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BMW Z4

La mano acaricia amorosamente  la tela superior: poliacril nitrilo. Se siente suave y al mismo tiempo, tenso. Un poco como esas tiendas de campaña del jardín de casa, donde nos refugiábamos de niños cuando caía un chaparrón. Entonces, ¿por qué nos gusta tanto el nuevo material para la capota del Z4? ¿Por qué lo preferimos al sombrero de metal de su predecesor?

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Pues porque solo así se puede decir, con todas las letras, que BMW está de regreso al mundo roadster. Y no solo por su aspecto: la capota de lona promueve sensaciones más directas, en definitiva, una conducción más emocional.  

El pie derecho está directamente unido al "ventilador": cada milímetro de recorrido del acelerador aumenta inmediatamente la dosis de aire fresco que silba más y más desde los espejos exteriores.

VÍDEO: El BMW Z4, a fondo

No necesita un bloque enorme de cilindros, con sus 258 caballos de potencia ya produce suficiente tormenta, este BMW Z4. Dar gas, girar, disfrutar del gran equilibrio en las curvas, de la insinuante zaga que se desliza lo justo para redondear cada giro. El cielo está nublado, sí, pero no me preocupa: en cuanto caen las primeras gotas, cierro rápidamente la capota. Oigo las gotas golpeando la capota y sonrío, porque me trae mil recuerdos: ese es el sonido de un roadster.  

Abarth 595

No te confundas con el techo enrollable del Abarth 595: no estamos ante una cesta para cahorros. Fíjate en su acabado mate y toques de color rojo, en su corazón de 180 CV con turbo CV y ​​en un chasis que redirige las condiciones de la carretera directamente a las paredes del estómago. Cuando el techo enrollable se abre, tienes el cielo para ti con solo apretar un botón. Y el barómetro de tu estado de ánimo, por fin, señala altas presiones. 


Lo que viene de atrás no es un viento de cola: es un espectáculo acústico de cuatro tubos de escape, que al atronar, hace que la gente mire desconcertada: sí, lo lógico que esperasen ver aparecer un coche más grande. 

6 cabrios a prueba

A ver quién es el guapo que dice de su 1,4 litros que es un "motorcito". Con el techo abierto, su rugido te abofetea aún más que el viento. No te equivoques, porque todo esto no es molesto, sino todo lo contrario. Y no querrás darle nunca al botón de apagado. 


Mini Cooper Convertible

La tela superior con el tejido Union Jack, que lleva nuestro coche de prueba, se llama "Mini Yours", y es un extra. Una bandera de Inglaterra sobre tu cabeza. Eso sí que es provocar, en tiempos de Brexit. Me encanta. 

6 cabrios a prueba

Y es que a una marca de moda como Mini, le gusta marcar tendencias: en 2019 con la bandera británica, en 2015, con el truco era mantener el techo a medio camino abierto, de modo que la queda una escotilla equivalente a un techo solar. Si repliegas la capota del todo, se apila detrás, sobre la popa. Y el aroma a clásico es irresistible. Igual que la manera que enlaza los tramos de curvas, como si fueras en un kart, pero sin perder su flema británica. 

Jeep Wrangler

Solo el Jeep Wrangler te permite un contacto tan extremo con el exterior: afloja doce tornillos, suelta los cables y luego extrae las puertas. Como uno de esos kits para montarte el coche en tu garaje. 

El aspecto exterior del Wrangler sigue siendo rematadamente clásico, apenas ha variado desde que debutó, pero por dentro sí que se ha ido modernizando. Ahora tiene una caja automática de ocho velocidades con embrague multidisco, y conducirlo no es tan esforzado como antes. 

6 cabrios a prueba

Por desgracia, no puede decirse lo mismo de la tarea descapotarlo: quitar las piezas de lona cuesta nervios y uñas. Y conducirlo destapado y sin puertas (por supuesto, no está permitido en ciudad) desata una buena ventisca en el interior. Pero ahí radica su encanto: es un Jeep puro, con todas las letras. Sin artificios. Como las sensaciones que transmite. Veredicto: cinco de cinco.

Mercedes Clase E Cabrio

La mejor velocidad en este descapotable largo y majestuoso de Mercedes son 40 km/h. Equivale a unos 20 nudos, la velocidad a la que suelen ir los pequeños yates de lujo, perfectamente equiparables a las sensaciones que transmite este coche. 

6 cabrios a prueba

Aunque solo delante irás realmente desahogado, este Mercedes Clase E tiene cuatro plazas de verdad, para que puedan disfrutar cuatro ocupantes de la experiencia de rodar a cielo abierto. Incluso en los días fríos, gracias a su calefacción de cuello. 

6 cabrios a prueba

Circula con un aplomo absoluto, filtra los baches como si los hiciera desaparecer. Y, aunque el potente motor del E 450 tiene 'punch' de sobra, nuestro consejo es cortarse con el acelerador, limitarse a "navegar", que es como más se disfruta de este coche. 

También se disfruta desde fuera: viendo cómo se cierra su capota, tras elevarse desde atrás de forma mayestática, formando una silueta irresistible, mucho más elegante que el techo metálico del E Coupé. 

Porsche 911 Targa

Con las ventanillas bajadas y el techo quitado, sientes cómo el viento se desliza por su gran parabrisas, un silbido que acompaña al rugido de su motor, como en el Targa clásico. También la sensación de tener entre manos un 'nueveonce' muy exclusivo, no es el descapotable puro, y tiene un punto más de elegancia que el Carrera normal. 

6 cabrios a prueba
6 cabrios a prueba

La manera en que se retrae su techo, con piezas de cristal deslizables, recuerda a la peli Transformers. ¿Lo mejor? Que tras el volante, es un Porsche 911 con todas las letras. Con aceleraciones fulminantes y la capacidad de rodar a cielo abierto hasta 306 km/h. Por el carril izquierdo de una autovía alemana, claro está. 

 

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