Ni efecto invernadero ni contaminación: solo ahorro de 3.000 euros. Así es como en la América de Trump los coches ya no ensucian la atmósfera

Estados Unidos ha acabado con todas las restricciones a los coches de combustión más contaminantes, aseguran que esto permite sean más económicos.
Europa lo apuesta todo a los coches eléctricos para reducir las emisiones de CO2 con regulaciones cada vez más estrictas. Estados Unidos sigue la estrategia opuesta de la mano de Donald Trump.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha anunciado lo que ellos mismos han denominado como la mayor medida desregulatoria en la historia de Estados Unidos. No hay más restricciones a los motores de combustión.
Estados Unidos acaba con los gases de efecto invernadero
El Gobierno de Estados Unidos ha tomado una medida radical en su “lucha” contra las emisiones contaminantes. No puede acabar con los gases de efecto invernadero que salen del tubo de escape, así que deciden eliminar esta denominación por completo.
La EPA ha eliminado definitivamente la Declaración de Peligro de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de todas las normas federales para los motores fabricados desde 2012 hasta al menos 2027.
La Agencia de Protección Ambiental confirma que el Dictamen de Peligro de 2009 se utilizó para justificar la aprobación de normativas ilegales. El Gobierno de Trump ha dejado claro que no quieren coches eléctricos en Estados Unidos, incluso a riesgo de perjudicar a su buen amigo Elon Musk al frente de Tesla.
Donald Trump ha roto con las políticas previas de los demócratas con Barack Obama y Joe Biden. El magnate inmobiliario asegura que estas medidas aumentaron el coste de los vehículos y redujo las opciones para los conductores.
Adiós a las funciones para ahorrar combustible
No todo son menores regulaciones para los motores de combustión, también dejan de ser obligatorias algunas funciones que reducen la contaminación. La EPA confirma que se elimina la función start/stop del motor, una de las más odiadas entre millones de conductores.
El organismo estadounidense apunta que este cambio ahorrará a los estadounidenses más de 1,3 billones de dólares. No hay regulación para medir, informar, certificar y cumplir con las normas federales de emisiones de GEI, lo que abarataría los costes para los fabricantes.
Los cambios en la normativa de emisiones contaminantes podrían ahorrar más de 2.400 dólares por vehículo, aunque incluye algunos cálculos cuestionables en lo que denominan como “costes evitados en la compra de equipos relacionados con los coches eléctricos”.
La Agencia de Protección Ambiental incluso ha confirmado que "no había base legal" para tomar medidas restrictivas al estilo de las que llegan desde Bruselas en la Unión Europea.
La decisión final ahora está en manos del Congreso, una ironía tras evitar llevar a votación la subida de aranceles o bombardear otros países.
