Rolls-Royce utiliza nácar y un valiosísimo molusco para su último one-off: en total 137 piezas que necesitaron seis meses de estudio y 45 horas para colocar. Su precio permanece en absoluto secreto

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
La firma británica personaliza uno de los coches de lujo más exclusivos del planeta con detalles de concha de abulón y nácar.
Rolls-Royce ha vuelto a demostrar por qué es una de las firmas más exclusivas en cuanto a personalización de vehículos se refiere. El último ejemplo de esta reputación es el Phantom Hummingbird, una creación única desarrollada para un cliente privado y concebida como homenaje a su esposa. De hecho, lo menos llamativo de este automóvil son sus características técnicas, pues se ha convertido en el primer modelo de la firma en usar conchas de abulón, un valioso molusco marino que aporta reflejos difíciles de replicar con otro material sintético.
Es más, para lograr un acabado de este estilo no sirve con pedíselo a la firma. En este caso, el diseño ha sido desarrollado a través de una oficina privada de Dubai especializada en convertir los deseos de los magnates más ambiciosos en vehículos inigualables.
En relación al diseño, la inspiración principal que rodea la propuesta es el colibrí, un ave que, según la propia marca, simboliza la alegría, la resistencia y la capacidad de encontrar la belleza en cada instante. Para trasladar esa idea al habitáculo, los diseñadores y artesanos de la firma recurrieron a una combinación de nácar y abulón, aprovechando la capacidad natural de este último para generar destellos en todos azules y verdes cuando la luz incide sobre su superficie.
El impresionante resultado puede apreciarse en varios puntos estratégicos del interior. Por ejemplo, los colibríes aparecen integrados en las mesas plegables situadas detrás de los asientos traseros, mientras que una gran composición botánica decora la sección conocida como Waterfall, ubicada en las plazas posteriores.

Materiales muy nobles y exclusivos
Así, cada uno de estos elementos ha sido elaborado mediante una técnica de marquetería extremadamente sofisticada, en la que pequeñas piezas son ensambladas manualmente hasta formar una imagen completa. Según cifras oficiales, cada colibrí está compuesto por 53 piezas individuales, mientras que el diseño vegetal suma otras 84. En total, la composición reúne 137 fragmentos de nácar y concha de abulón cuidadosamente integrados en la superficie de madera del vehículo.
Sin embargo, llegar al resultado final no fue sencillo. La marca explica que el desarrollo de esta técnica requirió más de nueve meses de investigación y pruebas debido a la complejidad de trabajar con el abulón. Este material, pese a su extraordinaria belleza, presenta una gran fragilidad, lo que dificulta enormemente su corte en piezas diminutas y su posterior integración dentro de la chapa de madera utilizada en el habitáculo.
Durante el proceso, el equipo especializado realizó hasta seis intentos diferentes antes de encontrar la solución definitiva. Los artesanos tuvieron que reducir el grosor de las piezas cortadas mediante láser y trabajar manualmente sus bordes para lograr un acabado impecable antes de aplicar las capas dinales de laca protectora.
En el exterior también hay elementos específicos que distinguen a esta unidad de cualquier otro Phantom. Esto se debe a que la carrocería luce una pintura bitono que combina los colores Wildberry y White Sans. Una fina línea decorativa recorre la silueta del vehículo y se interrumpe para dar paso a la ilustración de un colibrí pintado artesanalmente, remarcando la idea que inspira al diseño integral.
Bajo esta magistral elaboración artística se encuentra un Rolls-Royce Phantom Extended, la variante más larga y lujosa de la gama. El modelo alcanza los 5,98 metros de longitud y cuenta con una distancia entre ejes de 3,77 metros, dimensiones que lo sitúan entre las berlinas más exclusivas y espaciosas del mercado mundial.
No obstante, como ocurre con la mayoría de los encargos más excepcionales de la firma de Goodwood, el precio se ha visto envuelto en un auténtico misterio. Asimismo, Rolls-Royce ha evitado revelar cuánto ha pagado su propietario por esta sorprendente creación. Es más, la única referencia disponible es el coste del Phantom Exetended convencional, cuyo precio arranca en torno a los 600.000 dólares antes de añadir cualquier elemento de personalización.
Si tenemos en cuenta los meses de investigación, el uso pionero de concha de abulón, las decenas de hora dedicadas a la fabricación y la autenticidad del proyecto, es fácil imaginar que la factura final puede llegar a duplicar la cifra inicial. Lo que sí queda claro es que el Panthom Hummingbird representa una muestra más de hasta dónde puede llegar la exclusividad en la personalización de lujo cuando no existe límite en el presupuesto.

