El canciller alemán, Friedrich Merz (70), pide a la Comisión Europea retrasar la prohibición de los motores térmicos que está aprobada para 2035

Merz ha enviado una carta a la Comisión Europea en la que ha pedido que se retrase la prohibición de vender coches nuevos con motores térmicos a partir de 2035.
Siguen creciendo las tensiones en Europa ante la prohibición de la venta de coches nuevos con motor de combustión interna a partir del año 2035. Esta medida, impulsada y aprobada por la Comisión Europea, esta encontrando tanto defensores como detractores. Y uno de los últimos en sumarse y pedir que se retrase ha sido el canciller alemán, Friedrich Merz.
A poco más de 9 años vista de que esta medida entre oficialmente en vigor en el territorio europeo, varios son los países que se han mostrado partidarios de ella, entre los que se encuentra España y Francia. Pero también ha despertado el rechazo de aquellos países donde la industria automotriz es más fuerte, como Alemania e Italia.
Guerra abierta en Europa ante la prohibición de 2035
Estas diferencias han dibujado dos bandos que se han embarcado en una batalla de cartas y comunicados emitidos en dirección a Bruselas en la que los defensores piden que se mantengan los plazos inicialmente establecidos, mientras que los detractores solicitan que esta medida se retrase o, directamente, se elimine de la hoja de ruta del continente.
En medio, un sector que se está viendo gravemente afectado en los últimos años ante el aumento de la competencia extranjera, la carrera por el coche eléctrico y una batalla comercial de aranceles entre Europa y China, donde la industria automotriz europea ha perdido cualquier ventaja ante los competidores procedentes del gigante asiático.
Y es precisamente esta industria europea la que pide a sus máximos responsables nacionales que presionen a la Comisión con el objetivo de obtener plazos más amplios en los que implementar su tecnología sin dejar morir el todavía rentable motor de combustión interna.
La medida aprobada por la Comisión Europea prohibirá la venta de coches nuevos con motores diésel y de gasolina a partir del año 2035. Esto no solo supone acabar con este tipo de vehículos, sino también con aquellos que emplean este tipo de motorizaciones en sus sistemas de propulsión electrificados, como los coches híbridos (HEV) o los híbridos enchufables (PHEV).
El canciller alemán pide más tiempo a Europa
El último en alzar la voz para pedir a Bruselas que reconsidere la prohibición de comercializar coches con motor de combustión ha sido el canciller alemán, Fiedrich Merz, a través de una carta dirigida a la Comisión en la que insta a mantener abiertas las opciones tecnológicas más allá de esa fecha límite fijada en el año 2035.
La carta está dirigida a las altas esferas que controlan Europa y cuenta tanto con el apoyo del partido conservador alemán como de la oposición, los socialdemócratas. Ambos bandos están preocupados por el impacto que esta medida tendría en la industria automotriz alemana, que hoy vive afectada por la pérdida de competitividad que sufre el sector en los últimos años.
Para Merz, la decisión acertada pasa por apostar por una mezcla de tecnologías de propulsión, donde no solo están disponibles para comprar los coches eléctricos y los de pila de combustible de hidrógeno, sino también los coches híbridos enchufables, los coches eléctricos de autonomía extendida y los vehículos de combustión altamente eficientes, donde podríamos integrar los nuevos motores de gasolina y los de gas.
“Nuestro objetivo debe ser una regulación del CO2 tecnológicamente neutral, flexible y realista que cumpla con los objetivos de protección climática de la Unión Europea sin poner en peligro la innovación y la creación de valor industrial”, señalaba FIedrich Merz en la rueda de prensa emitida a finales de la semana pasada. “Debemos considerar las emisiones de toda la flota de automóviles de pasajeros, es decir, las nuevas matriculaciones y los vehículos existentes”.
La coalición formada por Italia y Alemania mueve ficha con el objetivo de rebajar la dureza de las medidas que la Comisión Europea ha aprobado para 2035, rebajando así sus expectativas y otorgando un balón de aire a una industria automotriz seriamente afectada.
La carta llega tan solo unos días antes de que la Comisión Europea vaya a presentar un paquete de propuestas para ayudar al sector del automóvil, prevista para el próximo 10 de diciembre. Con esta acción, Alemania y su socio esperan que el paquete de propuestas sea aún mejor y, de paso, que en Bruselas reconsideren 2035 como la única fecha límite.
Queda por ver cómo evoluciona esta medida aprobada por la Comisión Europea con la que esperan mejorar la calidad del aire en el continente y apostar por una movilidad más sostenible. Sin embargo, las presiones que gigantes del Europa, como Alemania, puedan hacer podría frenar estos planes e incluso retrasar los plazos inicialmente previstos desde Bruselas.
