Fernando Alonso, sobre que no gane el mejor piloto en F1: "lleva ocurriendo los últimos 19 años. Será la vigésima vez que pasa"

Fernando Alonso durante el GP de Catar 2025
Fernando Alonso durante el GP de Catar 2025AP Photo/Altaf Qadri

El bicampeón del mundo se pronuncia sobre la actual lucha por el título de F1 entre Verstappen, Norris y Piastri.

Fernando Alonso ha vuelto a dejar una de sus ya legendarias perlas en la previa de la decisiva carrera final del campeonato. Con el título en juego entre varios contendientes, el piloto de Aston Martin respondió con una afilada mezcla de ironía y sabiduría sobre la recurrente pregunta de si en la Fórmula 1 gana realmente el mejor piloto.

Su respuesta, lanzada con una media sonrisa en la rueda de prensa oficial, ha encendido el debate: "lleva ocurriendo los últimos 19 años. Será la vigésima vez que pasa". La declaración, aparentemente una broma, esconde una profunda y cruda reflexión sobre la naturaleza del automovilismo de élite, donde el factor coche a menudo eclipsa el talento individual.

Las declaraciones de Fernando aplicadas a la temporada actual

El contexto de la afirmación es crucial, ya que se produce en la antesala de un Gran Premio de Abu Dabi que decidirá el campeón de la temporada 2025. 

Al ser cuestionado por los periodistas sobre la posibilidad de que el líder del campeonato pierda el título y, por ende, que un piloto que no sea considerado el mejor de la parrilla se corone, Alonso no dudó en tirar de su particular sentido del humor, vinculando la situación a su propia historia en la máxima categoría.

Si se calcula desde su último campeonato, logrado en 2006, han transcurrido exactamente 19 años sin que el asturiano haya podido añadir otro título a su palmarés, un periodo marcado por el dominio de equipos y monoplazas específicos.

La frase, por lo tanto, es un dardo sutil y elegante no solo a la dinámica actual, sino a los casi dos decenios que han definido la F1 moderna, dominada por ciclos de supremacía mecánica.

Además, Alonso profundizó en el análisis, reconociendo que, si bien la confianza en las propias capacidades es inherente a cualquier piloto de élite, la realidad de la Fórmula 1 es ineludible. "Todos diremos que podemos ganar el Mundial con el mejor coche, todos tenemos esa confianza en nosotros mismos", explicó, antes de subrayar la imprevisibilidad del deporte.

El asturiano sabe lo que es perder un campeonato en la última carrera por circunstancias ajenas a su velocidad pura, con el doloroso recuerdo de 2010 en el mismo circuito de Yas Marina, donde una estrategia equivocada bajo el coche de seguridad le costó el título frente a Sebastian Vettel.

Y es que él mismo ha sido un testigo privilegiado de cómo la convergencia de la suerte, la estrategia del equipo y, fundamentalmente, la superioridad técnica del monoplaza, son los verdaderos árbitros del campeonato.

La F1 es un deporte que se precia de ser la cúspide de la tecnología y el talento, pero la balanza se inclina históricamente hacia el lado técnico. La era de los motores turbo híbridos, que comenzó en 2014, cimentó el dominio de Mercedes y, más recientemente, la superioridad de Red Bull ha demostrado que tener el coche más rápido suele ser el que se lleva la corona.

Las palabras de Alonso, por ello, resuenan no como una queja amarga, sino como una constatación pragmática de las reglas no escritas que rigen el Gran Circo. Su trayectoria, en la que ha pilotado para equipos en ascenso, en decadencia y en épocas de dominio ajeno, le otorga una autoridad moral incuestionable para opinar sobre la relación entre el talento del piloto y el éxito en el campeonato.

Dejando de lado la ironía sobre el pasado, el piloto español desvió la atención hacia su futuro inmediato con Aston Martin. Con la vista puesta en el cambio de reglas de 2026, Alonso se mostró optimista y comprometido. "Para mí está garantizado que Aston Martin tendrá éxito, la pregunta es cuándo. Por eso queremos hacerlo lo antes posible", afirmó con convicción.

Junto a ello, el asturiano resaltó el talento que se está reuniendo en Silverstone, con la nueva fábrica, el túnel de viento ya operativo y la incorporación de figuras clave de la ingeniería. Esta fe en el proyecto de Aston Martin subraya su tesis: el campeón del mundo será aquel que, a ojos de Alonso, tenga acceso al coche capaz de liberar todo su potencial.

En la Fórmula 1, ser el mejor piloto en términos de habilidad pura y constancia es a menudo insuficiente, una realidad que el bicampeón resume con humor negro y una verdad lapidaria que ha marcado casi dos décadas del deporte.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España