Compra un Porsche, y al salir es parado por la Policía para un control de alcoholemia y no puede soplar. Es denunciado, pero resulta que es asmático

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El conductor italiano fue detenido por las autoridades al considerar que se estaba negando a realizar la prueba de alcoholemia.
Lo que debía ser un día de celebración terminó convirtiéndose en un auténtico calvario para un conductor italiano de 54 años. El hombre acababa de recoger un Porsche Macan en un concesionario cuando fue detenido por los carabineros para someterse a un control rutinario de alcoholemia en la provincia de Pordenone, en el noreste de Italia. Según relatan varios medios italianos, los agentes le solicitaron que realizara la prueba del alcoholímetro.
Sin embargo, cada intento de soplar en el dispositivo terminaba de la misma manera: fuertes ataques de tos que impedían obtener una medición válida. Lo que inicialmente parecía una posible falta de colaboración acabó derivando en una denuncia por presunta negativa a someterse al control.
La tos impidió completar la prueba
El conductor intentó varias veces realizar correctamente la prueba, pero no consiguió mantener una espiración suficiente para que el etilómetro registrara el resultado. De acuerdo con el informe oficial, el aire expulsado era parcial y discontinuo, circunstancia que llevó a los agentes a sospechar que estaba intentando eludir el examen.

Ante la imposibilidad de completar la prueba, los carabineros interpretaron la situación como una negativa a colaborar. En muchos países europeos, incluida Italia, rechazar un control de alcoholemia puede conllevar sanciones muy severas, similares a las previstas para los casos más graves de conducción bajo los efectos del alcohol.
Las consecuencias llegaron de forma inmediata. Al día siguiente del control, el conductor presentó documentación médica para justificar sus dificultades respiratorias. Sin embargo, las autoridades consideraron que los certificados aportados no eran suficientes. Pocos días después se adoptaron medidas administrativas contundentes. El 27 de abril se procedió a la retirada de su permiso de conducción y al secuestro administrativo del Porsche recién adquirido. Posteriormente, la Prefectura decretó una suspensión del carné por un periodo de un año.
El conductor siempre sostuvo que no se había negado a realizar la prueba. Su versión era que simplemente no podía completarla debido a una enfermedad respiratoria diagnosticada desde años atrás. De hecho, los ataques de tos que sufrió durante el control no eran simulados. Según la información publicada, el hombre es asmático y las dificultades para expulsar aire de manera continua estaban directamente relacionadas con esa patología.
Con el apoyo de su defensa, se solicitaron diversos informes periciales médicos para acreditar que la imposibilidad de soplar correctamente no obedecía a una intención de evitar el examen, sino a una limitación física real. Los peritajes concluyeron que los episodios de tos y las dificultades respiratorias experimentadas por el conductor eran compatibles con su enfermedad y explicaban por qué no pudo completar el test de alcoholemia.
Tras analizar la documentación médica y los informes periciales, la Fiscalía solicitó el archivo del procedimiento penal abierto contra el conductor. La Justicia aceptó esa petición, poniendo fin a una investigación que se había prolongado durante más de dos meses. Además, un juez anuló posteriormente el acta policial, el secuestro administrativo del vehículo y la suspensión del permiso de conducir. El hombre pudo recuperar tanto su carné como el Porsche Macan que había estrenado el día en que comenzaron sus problemas.
Un caso que reabre el debate sobre los controles de alcoholemia
La resolución del caso ha generado debate en Italia sobre cómo actuar cuando una persona presenta problemas médicos que dificultan la realización de un test de alcoholemia basado en la espiración. Aunque los controles son una herramienta esencial para la seguridad vial, el episodio pone de manifiesto la importancia de evaluar cuidadosamente las circunstancias particulares de cada conductor antes de considerar que existe una negativa deliberada a colaborar.
En esta ocasión, la intervención de los expertos médicos fue decisiva para demostrar que detrás de la aparente falta de cooperación existía una enfermedad respiratoria perfectamente documentada. Gracias a ello, un conductor que pasó más de dos meses sin coche y sin permiso de conducir consiguió finalmente que la Justicia reconociera su inocencia y revocara todas las sanciones impuestas.

