Confirmado: Europa seguirá vendiendo coches gasolina y diésel más allá de 2035, aunque con muchas restricciones

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La presidenta de la Comisión Europea ha anunciado hoy que se podrán seguir comprando coches gasolina y diésel más allá de 2035 en el Viejo Continente.
Lo que desde hace semanas es un secreto a voces, finalmente ha sido confirmado por la presidenta de la Comisión Europea en Estrasburgo esta misma tarde. Ursula Von der Leyen ha anunciado que en Europa se seguirán vendiendo coches gasolina y diésel más allá de 2035, aunque también ha confirmado que habrá muchas restricciones para este tipo de motores.
Las presiones recibidas en Bruselas por parte de lobbys del sector del automóvil, países miembros de Unión Europea e incluso el canciller alemán, que hizo llegar una carta pidiendo retrasar la prohibición de los motores térmicos más allá de 2035, ha provocado el cambio en el seno de la política europea, a pesar de que la medida estaba aprobada.
“Innovación, movilidad limpia y competitividad fueron las principales prioridades en nuestros intensos diálogos con el sector automotriz y las organizaciones de la sociedad civil”, ha admitido Von de Leyen, quien también ha confirmado que “hoy los estamos abordando a todos juntos. A medida que la tecnología se transforma rápidamente la movilidad y la geopolítica remodelan la competencia global, Europa sigue a la vanguardia de la transición global”.
Europa da marcha atrás en sus objetivos a partir de 2035
Eso sí, la marcha atrás por parte de la Comisión Europea en sus objetivos de prohibir la venta de coches nuevos equipados con motores de combustión interna a partir de 2035 se produce a cambio de algunas concesiones que deberán hacer los fabricantes de automóviles en los próximos 9 años para cumplir con los requisitos establecidos por Bruselas.
El objetivo pasa de reducir el 100% de las emisiones de CO2 en 2035 a un 90%, mientras que para las furgonetas ese objetivo se reduce el 50% al 40% en 2030. De este modo, Europa va a permitir a los fabricantes seguir produciendo un número limitado de coches gasolina y diésel gracias a ese 10% de emisiones al que ha renunciado tras las presiones recibidas por industria y gobiernos.
Así lo ha confirmado el presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, quien ha dicho que “todos los motores podrán seguir produciéndose y vendiéndose en el mercado europeo después de 2035. El objetivo del 90% para 2035 es una petición del Parlamento Europeo, que ya se intentó introducir como enmienda cuando se debatió esta propuesta en el Parlamento hace cuatro años”.
Este 10% abre la puerta a que el coche eléctrico y, en menor medida, el coche con pila de combustible de hidrógeno no sea la única opción de compra posible más allá de 2035. En lugar de ello, los europeos podrán adquirir coches nuevos con sistemas de propulsión híbridos enchufables (PHEV) y eléctricos de autonomía extendida (EREV/REEV).
Dentro de este 10% también podrían entrar los coches de combustión tradicionales y los híbridos, ya sea en su forma convencional (HEV) e híbridos ligeros (MHEV), aunque para estas tecnologías queda por ver si el uso de combustibles sintéticos es la única vía para que sigan disponibles en el mercado.
Además de que la producción de este tipo de vehículos se verá limitada en el futuro, los fabricantes de coches deberán hacer también algunas concesiones con las que compensarán el impacto ambiental que generan estos motores.
Para ello, los fabricantes de coches deberán compensar las emisiones generadas por los coches gasolina y diésel implementando medidas específicas en sus plantas de producción, como el uso de hidrógeno verde, neutro en carbono, biocombustibles o el acero verde, por ejemplo.
Fabricación local y créditos para producir coches eléctricos baratos
Además, los coches deberán fabricarse en Europa, un requisito que viene impulsado por el aumento de marcas que han decidido llevar la producción a países como China, mientras que compañías del país asiático se han adentrado en el mercado europeo con una oferta de vehículos a precios bajos que han mermado la competitividad de la industria automotriz local.
Paralelamente al anuncio de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen ha confirmado que los fabricantes se van a beneficiar hasta 2035 de ‘súpercréditos’ con los que se podrán producir coches eléctricos pequeños y asequibles, los denominados E-Cars, en Europa, una medida que busca democratizar la movilidad eléctrica en el territorio del Viejo Continente.
Además, la presidenta de la Comisión Europea también ha anunciado que va a aliviar las barreras burocráticas para los fabricantes europeos, al mismo tiempo que se reduce el número de normativas que se implantarán los próximos años como una forma de otorgar margen a la industria automotriz europea para que pueda adaptar su gama a las exigencias que llegan desde Bruselas.
“No significa que no vayamos a alcanzar nuestro objetivo de neutralidad climática. Cualquier emisión tendrá que ser compensada mediante el uso de créditos, que se pueden obtener mediante el uso de combustibles renovables sostenibles o mediante el uso de acero de bajo carbono fabricado en la UE. Estas flexibilidades permiten asegurar el objetivo del 90% al mismo tiempo que se cumpla el objetivo de neutralidad climática”, ha asegurado un alto funcionario de la Comisión tras el anuncio de su presidenta.
