Desde China confirman que la fábrica que CATL y Stellantis están construyendo en España no corre peligro

A pesar de los rumores, desde China calman las aguas y afirman que la fábrica de baterías que tiene con Stellantis no corre peligro.
La carrera por los coches eléctricos pasa por tener control sobre las baterías. Esto es algo que Stellantis ha tenido muy claro y por eso quiso unirse con la mayor compañía china en este campo: CATL.
En diciembre del año pasado, ambas compañías anunciaban una planta de baterías LFP (baterías de litio-ferrosfato) en Zaragoza por valor de 4.100 millones de euros. Sin embargo, esta instalación se ha convertido en foco de debate.
La futura planta de baterías LFP tendrá una capacidad de hasta 50 gigavatios-hora (GWh), aunque estará sujeta a la evolución del mercado eléctrico en Europa y "al apoyo continuo de las autoridades en España y la Unión Europea".
El objetivo de esta joint venture, al 50% entre CATL y Stellantis, es impulsar la oferta de LFP de la marca, de manera que el fabricante pueda incrementar sus líneas de turismos, crossovers y SUV eléctricos de batería de alta calidad. Tiene sentido teniendo en cuenta que dos de cada cinco baterías del mundo las fabrica CATL.
Europa piensa que esta alianza les deja en una situación de "vulnerabilidad"
Está previsto que esta planta esté operativa a lo largo de 2026. Para ello, según anuncia Financial Times, CATL planea enviar a España 2.000 trabajadores para que la levanten. A pesar de la buena sintonía entre China y Europa que refleja este pacto, lo cierto es que la noticia también subrayó el supuesto intento de China de "asegurar la independencia europea en su tecnología".
Esta alianza también crea la duda sobre la "futura vulnerabilidad de Europa ante China" y el "enorme riesgo" que puede estar tomando España dejando entrar a CATL en el país.
Desde el punto de vista europeo, esta gigafactoría zaragozana tiene muchas ventajas, pero también grandes inconvenientes. Es cierto que, por un lado, asegura la disponibilidad local de este tipo de baterías LFP, fundamentales en modelos de los segmentos B y C. Esto reduciría la dependencia a las importaciones chinas.
Sin embargo, por otro, los expertos europeos tienen miedo de que esta planta opere solo como ensamblador y no como centro de innovación. Esto supondría que Europa se quede sin know‑how. Si la transferencia tecnológica es limitada, Europa podría depender de las decisiones estratégicas de CATL a medio plazo.
Otro factor determinante sería a nivel competencia. Esta factoría solo refleja que CATL tiene el músculo financiero y la capacidad de expandirse, mientras que los fabricantes europeos están en la lucha por conseguir posicionarse. Esto podría presionar a pequeños proveedores locales del ecosistema eléctrico e híbrido.
Para China, la alianza permite el desarrollo de Europa
Por su parte, China, como es lógico, no comparte la misma opinión que los expertos europeos. Según defienden desde el país asiático, "esta situación expone la mentalidad contradictoria y la visión estratégica miope de ciertas fuerzas europeas en el contexto de la cooperación en nuevas energías, revelando su excesiva preocupación por la profundización de la cooperación tanto tecnológica como laboral dentro de la cadena industrial verde".
Según Gao Jian, director del Centro de Estudios Británicos de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, estas preocupaciones solo reflejan la ansiedad de Europa por el auge de la industria verde china.
"China está a la vanguardia de la cadena de producción industrial global, especialmente en el sector de las nuevas energías. Sin embargo, algunos sectores europeos siguen percibiendo a China a través de una lente ideológica, lo que les dificulta aceptar esta realidad", destaca Jian.
Además, subraya que CATL es una gran potencia y que esta nueva fábrica que construirá junto a Stellantis solo creará empleo, desarrollará industrias relacionadas y, por supuesto, proporcionará baterías de alta calidad a la industria europea, algo fundamental.
CATL no es la única empresa china que se ha instalado en Europa. La empresa Gotion High Tech se ha aliado con un socio eslovaco para construir una planta de baterías para coches eléctricos en Eslovaquia.
"Estas empresas de tecnología de nuevas energías brindan apoyo local a la cadena de suministro de los fabricantes de automóviles europeos, movilizando a las industrias de apoyo tanto en la fase inicial como en la final, y generando importantes beneficios económicos y sociales", explica Jia Weilie, profesor del Instituto de Sostenibilidad de la Universidad de Huzhou e investigador del Centro de Budapest para la Sostenibilidad a Largo Plazo.
Para los expertos chinos, el país se ha convertido en un socio indispensable en la transición ecológica global y europea. Además, subrayan que aún hay mucho margen de cooperación entre ambos países. "Politizar y securitizar dicha cooperación no solo viola los principios económicos, sino que también contradice la tendencia global hacia el desarrollo ecológico", matizan.

Lidia Vega
Redactora
Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.

