Los coches de gasolina caen en Europa: dos de cada tres son electrificados

Los coches de gasolina tradicionales empiezan a ser minoría en la UE
Los coches de gasolina tradicionales empiezan a ser minoría en la UE

Los vehículos motorizados por gasolina y diésel ven reducidas sus ventas a medida que más conductores se inclinan por el électrico en Europa.

La hegemonía de los motores de combustión interna tradicionales, que durante más de un siglo impulsaron el desarrollo del transporte en el continente, cede terreno de forma acelerada ante el avance indiscutible de la movilidad sustentada en tecnologías eléctricas. Según los datos más recientes difundidos por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), las matriculaciones de vehículos impulsados exclusivamente por gasolina y diésel registran descensos acusados en todos los grandes mercados comunitarios. 

Como contrapartida, las alternativas electrificadas, que abarcan desde los modelos cien por ciento eléctricos de batería hasta los híbridos convencionales y los híbridos enchufables, han alcanzado una implantación sin precedentes. En el cómputo global de matriculaciones, prácticamente dos de cada tres automóviles nuevos comercializados en territorio europeo integran ya algún grado de electrificación en sus sistemas de propulsión.

Este giro radical en la demanda refleja un cambio profundo en los hábitos de consumo y en las preferencias de los conductores europeos. Las matriculaciones de turismos con propulsor de gasolina han sufrido caídas con porcentajes de doble dígito en economías clave del bloque comunitario, entre las que destacan mercados tan determinantes como los de Francia, Alemania, Italia y España. La contracción responde a una combinación de factores que van desde la creciente sensibilidad ecológica del comprador hasta el endurecimiento progresivo de las normativas de emisiones aprobadas por las autoridades comunitarias, pasando por la proliferación de zonas de bajas emisiones en los entornos urbanos. 

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía tumba la ZBE de Málaga.
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La oferta de vehículos con mecánicas tradicionales se ha reducido de manera considerable en los concesionarios, cediendo espacio de exhibición a gamas renovadas donde los motores térmicos puros han dejado de ser la piedra angular del catálogo de los fabricantes. En el espectro de la electrificación, los turismos híbridos eléctricos no enchufables continúan desempeñando el papel de catalizador principal de esta transición energética. 

Para una amplia franja de usuarios, esta solución técnica representa un punto de equilibrio idóneo al ofrecer reducciones sustanciales en el consumo de combustible y en las emisiones contaminantes sin requerir cambios drásticos en las rutinas diarias ni la dependencia de puntos de recarga públicos. Su aceptación comercial ha registrado tasas de crecimiento sostenidas en toda la geografía europea, consolidándose como la opción prioritaria dentro del segmento de vehículos electrificados. 

Al mismo tiempo, los automóviles 100% eléctricos de batería ganan cuota de mercado de manera constante. La progresiva ampliación de la autonomía de las baterías, la mejora continua de los tiempos de carga y el despliegue progresivo de infraestructura en las principales arterias de transporte del continente han contribuido a disipar los recelos de los usuarios.

El comportamiento de los fabricantes automovilísticos ha sido clave para acelerar esta reconversión industrial. Ante la exigencia regulatoria de recortar las emisiones medias de CO2 para cumplir los objetivos medioambientales europeos, las marcas han volcado la mayor parte de sus recursos de investigación y desarrollo en las plataformas eléctricas. 

Esto ha derivado en la presencia de una variedad de modelos electrificados significativamente más amplia que hace tan solo unos años, cubriendo prácticamente la totalidad de los segmentos de mercado, desde turismos urbanos accesibles hasta vehículos familiares y utilitarios deportivos de gran tamaño. Adicionalmente, la creciente entrada de nuevos competidores internacionales especializados en movilidad eléctrica ha intensificado la rivalidad en el sector, presionando la estructura de precios a la baja y obligando a las firmas tradicionales a acelerar la electrificación total de sus flotas.

El repliegue de los motores de gasolina no solo constituye un indicador comercial, sino que señala la reconfiguración definitiva del ecosistema del transporte en Europa. Aunque persisten heterogeneidades entre los distintos Estados miembros, donde los países del norte y del centro de Europa muestran ritmos de adopción más veloces en comparación con determinadas regiones del sur y del este, la tendencia general apunta de manera unívoca hacia la descarbonización. 

Los programas estatales de incentivos a la compra y la renovación de flotas corporativas siguen actuando como palancas adicionales de empuje. De mantenerse este ritmo de contracción de las mecánicas térmicas tradicionales y el correlativo ascenso de las tecnologías limpias, la industria del automóvil camina con paso firme hacia el cumplimiento de la meta de cero emisiones fijada para la próxima década, marcando el fin progresivo pero irreversible de la era de la gasolina en las carreteras del continente.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España