Lidia Vega

Redactora

No hay nada como lo clásico

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

botones

No me adapto a los coches modernos. Es cierto que me encanta su comodidad, su amplitud, su tecnología… Tanto que cuando me monto en mi viejo coche me parece insuficiente, se me queda corto. Sin embargo, hay en algo en lo que mi Yaris supera a todos los vehículos disponibles del mercado: ¡tiene botones!

No consigo adaptarme a tener que buscar en la pantalla dónde pulsar para poder bajar el volumen de la música, modificar la temperatura e, incluso, regular los espejos. Tampoco me parecen especialmente prácticas ni las levas ni las ruletas que decoran y acompañan el volante. De hecho, tardé dos días en encontrar el control de volumen en la palanca en un Renault Captur, y porque me lo chivaron.

Yo echo de menos estirar la mano y poder subir el volumen de la canción de la radio (o bajarlo para aparcar, es ley no escrita) con su pequeña ruleta, o que el climatizador se regule según lo que giras su palanca.

Tanta pantalla táctil para absolutamente todo me parece la anticonducción, por no hablar de que, si el objetivo está en evitar distracciones que puedan provocar accidentes, de esta manera se logra todo lo contrario. Y es que, al final, los botones, aunque simples, tienen un valor insustituible: pueden usarse sin mirar.

Puede que sea una viejoven (para que mentirnos, lo soy), pero cada vez que me monto en un coche y veo que en su salpicadero no hay ni un triste botón, automáticamente ese modelo empieza a perder puntos para mí. Por suerte para todos los amantes de estos pulsadores clásicos, Europa está de nuestra parte, y a partir del año que viene habrá cambios sustanciales.

Una reflexión al ralentí

Por favor, señores fabricantes, ¿pueden ustedes volver, a la mayor brevedad posible, a los botones físicos? La pregunta ahora es poco retórica, ya que, a partir del 1 de enero, entrará en vigor el nuevo protocolo de pruebas del Euro NCAP, donde se subraya que los controles esenciales de todo vehículo nuevo que salga al mercado tendrán que ser botones o palancas físicas.

Esta queja no es únicamente de la persona a la que están leyendo, sino que la mayoría de usuarios se han manifestado en contra del exceso de pantallas y escasez de botones. Tanto es así que muchas marcas, empezando por las de lujo, dieron 'marcha atrás' y volvieron a lo clásico.

Pero, aplicando la lógica, no era necesaria ninguna normativa para recuperar ciertos controles y ponerlos en el lugar de siempre. ¿Es normal poner el botón de los warming al techo? Para mí no y tener que buscarlo en una situación de riesgo puede desencadenar un problema evitable.

Haz la prueba. Si tienes la oportunidad de probar uno de estos coches que han decidido desprenderse de todo tipo de botón. Primero fíjate en todas aquellas cosas que hemos normalizado tener a golpe de la mano y ahora no están en su lugar. 

Antes de arrancar comprueba bien la colocación de los espejos, donde están las luces de emergencia o como funciona el climatizador.

Si puedes hacer todo esto sin apartar la vista de la carretera, de forma natural e intuitiva, ¡enhorabuena!, estás ante un diseño funcional. Sin embargo, si tienes que navegar en un sin fin de menús táctiles o fijarte en los iconos para hacer tareas tan sencillas, ese no es tu modelo, ya que se te hará incómodo y peligroso.

No se trata de rechazar la tecnología, sino de integrarla con sentido común. Los coches pueden —y deben— ser modernos, pero no a costa del conductor. Quizá sea momento de recordar que la innovación no consiste solo en añadir pantallas, sino en diseñar para las personas.

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