Pedro Bastida, experto en mecánica, pone en marcha un motor con más de 650.000 km después de 12 años parado: "Es uno de los más fiables que se han fabricado"

Pedro Bastida arranca un motor 12 años después de su último uso
Pedro Bastida arranca un motor 12 años después de su último uso
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

El mecánico e inspector de la ITV instaló una batería nueva y el vehículo arrancó con normalidad tras 12 parado.

El mecánico de ITV y creador de contenido Pedro Bastida ha vuelto a maravillar a los aficionados del mundo del motor tras conseguir arrancar un propulsor turbodiésel de seis cilindros con casi 660.000 kilómetros de un coche que llevaba doce años completamente abandonado. Bastó con instalar una batería nueva para que este bloque germano cobrara vida al primer intento de giro de llave, demostrando de manera incontestable la extraordinaria robustez y longevidad de la ingeniería automovilística clásica de principios de siglo.

El transcurso prolongado de los años y el desuso continuado representan, por norma general, el peor escenario posible para la mecánica de cualquier vehículo. La degradación química del combustible, la pérdida de estanqueidad en retenes y manguitos, el agarrotamiento de inyectores y la corrosión interna en cilindros suelen exigir reparaciones complejas antes de intentar cualquier encendido. Sin embargo, en un vídeo publicado en sus redes sociales, Bastida documentó la asombrosa resurrección de una berlina alemana que rompió con todos los tópicos del desgaste automotriz.

El momento, compartido por el técnico en sus redes sociales, comienza en la parte trasera del automóvil. Allí, en el alojamiento específico del maletero, Bastida procede al montaje de una batería Lucas a estrenar para restaurar el suministro eléctrico general a toda la instalación del coche. Acto seguido, el especialista se acomoda en el puesto de conducción y enfoca con su cámara el cuadro de mandos analógico y digital, donde se aprecia con absoluta claridad una cifra impactante: exactamente 659.985 kilómetros registrados en el odómetro.

A pesar de acumular doce años de inmovilidad absoluta y una visible acumulación de suciedad y polvo, la respuesta del coche fue inmediata. Bastida giró la llave de contacto y el motor de arranque apenas necesitó completar una sola vuelta para que la mecánica despertara con total rotundidad. Sin titubeos, toses ni expulsión anómala de humos densos, el motor estabilizó al instante un ralentí suave, regular y perfectamente acompasado, sin reflejar averías graves ni fallos críticos en el display del salpicadero.

El legendario 2JZ alemán bajo el capó

Tras lograr la puesta en marcha, Bastida levantó el capó delantero para analizar en detalle las entrañas de la máquina. Se trata de un modelo de Mercedes-Benz fabricado en el año 2002, equipado con el emblemático motor diésel de seis cilindros en línea y 3.200 centímetros cúbicos de cilindrada (3.2 CDI). Durante su intervención, el divulgador no escatimó elogios y calificó a este propulsor como "el maravilloso 2JZ alemán", estableciendo una comparación directa con el mítico bloque de gasolina de Toyota famoso en la cultura del motor por su resistencia prácticamente indestructible.

El especialista explicó minuciosamente las claves técnicas que otorgan una vida útil casi infinita a esta obra de ingeniería europea. La base de su durabilidad reside en la combinación de un bloque motor macizo fabricado íntegramente en fundición de hierro y una culata de aluminio diseñada con tolerancias térmicas sumamente generosas. De serie, este propulsor entrega una potencia neta de 197 caballos y un imponente par motor de 420 Nm disponibles desde muy bajas revoluciones.

Más allá de sus excelentes cifras de origen, Bastida destacó el impresionante margen de sobreingeniería oculto en su diseño interno. De acuerdo con el experto, la resistencia estructural del cigüeñal, bielas y pistones es tan elevada que este bloque se utiliza habitualmente en preparaciones de alto rendimiento capaces de superar holgadamente los 600 caballos de potencia con turbocompresores sobredimensionados, sin poner en peligro la integridad mecánica del conjunto.

Reflexión sobre la pérdida de durabilidad en los coches actuales

El insólito encendido sirvió también para abrir un debate crítico sobre la evolución de los métodos de fabricación dentro de la industria del motor moderna. "Ninguna marca fabrica ya motores como este", sentenció con contundencia Bastida frente al sonido impecable del seis cilindros. El técnico contrapuso la nobleza de estas mecánicas de principios de los 2000 frente a la fragilidad de muchos vehículos actuales, lastrados por bloques tricilíndricos sobrealimentados y correas de distribución húmedas propensas a roturas prematuras.

La hazaña documentada por Pedro Bastida no solo constituye una anécdota viral en internet, sino una prueba demostrable del valor de la durabilidad automovilística. Con más de 650.000 kilómetros a cuestas y doce años de inactividad, este motor demuestra que el diseño pensado para resistir el paso del tiempo sigue siendo insuperable por la tecnología moderna.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España