La gasolina y el diésel van a seguir subiendo de precio hasta que alguien pare la razón oculta detrás de ello

Refinería petroleo
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Mientras que en las gasolineras los precios de los combustibles se mantienen cerca de la barrera de los 2 euros/litro, las petroleras siguen aumentando sus beneficios anuales.

En los últimos meses hemos sido testigos del segundo encarecimiento masivo de los precios de los carburantes en lo que llevamos de década. Esta situación ha tenido consecuencias directas y ha obligado al Gobierno de España a actuar para tratar de paliar los efectos de esa subida del coste del diésel y de la gasolina. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos del Ejecutivo, el precio todavía hoy es muy elevado y las previsiones es de que siga subiendo en el futuro, porque hay algo que se ha encarecido mucho más de lo que lo ha hecho el combustible, y muy pocos lo saben.

La subida de los precios de los carburantes en España ha tenido varios capítulos desde marzo, aunque el principal detonante es y sigue siendo la tensión geopolítica en Oriente Medio. A comienzos de marzo, el precio del petróleo comenzó a dispararse después del inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán.

Las razones de la subida del precio de los combustibles

El cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas, elevó el temor a problemas de suministro y llevó el barril de crudo hasta niveles cercanos a los 120 dólares.

El efecto llegó a las estaciones de servicio españolas, donde el diésel se encareció un 29% y la gasolina, un 16%. La situación recordó a lo ocurrido en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, cuando el petróleo también se disparó ante el temor a una interrupción del suministro energético y los carburantes alcanzaron máximos históricos en los meses posteriores.

A esta situación de tensión en Oriente Medio hay que añadir los ataques ucranianos contra refinerías rusas, que han afectado a parte de la capacidad de producción de combustibles del país, reduciendo la disponibilidad de diésel en el mercado internacional.

Todo ello ha provocado que, incluso con las rebajas del IVA y del Impuesto de Hidrocarburos aplicado por el Gobierno durante los meses previos al verano, y los descuentos directos en el litro del carburante que está hoy en día vigentes, que la evolución haya seguido siendo desfavorable. Desde finales de junio, los carburantes han vuelto a encadenar varias semanas de subidas y, ya en agosto, la gasolina acumulaba un incremento del 20% y el diésel, de casi el 24%.

El coste de la refinación y los beneficios récord de las petroleras

En el otro extremo tenemos lo que está ocurriendo en las refinerías, donde el coste de la refinación del petróleo se ha disparado en los últimos meses. En el caso de la gasolina, ese coste ha pasado de 18 céntimos a 36 céntimos, lo que supone un aumento del 100%; mientras que en el caso del diésel tenemos una subida del 161%, pasando de 23 a 60 céntimos de euro.

El porqué de este encarecimiento está relacionado con la poca flexibilidad que el mercado de los productos derivados presenta, debido a una capacidad más limitada para absorber los cambios en el coste del petróleo.

Por lo tanto, las principales petroleras han subido el coste de refinación como medida para protegerse de las fluctuaciones del mercado petrolero mundial. La consecuencia directa de este aumento de los costes ha sido un incremento de los beneficios de estas empresas, como es el caso de Chevron que ha visto crecer sus beneficios en un 500% en el segundo trimestre, o de Exxon, que pasó de registrar unas pérdidas de 1.700 millones a unos beneficios de 5.500 millones.

El coste de llenar el depósito en España

Mientras tanto, el precio del diésel y de la gasolina sigue muy cerca de los máximos históricos alcanzados durante el verano de 2022, cuando el litro de gasóleo llegó a los 2,10 euros de media en España y el de la gasolina de 95 octanos se situó en los 2,15 euros.

La situación en 2026 no ha estado lejos de ese fatídico 2022 del que hoy todavía arrastramos las consecuencias. Y es que en agosto se alcanzó el precio máximo del año, con el diésel a 1,85 euros y la gasolina a 1,72 euros, todo ello teniendo en cuenta las bonificaciones de 10 céntimos por litro que el Gobierno mantuvo vigentes durante todo el mes.

Hoy, el precio de la gasolina se encuentra a 1,79 euros, lo que marca nuevamente un máximo anual tras la reducción de 10 a 5 céntimos de la rebaja del Gobierno, mientras que el diésel ha recuperado los 20 céntimos de rebaja que había perdido a principios de julio, lo que sitúa el litro de este carburante en 1,78 euros.

Mientras tanto, para los españoles que necesiten llenar un depósito de 50 litros con gasolina, deberán pagar 89,5 euros de media, mientras que hacerlo con diésel apenas saldrá unos 50 céntimos más barato, si bien el 31 de agosto costaba 93 euros.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España