Se gasta 250.000 euros en el nuevo Porsche 911 GT3, hasta que abre la guantera y ve una pegatina que indica que ha sido montado y desmontado por mecánicos en prácticas

Porsche 911 GT3
Porsche 911 GT3

El comprador de un Porsche 911 GT3, unidad que le vendieron como nueva, descubrió que no era así; ha demandado tanto a la marca como al concesionario que se lo vendió.

Porsche Cars North America (PCNA), la filial estadounidense del fabricante alemán, y el concesionario Porsche Warrington, en Pensilvania, se han visto incluidos en una demanda presentada tras la compra de un Porsche 911 GT3 del año 2022 nuevo que, según la denuncia, no era tan “nuevo” como parecía en un primer momento.

Imagina la sensación de estrenar un Porsche 911 GT3. Los simples mortales solo podemos soñar con vivir esa experiencia, pero hay muchos conductores que tienen el suficiente músculo como para afrontar una compra de este calibre. Lo último que esperarías es que el coche ocultara un secreto que en el concesionario no te contaron: se usó para que aprendieran mecánicos en prácticas.

Un coche utilizado para que aprendieran unos mecánicos en prácticas

Según informa de Automotive News, la demanda expone que Porsche había vendido previamente el vehículo al Porsche Technology Apprenticeship Program. El objetivo de esta transacción era que el 911 GT3 se utilizara como vehículo de formación para técnicos, o lo que es lo mismo, para que unos aprendices de mecánicos practicaran el montaje y desmontaje del coche.

El superdeportivo formó parte del programa con fines formativos durante más de un año. En ese período de tiempo fue sometido a todo tipo de trabajos que, al menos, permitieron a un grupo de aspirantes a mecánicos obtener los conocimientos necesarios como para realizar este trabajo profesionalmente.

Lo realmente preocupante aquí es que el 911 GT3, tras finalizar su labor como vehículo para que practicaran mecánicos, se vendió como si fuera un coche nuevo.

Abdul Azizi es “un propietario de Porsche desde hace muchos años y un gran aficionado a la marca”, según recoge la publicación a partir de la documentación judicial. Y, como muchos seguidores de Porsche, quería un 911 GT3. Encontró una unidad de 2022 con solo 34 millas (55 kilómetros) en el marcador a la venta en Porsche Warrington y, según se informa, compró el codiciado deportivo por 281.940 dólares (243.400 euros).

Sin embargo, según la demanda presentada el 11 de febrero en el Tribunal de Circuito del condado de Seminole (Florida), Azizi no pudo disfrutar su Porsche 911 GT3 nuevo durante demasiado tiempo.

La denuncia afirma que el concesionario aseguró a Azizi que el coche “solo se había utilizado para promocionar la marca y para familiarizar al personal de los concesionarios Porsche con las características del nuevo modelo”.

La prueba oculta en la guantera

El propietario pidió la etiqueta de la ventanilla. La window sticker es un documento obligatorio regulado por la Moroney Sticker, una normativa que exige que todos los vehículos nuevos exhiban claramente su precio y características principales en el concesionario. Esa información se muestra en una pegatina que se coloca en la ventanilla del coche.

Cuando Azizi la solicitó en el concesionario Porsche le dijeron que no estaba disponible para ese vehículo y le entregaron en su lugar una hoja con la configuración del coche.

Sin embargo, cuando el vehículo llegó al domicilio del propietario en Florida, la demanda afirma que encontró la etiqueta original dentro de la guantera. En ella se podía leer, todo en mayúsculas, PCNA CAR NOT FOR SALE (PCNA, Coche no destinado para la venta) “estampadas sobre la etiqueta, en letras rojas y en negrita”, recoge la denuncia presentada por el comprador.

Poco después, según la demanda, el GT3 empezó a presentar problemas de carácter eléctrico. Azizi llevó el vehículo a un técnico certificado por Porsche, quien le indicó que “parecía que se habían realizado trabajos previos en el coche compatibles con su uso anterior como vehículo de formación”.

Otro mecánico de un centro de servicio Porsche “observó que una parte de los bajos había sido desmontada y montada incorrectamente, lo que indicaba también trabajos previos en el vehículo antes de su venta”, según recoge la denuncia.

Los técnicos no pudieron reparar el 911 GT3 y el coche permaneció fuera de servicio durante casi un año, según la demanda. Azizi presentó una reclamación amparada en la llamada Lemon Law y ganó un arbitraje que obligaba a Porsche a recomprar el GT3, según el informe. Sin embargo, todavía conserva el GT3 porque el acuerdo está siendo recurrido al no incluir el reembolso de los costes de financiación ni del impuesto de venta.

Jacob Abrams, un abogado de Miami, se encarga de la demanda de Azizi. En ella se solicitan indemnizaciones por inducción fraudulenta, tergiversación fraudulenta, ocultación fraudulenta, conspiración civil, tergiversación negligente y vulneración de la legislación de protección al consumidor.

Queda por ver de qué manera se resuelve todo este asunto. Por ahora, el comprador ha ganado la demanda sobre Porsche Cars North America y el concesionario que le vendió el GT3, aunque como es de suponer, también quiere que le sean reembolsados todos los gastos derivados de la compra del vehículo.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

Porsche 911 GT3

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911

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Esta prueba del nuevo Porsche 911 992 es la de un mito con 55 años. El primero salió a la venta en 1964 y desde entonces no ha hecho más que mejorar.