).

El compresor es el corazón del sistema, se activa al pulsar el botón del A/C y es el que aumenta la presión del gas refrigerante en el circuito. El filtro deshidratador está justo después y se encarga de limpiar y secar los restos de humedad que pudiera haber en el líquido refrigerante.

 

Acto seguido se encuentra el condensador, que va por delante del radiador del motor y que se ocupa de hacer que el gas refrigerante pase de estado gaseoso a líquido. La válvula de expansión regula el paso del líquido refrigerante y lo pulveriza para que pase al evaporador, que lo enfría y produce de nuevo el cambio de líquido a gas.

La última parte es el ventilador, que es el encargado de mover el aire e introducirlo en el interior del habitáculo. 

¿Cómo funciona el aire acondicionado del coche?

Una vez se aprieta el botón del aire acondicionado el compresor comienza a aumentar la presión del líquido refrigerante, lo aspira estando en estado gaseoso a baja presión y lo comprime, mandándolo al condensador, donde el aire cambia de estado gaseoso a líquido.

El condensador recibe el gas a alta presión (10 – 20 bares), que además está a una temperatura alta (80 – 100 grados) y, gracias a la bajada de temperatura producida por el aire que entra y el que mandan los ventiladores, el gas se transforma en líquido, que está más frío (entre 50 y 60 grados) y mantiene una presión similar.

Aire acondicionado coche

El siguiente paso manda el líquido hasta el filtro deshidratador, que se encarga de limpiarlo, quitando restos de humedad e impurezas para evitar que pasen a la siguiente parte del circuito del aire. 

La siguiente parada en la válvula de expansión, que regula la cantidad de líquido refrigerante y lo pulveriza hacia el evaporador, a una presión de entre 10 y 20 bares. Éste lo enfría de nuevo y consigue el líquido vuelva a estar en estado gaseoso, bajando la presión a 2 o 3 bares y enfriando el habitáculo del coche.

Luego, el ciclo empieza de nuevo. En todo el proceso es importante la presencia de los presostatos y termostatos, los primeros para que el sistema pare de operar si las presiones no son las correctas, evitando averías; los segundos para detectar las temperaturas.

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