Juanma, joven que vive en una camper: "Gasto más de 1.000 euros al mes. La gente se piensa que vivir aquí es barato, pero para nada"

Juanma Lopez comparte su experiencia viviendo en una camper
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El creador de contenido Juanma López comparte en una serie de vídeos cómo es vivir en una camper, los gastos habituales y trucos para aquellos que comparten su estilo de vida.

Juanma López, un joven creador de contenido que reside de forma permanente en su furgón camper, ha puesto de manifiesto la realidad económica de la vida sobre ruedas al revelar que desembolsa más de mil euros al mes para mantener su estilo de vida en carretera. Frente a la creencia extendida de que trasladar la vivienda a un vehículo constituye una fórmula sumamente económica para evitar los elevados costes del alquiler tradicional, el influencer ha desglosado sus gastos reales para demostrar que el nomadismo requiere un presupuesto sustancial y que la idea generalizada de que habitar en una furgoneta resulta barato no se ajusta en absoluto a la verdad.

El auge del fenómeno conocido como vanlife ha ganado una enorme popularidad en los últimos años, impulsado por imágenes atractivas en redes sociales que retratan una existencia idílica marcada por el contacto directo con la naturaleza, el cambio constante de paisaje y una aparente emancipación de los compromisos financieros de la vida urbana

Para muchas personas que observan esta tendencia desde fuera, la ausencia de hipotecas, contratos de arrendamiento, facturas mensuales de luz o recibos de agua genera la falsa impresión de que los gastos de subsistencia caen a niveles prácticamente insignificantes. No obstante, la experiencia directa de quienes han adoptado este modelo de forma continuada deja al descubierto que los costes no se eliminan, sino que adoptan un formato completamente diferente adaptado a las dinámicas de la carretera.

El desglose económico presentado por Juanma López situó como primera partida de gasto al combustible, el elemento que mayor liquidez exige en su día a día. Debido a un ritmo de viaje intenso que le lleva a desplazarse de forma continuada y permanecer poco tiempo en un mismo destino, su presupuesto mensual en gasolina alcanza un promedio de cuatrocientos euros. Esta cifra evidencia que la movilidad ilimitada tiene un precio elevado, transformando el gasto energético del vehículo en una factura fija equivalente al coste de una estancia en muchas localidades españolas.

La alimentación ocupa el segundo lugar en orden de importancia presupuestaria para el creador digital, demandando un desembolso conjunto de quinientos euros mensuales. Esta suma se divide entre unos trescientos cincuenta euros invertidos en la compra habitual de supermercado y cerca de ciento cincuenta euros destinados a restaurantes o comidas fuera de su hogar itinerante. Las dimensiones reducidas de la cocina dentro de una camper, junto con la capacidad limitada de almacenamiento de alimentos frescos y secos, impiden con frecuencia la compra de productos al por mayor o la planificación a largo plazo, lo que encarece gradualmente la factura de la cesta de la compra.

A estos conceptos básicos de desplazamiento y manutención se añade la necesidad imperiosa de contar con una conectividad fluida para el desempeño de su labor profesional. Al tratarse de un profesional de los contenidos digitales que trabaja sobre la marcha, López abona noventa euros al mes para disponer de Starlink, un servicio de internet por satélite que le permite trabajar y subir material desde ubicaciones aisladas o espacios naturales sin depender de la cobertura móvil tradicional.

A pesar de que el joven confirmó que sus facturas directas por suministros de agua y luz son inexistentes gracias a la instalación técnica de su vehículo, la vida en ruta conlleva una serie de gastos secundarios que deben ser contemplados en el balance mensual. Entre ellos se incluyen pagos puntuales por pernoctar en campings, el uso de lavanderías automáticas para el lavado de ropa, suscripciones a cadenas de gimnasios para utilizar sus duchas y otros imprevistos cotidianos, sumando alrededor de ochenta euros cada mes.

Al calcular la totalidad de estas partidas, la cifra necesaria para mantener operativo su vehículo y cubrir sus necesidades básicas se sitúa en unos 1.150 euros mensuales. El joven subrayó además que este importe no es completamente rígido, ya que varía de forma directa en función de la distancia de los trayectos o las condiciones del viaje. 

Durante los meses con rutas largas el coste se incrementa notablemente, mientras que en los periodos de mayor sedentarismo la cifra disminuye de forma leve pero constante. En definitiva, sustituir un piso por una camper no elimina el coste de la vida, sino que redirige el presupuesto hacia la factura del movimiento y la logística continua.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España