El nieto del fundador de Porsche cogió un BMW M5 y le metió un motor W10 para probar el que sería el W16 del Bugatti Veyron; el resultado ahora sale a subasta

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Solo existe un ejemplar del BMW M5 E39 equipado con un motor W10 en el mundo, y fue un proyecto experimental de Volkswagen autorizado por el mismísimo Ferdinand Piëch, el nieto del fundador de Porsche.
Si hay un fabricante al que se le atribuya el motor en W es Volkswagen. Podrías pensar que fue el departamento de ingeniería de Bugatti, pero lo cierto es que en Wolfburg ya hacía años que trabajan con este tipo de propulsores antes de que el Veyron lo equipase. Tanto es así que Volkswagen desarrolló diferentes prototipos de este motor e incluso instaló uno en un BMW M5 de la generación E39 para probar cuál era su verdadero rendimiento. Solo existe un coche así en el mundo y ahora sale a subasta por más de un cuarto de millón de euros.
Del VR6 a la saga de motores en W

Para entender mejor la relación de Volkswagen con los motores en W debemos remontarnos al año 1991, cuando la compañía alemana presentó al mundo el archiconocido bloque VR6. Este propulsor, que en esencia era un V6 con las bancadas tan juntas que utilizaba una misma culata. Este propulsor, además de estar equipado en coches como el Volkswagen Golf R32, también fue la base de una nueva familia de motores.
Resulta que el VR6 serviría para desarrollar los W8 y W12 empleados en modelos como el Passat o el Phaeton. El fabricante alemán no se detuvo ahí y probó suerte con una configuración intermedia, un W10 que no pasó de la fase conceptual a pesar de que llegó a estar equipado en un raro prototipo que no utilizaba un coche del Grupo Volkswagen, sino de BMW.
Para desarrollar el W10, la compañía se basó en el VR5 lanzado al mercado en 1997 como una versión algo más sencilla del ya citado VR6. Combinando dos unidades de esta mecánica se dio forma a un motor experimental en 1999, después de que Ferdinand Piëch, el nieto del fundador de la marca Porsche, diera luz verde a un proyecto de desarrollo de un propulsor para una berlina de alto rendimiento.
El origen del BMW M5 E39 con motor Volkswagen W10

Y aquí viene el nexo con BMW. Resulta que Piëch autorizó el desarrollo de esta mecánica sin que ninguna de las marcas del grupo alemán contara con un coche que fuese capaz de soportar sus prestaciones. Por eso, los ingenieros de Volkswagen compraron un BMW M5 E39 para utilizarlo como prototipo en el que probar el comportamiento del motor W10 experimental.
Evidentemente, esto significaba que había que sacrificar el motor S62 V8 de 4.9 litros y 400 CV de potencia que originalmente se encontraba bajo el capó del M5. En lugar del ocho cilindros se instaló un W10 de 5.0 litros y aspiración natural fabricante íntegramente en aluminio, un propulsor capaz de entregar una potencia de 480 CV y un par motor máximo de 600 Nm.
Comparado con el S62 del M5 E39, el W10 ofrecía 80 CV de potencia adicional y hasta 100 Nm de par motor más, lo que llevaba a la berlina deportiva de la firma de Múnich a un nuevo nivel de prestaciones. Además, Volkswagen pudo mantener el peso bajo, ya que con el W10 el M5 solo pesaba 11 kilos más que cuando estaba instalado el V8 de BMW.
El proyecto de desarrollo de esta mecánica se llevó a cabo al margen de la estructura formal de I+D de Volkswagen, algo que, según se informa, tuvo un coste de alrededor de 2 millones de euros. Una vez instalado el W10 en el BMW M5, Piëch quedó tan impresionado por su comportamiento que utilizó el prototipo como coche particular durante toda la fase de desarrollo del proyecto.
BMW M5 E39 W10: una pieza de colección

Según explica Sabine Willeke, responsable del equipo de ingeniería que desarrolló estos motores, solo existen tres propulsores W10 experimentales de Volkswagen: uno de ellos se conserva en Alemania, el segundo se exhibe junto al M5 y el tercero impulsa el coche.
Y lo más interesante es que tras el desarrollo del motor W10, Volkswagen acabó abandonando esta configuración mecánica y apostó por el W12 que recibirían modelos como el Audi A8 o el Volkswagen Touareg. Sin embargo, este proyecto sirvió para sentar las bases del que acabaría siendo el motor W16 de 8.0 litros y cuatro turbocompresores empleado en el Bugatti Veyron y en su sucesor, el Chiron.
Ahora, este BMW M5 E39 W10, el único con esta configuración que existe en el mundo y el único coche con un motor Volkswagen W10 del planeta, sale a subasta de la mano de Broad Arrow Auctions el próximo 9 de octubre. Dada su rareza y singularidad, si bien carece de una homologación oficial para circular por la vía pública, los expertos de la casa de subastas han tasado su valor entre los 250.000 y los 350.000 euros.
