El influyente Transport & Environment tiene su opinión sobre el fin de la prohibición de las emisiones: "No hará que los fabricantes europeos vuelvan a ser grandes"

A pesar de lo que opinan los fabricantes, la asociación T&E considera que la medida que ha tomado la UE sobre la venta de coches de combustión perjudicarán a las marcas de aquí.
Hace unos días, la Unión Europea reculaba y cancelaba la normativa de no poder vender coches eléctricos más allá de 2035. Sin embargo, esta medida no ha sido bien vista por todas las asociaciones, que la catalogan de error.
A mitad de diciembre, Ursula von der Leyen anunciaba que en Europa se seguirán vendiendo coches gasolina y diésel más allá de 2035, aunque con serias restricciones.
En concreto, el objetivo pasa de reducir el 100% de las emisiones de CO₂ en 2035 a un 90%, mientras que para las furgonetas ese objetivo se reduce el 50% al 40% en 2030.
De este modo, Europa va a permitir a los fabricantes seguir produciendo un número limitado de coches gasolina y diésel gracias a ese 10% de emisiones, al que ha renunciado tras las presiones recibidas por industria y gobiernos.
Sin embargo, asociaciones como Transport & Enviroment consideran que esta no es la solución y que, lejos de fortalecer a los fabricantes europeos, lo único que hará es que China coja fuerza.
La asociación ve en peligro la electrificación
A pesar de que los fabricantes europeos y muchos países, como Alemania e Italia, llevaban tiempo presionando a Bruselas, muchos otros actores de la industria no ven las cosas de la misma manera.
Uno de ellos es T&E, que considera que esta decisión de la UE hará que el sector automovilístico europeo pierda competitividad.
"Revertir la eliminación gradual de las ventas de motores de combustión en la UE para 2035 envía una señal confusa a la industria automovilística y a los consumidores europeos", según T&E.
El grupo asegura que, a pesar de que el objetivo de la UE es el de eliminar los últimos coches contaminantes de las carreteras en 2050, lo cierto es que el cambio de normativa desviará la inversión de la electrificación en un momento en que los fabricantes europeos necesitan urgentemente alcanzar el nivel de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos.
Es cierto que Bruselas ha puesto restricciones a la venta de coches de combustión a partir de la próxima década, como la compensación del 10% de las emisiones.
Ese porcentaje diferencial se deberá compensar "incorporando acero europeo de bajas emisiones de carbono", así como "desarrollando y utilizando combustibles renovables".
Sin embargo, según T&E, esta medida "abre la puerta a que incluso los vehículos con motor de combustión con mayores emisiones sigan vendiéndose". T&E calcula que en 2035 se venderían hasta un 25% menos de vehículos eléctricos de batería que con el objetivo actual.
"Los créditos por combustibles permitirían a los fabricantes vender menos vehículos eléctricos a cambio de una reducción inexistente de emisiones", explican.
"En el caso de los biocombustibles avanzados, cuya escalabilidad es insostenible, también aumentarían la dependencia de Europa de las importaciones de aceite de cocina usado y grasas animales, que a menudo son objeto de fraude", añaden.
"Cada euro desviado a híbridos enchufables es un euro que no se gasta en vehículos eléctricos mientras China avanza a pasos agigantados. Aferrarse a los motores de combustión no hará que los fabricantes de automóviles europeos vuelvan a ser grandes", afirma William Todts, director ejecutivo de T&E.
Tampoco ven con buenos ojos el plan de la UE para impulsar la producción y venta de coches eléctricos pequeños. "Cada unidad de estos modelos vendida contabilizaría 1,3 vehículos cero emisiones para el objetivo de CO₂ de un fabricante, lo que reduciría la cantidad total de vehículos eléctricos que necesitaría vender", matizan.
Los supercréditos para vehículos eléctricos pequeños estarían condicionados a que los coches cumplieran con los requisitos de contenido local, añaden.
Por último, recuerdan que las propuestas legislativas sobre las normas de CO₂ para automóviles, las flotas corporativas y los vehículos eléctricos pequeños (Reglamento Ómnibus) deben ser debatidas y acordadas por el Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales antes de su entrada en vigor.
