He probado el Kia EV9 AWD GT-Line de 385 CV: siete plazas, 400 km reales y carga a 240 kW. No quiere ser premium pero se parece mucho

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El Kia EV9 es un SUV eléctrico que mide más de cinco metros, tiene siete plazas de verdad, pero lo interesante aparece cuando descubres cómo consigue disimular semejante tamaño.
El Kia EV9 AWD GT-Line de esta prueba se pasea con la tranquilidad de quien sabe que todo el mundo va a mirarlo y ha decidido que le da exactamente igual. Siete plazas, 385 CV eléctricos y más de cinco metros de longitud ayudan bastante.
Porque discreto no es. Mide 5,02 metros de largo, 1,98 de ancho y 1,78 de alto, con una batalla enorme de 3,10 metros. Eso sí, antes de entrar en determinados aparcamientos conviene comprobar que salida y entrada no sean dos conceptos diferentes (por lo que pueda pasar).

Lo que más me gusta de este Kia: su diseño consigue que semejante volumen tenga sentido. Los faros verticales, el capó elevado, los enormes pasos de rueda y las llantas aerodinámicas de 21 pulgadas crean un SUV eléctrico con una presencia difícil de confundir.
Hay además un dato curioso que me deja boquiabierto: declara un Cx de 0,28. No está nada mal para algo cuya silueta podría servir para enviar electrodomésticos entre continentes. La aerodinámica trabaja bastante más de lo que aparentan sus formas.
Siete plazas, pero siete de verdad
Entro y encuentro uno de los mejores argumentos del EV9. Kia no ha instalado una tercera fila simplemente para poder escribir siete plazas en el catálogo. Las dos plazas posteriores pueden utilizarse realmente por adultos sin adoptar posturas propias del yoga avanzado.

Ayudan mucho las gigantescas puertas traseras y una segunda fila que puede desplazarse longitudinalmente en 13 centímetros. Pulsando un botón se abate el asiento para acceder atrás. Además, no hay túnel central molestando a los pasajeros.
Delante el ambiente es moderno, pero sin caer en una feria tecnológica. Tengo tres pantallas: 12,3 pulgadas para instrumentación, 5,3 para climatización y otras 12,3 para multimedia. Funcionan bien, aunque la pantalla del climatizador está peor colocada de lo deseable.

Los asientos delanteros son muy buenos. Hay regulación eléctrica, calefacción, ventilación y masaje. Los materiales transmiten solidez y los ajustes son buenos, aunque por 85.165 euros esperaba quizá algún detalle capaz de justificar visualmente mejor semejante factura.
El maletero salva bastante bien el expediente incluso llevando a toda la familia. Con las siete plazas quedan 333 litros y, plegando la tercera fila, el espacio crece hasta alrededor de 880 litros. Delante hay además un hueco adicional de 52 litros.
385 CV que parecen incluso innecesarios
Pulso el botón de arranque y entran en juego dos motores eléctricos. En conjunto entregan 283 kW, equivalentes a 385 CV, y 700 Nm de par, asociados a tracción integral y una batería de 99,8 kWh.
Aquí llega la primera sorpresa. Un coche que pesa 2.664 kilos no debería moverse así. Kia anuncia 5,3 segundos de 0 a 100 km/h y durante nuestra prueba medí 5,5 segundos. Prácticamente lo mismo.

Pero perseguir aceleraciones tiene poco sentido. La auténtica virtud del EV9 está en cómo administra su tamaño. Empuja con enorme facilidad, gana velocidad sin esfuerzo y permite hacer adelantamientos con una tranquilidad impropia de un SUV familiar de 7 plazas.
Cuando llegan las curvas aparecen las leyes de Newton. Los kilos están ahí y una dirección bastante poco comunicativa tampoco invita a buscar cosquillas al chasis. Puede ir rápido, sí. Otra cosa es que quiera convertir una carretera de montaña en su hábitat natural.

Prefiero aprovechar sus virtudes: silencio, confort, estabilidad y una reserva de potencia enorme cuando realmente hace falta. El modo ECO reduce bastante la respuesta y existen además programas específicos de tracción para diferentes superficies.
¿Cuánto consume realmente el Kia EV9?
Este es probablemente el punto que más importa. Durante la prueba he rondado los 24 kWh/100 km, mientras que en autovía es relativamente sencillo moverse entre 25 y 30 kWh/100 km dependiendo del ritmo y las condiciones.

Eso significa que, en uso real, unos 400 kilómetros de autonomía son una referencia bastante razonable. No es precisamente un eléctrico frugal, pero tampoco podía esperarse que 2,6 toneladas, siete plazas y casi cinco metros viajaran alimentándose de buenas intenciones.
La compensación llega al enchufarlo para cargar. El EV9 admite hasta 240 kW en corriente continua y puede pasar aproximadamente del 10 al 80 % en 24 minutos conectado a un cargador suficientemente potente. Para viajar, ese dato importa casi tanto como la autonomía.
Un Kia de más de 85.000 euros
Y llegamos al elefante de cinco metros que estaba esperando en la habitación: 85.165 euros. Es muchísimo dinero para un Kia, aunque juzgarlo solamente por el logotipo sería quedarse en la superficie.
Frente a coches como el Volvo EX90, Mercedes EQS SUV o BYD Tang, el EV9 responde con una tercera fila aprovechable, mucho espacio, carga rápida y una presentación exterior que difícilmente puede acusarse de falta de personalidad.

No es el eléctrico más eficiente que he probado, tampoco el más manejable dentro de una ciudad y esos 2.664 kilos terminan apareciendo cuando la carretera se retuerce.
Pero el Kia EV9 hace algo bastante más difícil: consigue que siete plazas eléctricas sean realmente utilizables sin recurrir a una furgoneta. Es enorme, caro y consume bastante. También es tremendamente práctico, rápido y sorprendentemente cómodo.
