Donald Trump continúa con su guerra contra el coche eléctrico ahora elimina las normas anticontaminación de Biden

Donald Trump ha ido frontalmente contra las modificaciones que Biden había aplicado a la normativa CAFÉ (Corporate Average Fuel Economy).
Donald Trump sigue en su cruzada contra el coche eléctrico: en esta ocasión ha firmado una orden ejecutiva que elimina las normas anticontaminación aplicadas por Biden en la normativa CAFE. El Presidente de los Estados Unidos afirma que lo de su predecesor fue una “estafa verde” y que con esta medida los estadounidenses se ahorrarán miles de millones de dólares.
La normativa CAFE (Corporate Average Fuel Economy) no es nueva en el país. Ha estado funcionando desde 1975 y, básicamente, su cometido es limitar las emisiones medias contaminantes que pueden tener las compañías. En el caso de los coches, mide las emisiones de las flotas de vehículos.
Aunque siempre había estado ahí, la administración de Biden hizo que fuera más estricta que nunca, subiéndola un 8% en 2024 y 2025 y un 10% en 2026. Haciendo que los límites permitidos fueran más bajos, con unas sanciones económicas cuantiosas para quienes superaran esos niveles, a grandes rasgos se obligaba a las marcas de coches ha volcarse en los modelos con un alto nivel de electrificación, es decir, coches híbridos enchufables y eléctricos.
El problema es que este tipo de vehículos tienen una aceptación muy baja al otro lado del Atlántico, además de que, como es lógico, son automóviles más caros que los de combustión, que son la preferencia de los estadounidenses.
Es por eso que Trump ha derogado esas medidas, reduciendo a 0 dólares las sanciones por superar los límites y haciendo que el nivel de eficiencia exigido sea más relajado, algo que dará algo más de maniobrabilidad a los fabricantes.
Durante el acto, Trump dejó algunas de sus habituales declaraciones polémicas: “Estamos eliminando oficialmente las ridículamente onerosas, horribles, en realidad, normas CAFE de Joe Biden, que impusieron costosas restricciones y todo tipo de pegas, provocando todo tipo de problemas a los fabricantes de automóviles”.
No paró ahí: “Hoy damos un paso más para acabar con la estafa de la ‘New Green’, probablemente parte de la mayor estafa. La mayor estafa en la historia de Estados Unidos, la ‘Nueva Estafa Verde’. Y es un intento de acabar con los coches de gasolina. Eso es lo que querían hacer, aunque tenemos más gasolina que cualquier otro país, con diferencia”.

“Y la gente quiere el coche de gasolina. Lo quiere todo. Quiere un coche eléctrico. Quiere tener muchas alternativas. Pero sí quieren el coche de gasolina”, añadía.
Según el ejecutivo de Trump, con las medidas de Biden, el precio medio del coche nuevo estadounidense iba a subir unos 1.000 dólares. Al eliminarse la medida y flexibilizando los límites de emisiones, se calcula que se conseguirá un ahorro de 109.000 millones de dólares.
Las marcas están de acuerdo
Durante el anuncio, desde el despacho oval de la Casa Blanca, varios fabricantes de automóviles de origen estadounidense estuvieron presentes, apoyando la medida.
El más vocal fue Ford, a través de su CEO, Jim Farley, quien declaró lo siguiente: “Creemos que la gente debería poder elegir. Vamos a invertir más en vehículos asequibles. Esto nos permite invertir en vehículos más baratos fabricados en EE. UU., algo en lo que lideraremos y que nos permitirá hacer automóviles más baratos”.
“Podemos lograr avances reales en materia de emisiones de carbono y eficiencia energética, a la vez que ofrecemos a los clientes opciones y precios asequibles. Esto beneficia tanto a los clientes como al sentido común”, añadía.
Antonio Filosa, CEO de Stellantis, apuntó en la misma dirección: “Stellantis valora las medidas de la administración Trump para realinear los estándares de Economía de Combustible Promedio Corporativa (CAFE) con las condiciones reales del mercado, como parte de su visión más amplia para una industria automotriz estadounidense en crecimiento. Esperamos seguir colaborando con la NHTSA en políticas ambientalmente responsables que también nos permitan ofrecer a nuestros clientes la libertad de elegir los vehículos que desean a precios asequibles”.
Desde General Motors el sentimiento es similar: “GM apoya los objetivos de la norma CAFE propuesta por la NHTSA y su intención de alinear mejor los estándares de ahorro de combustible con las realidades del mercado. Llevamos mucho tiempo abogando por una norma nacional que garantice la elección del cliente y brinde estabilidad a largo plazo a la industria automotriz. Mientras revisamos la propuesta, mantenemos nuestro compromiso de ofrecer la mejor y más amplia gama de vehículos eléctricos y de gasolina del mercado”.
De esta manera, el presidente se ha ganado el favor de todos los fabricantes locales, que no van a desatender sus coches más limpios, en parte porque los comercializan también en regiones más restrictivas como es el caso de Europa, pero van a poder mantener en cartera vehículos térmicos, que son más baratos para los compradores.

