No cometas estos errores al poner las cadenas de nieve en las ruedas de tu coche

Estos son los errores más comunes que los conductores suelen cometer a la hora de poner las cadenas en los neumáticos
La llegada de la borrasca Francis ha transformado el paisaje de buena parte de la geografía española, cubriendo de blanco puertos de montaña y carreteras secundarias. Este temporal de nieve y frío no solo ha traído consigo estampas invernales, sino también el regreso de uno de los desafíos más temidos por los conductores: la instalación de las cadenas de nieve.
Ante esta situación, expertos en el mantenimiento, junto a la Dirección General de Tráfico han querido arrojar luz sobre un proceso que, aunque parece sencillo, está plagado de fallos técnicos que pueden poner en riesgo la integridad del vehículo y la seguridad de sus ocupantes.
La prevención, el mayor aliado en situaciones meteorológicas adversas
Es fundamental entender que la prevención comienza mucho antes de que el primer copo toque el asfalto. Uno de los equívocos más extendidos es esperar a que las autoridades, a través de los paneles de información de Tráfico, comuniquen la obligatoriedad de su uso.

Sin embargo, la acumulación de nieve en la vía puede ser más rápida que la actualización de los mensajes oficiales. Por ello, la prudencia dicta que el conductor debe actuar de forma proactiva y colocar los dispositivos en cuanto perciba que la adherencia empieza a comprometerse, evitando así quedar atrapado en mitad de la calzada.
De hecho, muchos conductores cometen el error de reutilizar cadenas de vehículos anteriores sin verificar si las medidas coinciden con los neumáticos actuales. Un turismo estándar, un SUV o un todoterreno 4x4 requieren especificaciones distintas, como eslabones de grosores específicos que pueden variar desde los 7 mm hasta dimensiones superiores.
Así pues, forzar una cadena que no corresponde al tamaño del neumático no solo dificulta su instalación, sino que puede provocar averías graves en los sistemas de suspensión o frenado.
La seguridad personal durante el proceso de montaje es otro punto crítico que a menudo se descuida. El escenario ideal para poner las cadenas es un lugar llano, seguro y apartado del flujo del tráfico. Instalar estos dispositivos en el arcén es una práctica peligrosa que debe evitarse siempre que sea posible.
Además, un fallo recurrente que genera gran confusión es la ubicación de las cadenas según el tipo de tracción del coche. No es extraño ver vehículos con las cadenas instaladas en el eje trasero cuando el coche es de tracción delantera, o viceversa.
La regla de oro es que las cadenas siempre deben ir en las ruedas motrices, aquellas que transmiten la fuerza del motor al suelo. En los vehículos de tracción delantera, se colocarán delante; en los de propulsión, detrás; y en el caso de los sistemas de tracción total o 4x4, lo más recomendable para mantener el control absoluto es instalarlas en los cuatro neumáticos.

Las primeras veces pasan factura
La falta de práctica previa es, quizá, el error psicológico más común. Enfrentarse por primera vez a un juego de cadenas en medio de una ventisca, con las manos congeladas y bajo la presión del tráfico, es la receta perfecta para el desastre.
Por ello, los especialistas recomiendan realizar varios ensayos en un entorno controlado y seco, como el garaje de casa, para familiarizarse con el sistema de tensión y los anclajes.
Una vez en carretera, si se opta por cadenas de tensión manual, es vital recordar que tras recorrer los primeros cien metros, se debe detener el vehículo en un lugar seguro para reajustar la tensión. La razón de ello reside en que el movimiento inicial suele asentar los eslabones y dejar holguras peligrosas.
Junto a ello, la conducción con estos elementos instalados también requiere un cambio de chip al volante. Circular a una velocidad excesiva es un riesgo mayúsculo que puede causar vibraciones severas o la rotura del dispositivo.
Es más, el límite máximo permitido nunca debe superar los 50 kilómetros por hora, reduciéndose a 30 si se trata de modelos metálicos tradicionales. Tan pronto como el asfalto aparezca limpio de nieve o hielo, las cadenas deben ser retiradas de inmediato para evitar que el roce directo con el pavimento dañe tanto el metal como la goma del neumático.
Finalmente, conviene recordar que no todos los vehículos están obligados a portar cadenas. Aquellos conductores que han optado por equipar neumáticos de invierno o neumáticos all-season con la homologación 3PMSF, identificable por el símbolo de una montaña de tres picos y un copo de nieve, disfrutan de una adherencia superior que hace innecesario el uso de cadenas metálicas o de tela.


