BMW M4 Competition Cabrio xDrive vs. Mercedes-AMG CLE 53 4Matic+ Cabrio: ¡viva el buen tiempo!

A plena potencia, pero sin techo: estos dos descapotables prometen las máximas sensaciones de conducción a cielo abierto.
Desde una perspectiva histórica de la marca, el Mercedes no lo tiene fácil, ya que reúne en uno solo dos descapotables que antes se ofrecían en paralelo (de las clases C y E). Técnicamente, el CLE puede considerarse más cercano a un Clase C que a un Clase E, aunque con 4,85 metros es cinco centímetros más largo que el BMW. El M4 Cabrio, al igual que el coupé, tiene la enorme parrilla que lo distingue de sus hermanos más discretos.
El BMW abre y cierra su techo de lona en unos 20 segundos, incluso a distancia. A velocidades más altas, en el M4 hay subjetivamente menos ruidos de viento que en el Mercedes. Con 22 segundos, el CLE se abre solo ligeramente más lento, y también puede hacerse mediante mando a distancia.
Interiores
Dos grandes pantallas dominan el cockpit del CLE. Con mucho negro brillante y numerosos acentos cromados, el AMG desprende más glamour que Mariah Carey en Navidad. ¿Demasiado recargado? Según para quién. A mí me encanta.

El ambiente general en el M4, relativamente sobrio, es distinto. El bávaro parece más contundente en su diseño rectilíneo, aunque en el coche de pruebas no están montados los asientos baquet de carbono opcionales, muy envolventes. Pero no los considero necesarios; los deportivos de serie ya son magníficos. Los asientos tipo baquet del CLE, con buen soporte, además son muy cómodos.

En cuanto al espacio en la segunda fila, Mercedes y BMW no difieren mucho: aquí no sobra espacio. En el M4 falta algo más para los hombros, pero a cambio los pies pueden colocarse algo mejor bajo los asientos delanteros. Entre 300 y 385 litros caben en el maletero del BMW. Para obtener más volumen, hay que levantar el compartimento del techo. Con entre 285 y 375 litros, el maletero del Mercedes es menor que el del M4, pero es más accesible.
Motores
El AMG CLE 53 se define en gran medida por su propulsor. Con el seis cilindros en línea de tres litros y 449 CV, en Stuttgart han creado un conjunto de funcionamiento suave y sonido refinado, que quizá transmite menos ambiente de competición que el motor del BMW. En conjunto, el propulsor encaja perfectamente con el CLE: gracias al turbo y a un compresor eléctrico adicional, ofrece una buena respuesta desde bajas revoluciones y entrega hasta 600 Nm a las cuatro ruedas. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 270 km/h.
También en el frontal del BMW hay un seis cilindros en línea de tres litros, aunque en este caso sobrealimentado por dos turbocompresores y capaz de generar 530 CV y 650 Nm de par. Este motor de empuje brutal permite prestaciones que hace pocos años se consideraban propias de un superdeportivo sin restricciones.
Te lo digo en cifras: hasta 100 km/h ya le saca 0,7 segundos al CLE (3,5), y hasta 200 km/h casi cuatro (11,8). Que la carrocería no se deforme en exceso bajo la presión de los turbocompresores monoscroll se debe a diversos refuerzos estructurales en el suelo, que diferencian al M4 de sus hermanos más convencionales.
Comportamiento
Así, con su eje delantero específico M, incluso a altas velocidades gira como si estuviera pegado a la carretera. El peso también juega un papel importante: el BMW es más de 180 kilogramos más ligero que el Mercedes, de 2.108 kilogramos según nuestra báscula. Además, el CLE debe lidiar con una mayor carga sobre el eje delantero (53 frente a 51 por ciento), lo que hace que a ritmo rápido parezca algo más pesado de morro.
En frenada, ambos deceleran de forma casi idéntica. Los frenos cerámicos opcionales del BMW probados funcionan bien incluso en frío, aunque requieren una presión extra en el pedal. Con el sistema caliente, el M4 se detiene desde 100 km/h en 33,6 metros, mientras que el Mercedes necesita incluso un poco menos, con 33,4 metros. Valores excepcionales en ambos casos.

Con 11,3 frente a 12,5 litros de consumo en la prueba por cada 100 kilómetros, el CLE 53 es más eficiente que el M4. Aquí contribuye el sistema mild hybrid de 23 CV del Mercedes. Sin embargo, la presencia de un sistema adicional también se nota en las intervenciones manuales mediante las levas del volante. La transmisión automática de nueve velocidades tarda más que la caja de ocho velocidades del BMW que actúa, sin restricciones, en ejecutar las órdenes.
Conclusión
Puesto 2: BMW M4 Competition Cabrio xDrive. Más duro, más rápido, más sediento: en conjunto, aún más enfocado a la conducción deportiva. Los frenos cerámicos lo vuelven (demasiado) caro.
Puesto 1: Mercedes-AMG CLE 53 4Matic+ Cabrio. De carácter más bien viajero, pero también capaz de ser deportivo. Más eficiente gracias al sistema mild hybrid y, en esta variante, incluso más económico.


