La última perla de Donald Trump es tratar a los usuarios de coches eléctricos como locos: "Tienen una enfermedad. Esa gente está loca"

Donald Trump
Donald TrumpAP Photo/Julia Demaree Nikhinson
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El presidente de Estados Unidos no comprende el motivo por el que alguien compraría un vehículo de batería. 

El actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no da puntada sin hilo, y su rechazo a los coches eléctricos ya es habitual en diversos encuentros políticos. A finales del año pasado, Trump tomó la controversial decisión de erradicar la conocida "normativa CAFÉ" (Corporate Average Fuel Economy) cuyo objetivo era reducir la contaminación del aire estadounidense y en la que había trabajado anteriormente su predecesor, Joe Biden. Ahora, el mayor dirigente de la Casa Blanca no ha hecho mención alguna sobre medidas medioambientales o la industria eléctrica, sino que ha atacado a los propios conductores de estos vehículos. 

De hecho, las palabras de Donald Trump dan poco margen a la malinterpretación y, como viene siendo habitual, han causado un revuelo a nivel mundial que muchos no se toman en serio. Los hechos se remontan a un evento político que tuvo lugar la semana pasada en el Red Rock Resort (Las Vegas) cuando en su discurso, el presidente de los Estados Unidos alardeó de sus políticas en contra del cambio climático y de "haber acabado con la obligatoriedad de los vehículos eléctricos antes de que la legislación anterior se lo hubiese impuesto a los estadounidenses".

Si bien es cierto que durante el mandato de Biden las ventas de vehículos eléctricos aumentaron ligeramente frente a los de combustión interna y versiones híbridas gracias a las bonificaciones estatales, en ningún momento el expresidente demócrata manifestó su voluntad de obligar a los ciudadanos y conductores estadounidenses a adquirir un vehículo eléctrico, tal y como defiende Trump. De hecho, el único aspecto respecto al coche de batería en el que influyeron las políticas de Biden fueron en relación a las restricciones de emisiones contaminantes.

Junto a ello, el polémico presidente hizo alusión a la conocida como "ansiedad por autonomía" calificándola como una enfermedad característica de los propietarios de estos vehículos. No obstante, a pesar de que quedarse sin batería durante un trayecto es un aspecto que aún provoca rechazo en muchos conductores que aún apuestan por los combustibles fósiles, la probabilidad de sufrir este episodio es cada vez menor gracias a la red de carga y a las nuevas configuraciones de vehículos eléctricos que cada vez logran una mayor autonomía.

Por ejemplo, la autonomía media de un coche eléctrico en uso real oscila entre los 300 y 400 kilómetros por carga (frente a los 350-500 km homologados en el ciclo WLTP), aunque este rango varía según el tipo de vehículo. Mientras que un utilitario urbano ronda los 200 km reales, los modelos familiares y SUV de gran autonomía superan con facilidad los 450 km. 

Es más, según el dirigente de la Casa Blanca cargar un vehículo eléctrico en Estados Unidos supone un "problema evidente" ante la "inexistente" red de infraestructura pública que existe actualmente en el país. Sin embargo, si observamos el Departamento de Energía estadounidense, hay registrados más de 250.000 puntos de carga en todo el territorio, lo que dista bastante de la realidad mostrada por Trump.

Por otro lado, el presidente de los Estados Unidos negó su rechazo profundo a los vehículos de batería, pues tras su largo y polémico discurso, sentención que le gustan los coches eléctricos: "Seguimos vendiendo nuestros coches, a pesar de todos los impuestos y beneficios que hemos concedido. Pero lo cierto es que tenemos más petróleo y gas que cualquier otro país en el mundo. Tenemos gasolina para los próximos mil años".

Los coches eléctricos suponen un 7% del parque automovilístico estadounidense

Estas palabras de Donald Trump no han pasado desapercibidas, y sus laxas políticas a favor de los combustibles fósiles ya están haciendo efecto en el mercado automovilístico de los Estados Unidos. Tal y como relató el presidente republicano, los eléctricos suponen cerca del 7% del parque en el país, un dato confirmado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Junto a ello, en esta base de datos también encontramos que los vehículos eléctricos puros, híbridos enchufables e híbridos representan de manera conjunta el 24% de las ventas del segundo trimestre de 2026. 

El vehículo eléctrico y las restricciones medioambientales son dos de los mayores protagonistas de las políticas más recientes de Donald Trump, quien no duda en protagonizar titulares a cada intervención pública. Mientras el presidente de los Estados Unidos critica a los conductores de vehículos eléctricos, muchos le recuerdan que es propietario de diversos coches eléctricos como un Tesla Cybertruck, un Tesla Roadster y un Tesla Model S Plaid, el cual adquirió para apoyar a Elon Musk al inicio de su mandato.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España