Prueba

Toyota Land Cruiser D-4D VX, un todoterreno auténtico

Emilio Salmoral

24/02/2012 - 09:51

La gama 2012 del nuevo Toyota Land Cruiser pone al día su chasis para seguir siendo una de las referencias dentro del mundo de los todoterreno. Sin duda, un coche para disfrutar de la naturaleza.

Ya quedan menos especímenes como el Toyota Land Cruiser. Los todoterreno cada vez son más 'light', casi todos han perdido su carácter campero y han olvidado lo divertida que puede ser una excursión por algo más que una pista por donde pasaría hasta un Citroën 2CV. Sí, poco a poco se han pasado al asfalto, pero como decían en el inicio del Equipo A: “Todavía queda un grupo de hombres irreductibles fuera de la ley”.

El más pureta de todos es el Land Rover Defender, aunque resulta tan auténtico que se puede convertir en un suplicio. El Mercedes Clase G sigue siendo el rey, pero su elevado precio lo aleja de muchísimos bolsillos. Y en un escalón económico inferior aparece un chico que lleva 60 años recorriendo caminos por el mundo, se trata de este Toyota. El año pasado probé la versión 2011 con el motor diésel de 190 CV y cambio automático. Me gustó, pero con las modificaciones que ha recibido para esta temporada ha mejorado mucho en el plano dinámico.

Bien puesto a punto

La novedad más importante de la gama 2012 es la incorporación como elemento de serie de la suspensión KDSS (Kinetic Dynamic Suspension System). Esta amortiguación utiliza unas barras estabilizadoras diferentes tanto en el eje delantero como el trasero para ofrecer un mejor comportamiento. Por eso, nada más probarlo he percibido algo diferente. La carrocería no balanceaba tanto como el que conduje el año pasado. Solo tienes que tomar un par de curvas para darte cuenta de que todo va más asentado. Como se inclina menos, las ruedas mantienen mejor los ángulos y la dirección también gana en precisión. Eso sí, tampoco hay que elevar esta suspensión hasta el Olimpo. El Land Cruiser es un todoterreno ligeramente más adaptado al campo que al asfalto. Por ello, no puede ofrecer la misma precisión que tienen, por ejemplo, un Audi Q5 o un BMW X3. Sus casi 2,3 toneladas de peso se notan por todos lados, sobre todo si pretendes avivar el ritmo en una carretera con curvas. No es un coche para estas lides, aunque esto no quiere decir que no se encuentre cómodo en una carretera amplia. En estas circunstancias, puede mantener sin problemas un buen ritmo.

Como buen todoterreno, este Toyota tiene un motor de cuatro cilindros de gran tamaño (3,0 litros). Al llevar los cilindros tan grandes (750 cc cada uno) puede ofrecer mucho par desde bajas vueltas (420 Nm a 1.600 rpm). Por eso, basta levantar un poco el embrague, iniciar la marcha y el coche comienza a moverse con mucha energía. Aquí no su- cede como en otros diésel que sufren una tendencia innata a calarse. Además, con 190 CV no tendrás problemas a la hora de realizar adelantamientos. Aunque, siendo sincero, ni las prestaciones puras ni el consumo medio (he obtenido 9,7 l/100 km durante mi recorrido de pruebas habitual) son lo más destacable del nuevo Toyota Land Cruiser. Lo que mejor sabe hacer es moverse por el campo.

El aventurero perfecto

Porque si alguna vez hago de nuevo una travesía por un país como Marruecos, tengo muy claro que quiero de compañero un coche como este Toyota, que no le tiene miedo a ningún tipo de superficie. Además, con la nueva suspensión también se comporta mejor fuera del asfalto. Ahora es más sencillo circular a un ritmo alegre por una pista de tierra y la carrocería tiene menos movimientos laterales (los longitudinales continúan en las frenadas fuertes) por lo que controlas mejor la situación. Por ello, te puedo adelantar que se comporta mejor en una zona de dunas que la versión de 2011. 

Además, el grado de dureza de la suspensión sigue siendo suave y tu espalda no sufrirá cada vez que pases por una zona bacheada. Sin duda, uno de los coches más cómodos que he probado para circular por pistas. Aunque, siendo sincero, no alcanza la exquisitez de un Range Rover (también cuesta unos 66.000 euros más).

Hablando de confort y espacio interior, si necesitas mucho aquí lo encontrarás. Los todoterreno con gran habitabilidad tienen una razón de ser: disponer del hueco suficiente para que te entre todo el equipaje si vas a realizar un viaje por un país recóndito. Y Toyota lo consigue. El maletero ofrece desde 553 litros hasta 1.833 si abates los respaldos de la segunda fila de asientos. Eso sí, si despliegas las dos butacas de la tercera línea (van escondidas debajo del suelo del maletero) la capacidad queda muy reducida. Además, el espacio para las piernas es mínimo y no pueden viajar dos adultos. Así que, esta zona no se la reserves a ningún amigo.

Otra de las novedades de la gama 2012 es que estrena la opción de los faros de xenón con sistema direccional. No es barato, cuesta 1.000 euros, pero te lo recomiendo encarecidamente: ofrecen una visibilidad excelente y te permiten circular de forma más relajada por la noche. Solo hay dos opciones más: la tapicería de cuero (2.000 euros) y el color blanco perlado para la carrocería que ves en las fotos (otros 900 euros). Se acabó, el acabado VX no puede equipar ni un práctico navegador.

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