Nadie lo sabía, pero nos acostumbramos a vivir con el diésel a dos euros el litro y estas son las razones por las que no va a bajar

Las razones por las que el precio del diésel no va a bajar.
Las razones por las que el precio del diésel no va a bajar.
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El subidón del precio de los carburantes sigue imparable y, además, a un precio altísimo, especialmente el gasóleo. A continuación, te explicamos los motivos por los que este combustible va a seguir caro.

El precio de los combustibles, gasolina y diésel, lleva aproximadamente diez días estancado, después del subidón que experimentaron a partir de julio. La peor parte se la lleva el gasóleo que, pese a tener una bonificación de 20 céntimos/litro desde el 1 de septiembre, ya no se nota e, incluso, hay gasolineras donde el gasóleo está otra vez más caro que la gasolina. Pues que sepas que el diésel no va a bajar y te explicamos por qué.

Aunque no lo creas, el ser humano tiene una capacidad innata para acostumbrarse a cada situación, por muy difícil o dura que sea. Es una especie de mecanismo de defensa que activa el cerebro para sobrevivir.

Por ejemplo, ocurrió durante la pandemia. La mayoría de la gente se acostumbró al confinamiento. Al principio era duro, pero se terminó normalizando. Sucede también con los escándalos de corrupción, con las guerras… con todo. Llega un momento en el que ya no escandaliza.

Con el precio de la gasolina y el diésel está pasando algo parecido. Cuando en 2022, con motivo de la guerra en Ucrania, los carburantes se dispararon hasta superar los 2 euros/litro, provocó un impacto notable en la población. Nunca repostar un depósito había sido tan caro.

Ahora estamos volviendo a ese mismo escenario. El diésel y la gasolina no han alcanzado todavía el récord histórico de junio de 2022 (2,14 euros/litro la gasolina 95 y 2,07 euros/litro el diésel de media), pero no está lejos. Y lo peor es que se podría superar. Al menos, lo que es seguro es que no van a bajar, especialmente el diésel. ¿Por qué?

El precio del diésel no va a bajar: un motivo es el incremento de la demanda

gasolinera
gasolinera

En los últimos años se ha producido un aumento de la demanda de diésel, sobre todo a partir de la pandemia. En teoría, debería haberse producido lo contrario, ya que Europa quería potenciar el uso de energías renovables.

Sin embargo, la realidad suele ser tozuda y lo que ha ocurrido a partir de 2022 ha sido un incremento en el uso de energías fósiles. Por ejemplo, Alemania ha retomado el uso del carbón para producir electricidad.

El gas y el diésel son necesarios, por ejemplo, para calentar los hogares en buena parte de Europa y los inventarios de gasóleo están ahora mismo en niveles muy bajos para lo que suele ser habitual en esta época del año.

Recordemos que es durante el verano cuando se llenan los almacenes, pero este año no se ha hecho y, en algunas zonas de Europa, podría haber escasez de combustible para esa finalidad.

Reducción de refinerías en Europa

Refinería petroleo
Refinería petroleo

Al mismo tiempo que la demanda ha aumentado, la oferta de diésel se ha reducido. En consecuencia, el precio del combustible sube. Es una regla básica de la economía.

¿Y por qué se ha reducido la oferta de gasoil? Pues porque la Unión Europea lleva años aplicando una política de destrucción de refinerías. En concreto, en los últimos 15 años, Europa ha cerrado alrededor de 35 refinerías de petróleo, lo que equivale a una pérdida de casi el 20% de su capacidad total de refino.

La desconexión energética con Rusia

Canciller de Alemania, Friedrich Merz, y la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Canciller de Alemania, Friedrich Merz, y la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.Olivier Hoslet, Pool Photo via AP.

Conectado con lo anterior, tenemos el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022 y, con el tiempo, este conflicto ha tenido dos consecuencias negativas para Europa: la primera, la desconexión con la energía rusa, tanto gas como petróleo, a través de los diferentes paquetes de sanciones (más de 20) de Bruselas.

La segunda consecuencia ha sido la destrucción de refinerías rusas por parte de Ucrania. En total, 25 instalaciones que representan alrededor del 82% de la capacidad de refinado.

Esto llevó a Moscú a limitar o, directamente, prohibir la exportación de diésel para poder abastecer a su población. De hecho, esta situación ha generado problemas de abastecimiento en algunas regiones de Rusia.

Tensión en Oriente Próximo

Petroleros y buques de carga hacen fila en el estrecho de Ormuz.
Petroleros y buques de carga hacen fila en el estrecho de Ormuz.AP Photo/Altaf Qadri.

Por supuesto, entre los motivos que explican por qué el diésel no va a bajar de precio está la crisis en Oriente Próximo, desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra con Irán el pasado mes de febrero.

El conflicto, que ha tenido vaivenes, ha provocado el cierre parcial del Estrecho de Ormuz, enclave por donde pasa entre el 20 y el 25% de todo el crudo que se consume en todo el mundo.

Pero la guerra ha destruido buena parte de las refinerías y, por tanto, estos centros ya no operan, lo que significa que hay entre 10 y 15 millones de barriles de petróleo diarios que han dejado de producirse. Y, para recuperar esas instalaciones, se estima que hacen falta unos dos años, si comenzasen hoy mismo los trabajos.

La zona está bajo control de Irán y Omán y sólo por la zona de este último es por donde pasan algunos buques con destino a Occidente, pero son escasos.

Al otro lado de la Península Arábiga está el Estrecho de Bab el-Mandeb, pero también está bajo el control de los Hutíes de Yemen, organización apoyada por Irán que se opone al gobierno nacional yemení, alineado con los intereses de Estados Unidos y Arabia Saudí.

Y esto nos lleva al problema que tiene actualmente Arabia Saudí para exportar su petróleo, ya que no puede sacarlo ni por Ormuz ni por Bab el-Mandeb. Le queda un oleoducto Este-Oeste que cruza toda la península, pero también ha recibido ataques de los Hutíes.

No obstante, hace un par de semanas el gobierno de Riad anunció que iba a reanudar las exportaciones de su crudo que, por cierto, es el mejor del mundo. En teoría, el país saudita va a enviar su producto por la parte de Omán. Y esto se debe a la intervención de Estados Unidos.

Estados Unidos y la escasez de suministros: diésel, escaso

Gasolinera de Chevron en Estados Unidos.
Gasolinera de Chevron en Estados Unidos.AP Photo/Jae C. Hong.

Llegamos al último punto que nos va a permitir entender por qué no va a bajar el precio del diésel, junto con lo explicado anteriormente. En Estados Unidos hay un serio problema de suministro de diésel, cuyo precio ya supera los 6,5 dólares/galón. Hay estados, como California, donde está por encima de los 8 dólares.

Esto es un problema para el Gobierno de Donald Trump, de cara a las elecciones legislativas (conocidas como de medio término), en las que los candidatos del partido republicano lo tienen difícil para ganar.

Para aliviar la situación, Washington pidió a Riad que retomara las exportaciones de petróleo. En este punto, hay que subrayar algo: la mayor parte del diésel que se consume viene de Arabia Saudí y de Rusia. Las piezas del puzle ya encajan.

Pero es que, además, Estados Unidos suministra alrededor del 20% del comercio de diésel por mar y, ante el difícil panorama actual, con las elecciones de medio mandato a la vuelta de la esquina, podría limitar (o, incluso vetar durante un tiempo) el envío de gasóleo a Europa para garantizar su propio abastecimiento.

Se produce menos petróleo, pero la demanda es la misma

Esto conseguiría corregir los precios del diésel en Estados Unidos, pero provocaría un incremento notable en el viejo continente. Y no sólo para los coches, sino también para el transporte y, en general, todo tipo de combustible.

En definitiva, según cálculos de Global Risk Management, empresa de gestión de riesgos de los precios energéticos, en el mundo hay unos 1,3 billones de barriles de petróleo diarios menos, debido a la crisis en el Golfo Pérsico y a la decisión de Rusia de prohibir las exportaciones de diésel desde el pasado julio.

Es decir, hay menos crudo, pero la demanda es la misma o superior. En consecuencia, el precio de los combustibles sube, especialmente el diésel.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España