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Comparativa

Mercedes Clase E: ¿mejor diésel o gasolina?

Mercedes Clase E

Con el diésel va más relajado

La pregunta de hoy se la hacen el 99,9% de los conductores: ¿diésel o gasolina? Hoy la respondemos centrándonos en un modelo concreto: Mercedes Clase E, ¿mejor diésel o gasolina?

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La paradigmática berlina de Stuttgart pertenece a esos coches que adoptan el carácter de su motor. El Mercedes Clase E con motor de gasolina tiene su esperado refinamiento con una entrega de potencia más lineal. Pero al pisar a fondo, el E 200 podría quemar de una forma más suave. Y es que cada vez que le pisas con contundencia y sube a la zona alta del cuentavueltas, su sonido mecánico se hace muy presente. El diésel contiene mejor el ruido en la entrega de potencia; por eso es ideal para devorar kilómetros a buen ritmo.

Pero también hemos encontrado un pelo en la sopa con el 220 d. En la zona baja del cuentavueltas, y en parado (al ralentí), se notan ligeras vibraciones, algo que no debería suceder en un coche que supera la zona de los 50.000 euros. Una cosa que tienen en común los dos motores, tanto el E 200 como el E 220 d: son de dos litros y cuatro cilindros.

Para diferenciarlos, lo mejor es atender a sus consumos: el Mercedes Clase E gasolina turbo de 184 CV ha gastado en nuestro test 8,6 litros cada 100 kilómetros, un valor respetable para un coche que alcanza los 240 km/h y mide 4,90 metros de largo. Pero el Mercedes Clase E diésel, más potente (194 CV), incluso se queda por debajo de los seis litros a los 100 kilómetros, aunque sus prestaciones son algo más contenidas. 

Prueba: Mercedes Clase E 4x4². Una versión radicalizada

Y es que el diésel, que pesa 100 kilos más, se siente algo menos brioso. Su ventaja de par motor, de 100 Nm, por desgracia no sale a relucir, ni se traduce en una respuesta más deportiva. Pero si atendemos al balance de costes, todo habla a favor del diésel.

El precio de compra (en el 220 d, 600 euros más) y el coste de mantenimiento son más elevados, pero lo compensa son su ventaja en consumo. El diésel empieza a merecer la pena ya desde poco más de 4.000 km al año ya que, desde nuevo, cuando alcance los 16.665 totales, compensa. 

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