Fernando Alonso ya no sabe ni dónde meterse. Tras el GP de las Vegas: "quedan dos carreras celebrando que no volveremos a conducir este coche"

El bicampeón del mundo desea cerrar esta temporada cuanto antes para comenzar la nueva reglamentación de la categoría reina.
El Gran Premio de Las Vegas ha marcado un punto de inflexión en la temporada 2025 para Fernando Alonso y su equipo, Aston Martin. Tras finalizar la carrera en una discreta decimoprimera posición, el piloto español no dudó en expresar públicamente la profunda frustración acumulada a lo largo del año debido al bajo rendimiento y la falta de desarrollo del monoplaza.
La declaración, inusualmente directa y contundente, subraya la decisión tácita del equipo de dar por finalizada la temporada actual y centrar todos los recursos en el próximo ciclo reglamentario.
Ante los medios de comunicación, Alonso resumió el sentir general del equipo y la cruda realidad de su situación deportiva: "Quedan dos grandes premios de celebración, o yo me lo tomo así. Qatar con la sprint, que no tenemos mucho tiempo y no podemos dormirnos porque solo tenemos una sesión de libres y ya vamos a clasificación”.

“Luego Abu Dhabi, que suele ser una despedida para todo el mundo y un poco de descanso. Me lo tomo como dos carreras de celebración, también porque no conduciremos más este coche, así que tiene que ser una celebración ese motivo”, concluye el piloto de Aston Martin.
El resultado en Las Vegas, donde el coche mostró serias dificultades para generar agarre en las condiciones de baja temperatura y alta velocidad, es un síntoma del estancamiento que ha sufrido el proyecto.
Tras un inicio de temporada 2025 que comenzó con expectativas moderadas, el equipo ha perdido de manera progresiva la batalla del desarrollo frente a sus competidores directos en la mitad de la tabla. De hecho, la incapacidad para mantener el ritmo de desarrollo ha sido la principal causa de la frustración del piloto.
La principal causa radica en la regresión técnica experimentada desde la primavera. Los ingenieros del equipo han batallado con un planteamiento que, si bien mostró potencial inicial, no ha respondido adecuadamente a las mejoras aerodinámicas introducidas en la segunda mitad del campeonato. El monoplaza ha evidenciado ser especialmente sensible a los cambios de temperatura y a las características de los circuitos urbanos de baja carga.
¿Cómo ha rendido el Aston Martin en el GP de Las Vegas?
En Las Vegas, la combinación de largas rectas y curvas cerradas expuso las debilidades críticas del coche. En primer lugar, la eficiencia aerodinámica ha resultado ser deficiente, ya que el coche ha mostrado un drag superior al de sus rivales, lo que se traduce en una pérdida significativa de velocidad punta en las zonas de DRS abiertas.
En segundo lugar, la gestión de neumáticos ha sido un problema recurrente, con la incapacidad para calentar correctamente los neumáticos en el eje delantero, un problema amplificado por las bajas temperaturas nocturnas en Las Vegas.
Esta situación ha provocado una degradación prematura y una falta de ritmo sostenido en tandas largas, imposibilitando la defensa de posición de manera efectiva.
La declaración de Alonso, si bien dura, se interpreta dentro del paddock como un acelerador para el cambio interno. El equipo ya venía ajustando su enfoque estratégico, pero la confirmación verbal del piloto sella el final de los esfuerzos significativos sobre el AMR25. El foco está ahora, casi en su totalidad, en la planificación y diseño del coche que competirá bajo el drástico cambio reglamentario de 2026.

La posición de Alonso en este contexto es clave. Su contrato, que se extiende hasta 2026, lo convierte en una figura central para el desarrollo del nuevo monoplaza. Su experiencia en el análisis de normativas técnicas y su habilidad para ofrecer feedback preciso son activos invaluables que la escudería debe maximizar durante el periodo de invierno.
Es más, la dirección técnica ha reconocido públicamente las limitaciones del paquete actual. Los recursos financieros y humanos ya se están reasignando, priorizando el túnel de viento y el trabajo de simulación para el proyecto de 2026.
Las dos carreras finales del calendario – Abu Dabi y Qatar – serán utilizadas, previsiblemente, como plataformas de prueba controlada, ejecutando configuraciones experimentales y evaluando componentes que puedan ofrecer lecciones transferibles a la próxima generación de monoplazas, más que buscando resultados puntuales en la clasificación de constructores.
De tal modo, la frustración expresada por Fernando Alonso tras el Gran Premio de Las Vegas es la confirmación de una realidad técnica insostenible dentro de Aston Martin.
El equipo ha pasado a modo '2026', esperando que la reestructuración reglamentaria les permita un borrón y cuenta nueva y restablecer el camino hacia la competitividad que el piloto espera y que el proyecto se comprometió a ofrecer.


